Mariana González, una mala cocinera que hace caso a su corazón

Mariana González, la venezolana Campeona de esgrima de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, es una deportista diferente, que se acuesta todas las noches con su entrenador y duerme las...
Mariana González, la venezolana Campeona de esgrima de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, es una deportista diferente, que se acuesta todas las noches con su entrenador y duerme las mañanas, todo por hacerle caso al corazón.
 Mariana González, la venezolana Campeona de esgrima de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, es una deportista diferente, que se acuesta todas las noches con su entrenador y duerme las mañanas, todo por hacerle caso al corazón.

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de Julio de 2007

  • "Soy una chica normal que odia la cocina y sólo hace la comida si es necesario"

Mariana González, la venezolana Campeona de esgrima de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, es una deportista diferente, que se acuesta todas las noches con su entrenador y duerme las mañanas, todo por hacerle caso al corazón.

Casada con Enrique da Silva, el Contador Público que la entrena, Mariana dio hoy a Venezuela su primera medalla de oro de los Juegos Panamericanos al ganar la Final de florete femenino. Al terminar pareció no darse cuenta del alcance de su hazaña y, desinhibida, se empeñó en alejar su imagen a la de Campeona modelo.

"Soy una chica normal que odia la cocina y sólo hace la comida si es necesario; además duermo las mañanas, aunque el resto del día dedico muchas horas a entrenarme", dijo hoy la mujer de 26 años de edad, residente en Valencia, a unos 170 kilómetros de Caracas.

Con el cartel de monarca de los pasados Juegos Panamericanos, la sudamericana de poco más de 1.60 metros de estatura llegó a Río con el cartel de favorita, pero en la Semifinal se lesionó un tobillo.

Su combate contra la estadounidense Hanna Thompson estaba enredado, entonces fue a atenderse la lesión y ahí ocurrió el milagro, su marido le indicó qué estrategia aplicar y con el consejo en la punta de su florete se hizo la luz, de color verde para indicar su victoria en la pizarra.

"Me ordenó atacar arriba, lo hice y así se encendió la luz que marcó mi toque y la victoria", explicó la competidora, eficiente con un golpe de respuesta, determinante para ganar 13-12.

Mariana debe ser una de las Campeonas más felices de los Juegos Panamericanos, por lo menos hoy se cansó de repetir que tiene el mejor esposo del mundo, su familia la apoya en todo y hasta es amiga de sus rivales; a la cubana Misleidis Compañi, por ejemplo, le dio una paliza en Semifinales, pero luego la calificó como una dama.

Hoy, después de ganar, su alegría fue auténtica; a quienes le pidieron autógrafos se los firmó con dedicatoria y antes de llegar a la conferencia dio por lo menos tres entrevistas exclusivas, una de ellas a una televisión de su país a cuyo presentador abrazó como a un familiar al acabarse las preguntas.

"Nunca está quieta, se desespera si hay mucha repetición en los entrenamientos, pero es seria en los entrenamientos y marca diferencia con su garra", dice su entrenador que necesitó años para hacerla su novia, pero lleva más de una década dedicado a mimarla.

Después de ganar dos Juegos Panamericanos, da la impresión de que la luz verde que decretó su triunfo significó algo más, quizás el inicio al siguiente paso, el asalto a la elite de la esgrima mundial.

"Todo puede ocurrir, faltan muchas horas de entrenamiento y necesito apoyo para entrenar contra las mejores del mundo, pero tengo fe", dice.

Hoy Mariana es apenas decimocuarta de la lista mundial, pero no hay que confiarse. Distraída de la fama como es, no se da cuenta de lo lejos que están los imposibles y en una de esas puede aparecer con alguno en la mano.

[EFE][foto: Mexsport]

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