Sueños que se cumplen y sueños que se desvanecen

Pocas cosas sientan peor que ser despertados bruscamente de un sueño bonito y pocas cosas son más agradables que poder terminar la ilusión que nos ofrece la memoria.
 Pocas cosas sientan peor que ser despertados bruscamente de un sueño bonito y pocas cosas son más agradables que poder terminar la ilusión que nos ofrece la memoria.

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de Julio de 2007

  • Momentos tan dispares son los que han empezado a registrarse en los JP

Pocas cosas sientan peor que ser despertados bruscamente de un sueño bonito y pocas cosas son más agradables que poder terminar la ilusión que nos ofrece la memoria.

Momentos tan dispares son los que han empezado a registrarse en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro con la pelea por las medallas.

Sueño bonito es el que ha tenido el equipo masculino de gimnasia artística de Puerto Rico, ganador del oro por primera vez en su historia, por delante de Brasil y Estados Unidos.

El camino hacia el sueño Panamericano del equipo comenzó hace un año con las 18 medallas logradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias, donde se ganó el apodo de la "escuadra dorada".

"Estamos preparándonos desde hace un año. Entrenamos con garra y conseguimos este resultado fantástico, inédito en la historia de la gimnasia puertorriqueña en los Panamericanos", dijo Tommy Ramos, una de las estrellas del equipo, prácticamente el mismo de Cartagena.

El brusco despertar le tocó al equipo femenino brasileño de hockey sobre césped, derrotado por 21-0 por las "Leonas" argentinas, las máximas favoritas para un título que han ganado ininterrumpidamente desde 1987.

La jugadora Ana Santos recurrió a la consabida frase de que "el que no se consuela es porque no quiere" para justificar la paliza: "Ya esperábamos el marcador".

Hay quien vivió una sensación agridulce, como la levantadora de pesas brasileña Aline Campeiro, que se lesionó la rodilla al saltar de felicidad en la celebración de su registro personal.

"No lloren por mi. Vine aquí para batir mi récord (70 kilos) y lo conseguí. Estoy muy feliz por eso", dijo Campeiro, que no pudo completar el concurso, ganado por la mexicana Carolina Valencia.

La esgrimista brasileña Taís Rochel tuvo un sueño de lo más frustrante en su combate con la cubana Misleydis Compañi.

De la pesadilla de ir perdiendo por 9-5, pasó a la felicidad de empatar y de colocarse 13-12, le igualó la cubana a falta de 17 segundos para el final. En la prórroga, Compañi acertó y se llevó el triunfo. Taís no pudo contener las lágrimas. Se le había escapado la medalla en un relámpago.

Las lágrimas de la argentina Roció Boundy, de 21 años, fueron distintas, de pura alegría por haber logrado el bronce en taekwondo. Subida al podio, la deportista marpletense que de chica repartía en bicicleta los diarios del quiosco de su padre no pudo contener el llanto. Eran sus primeros Panamericanos y ya con una medalla en su palmarés.

En unos Juegos con 5.625 deportistas en liza, además de entrenadores y técnicos, el desfile de personalidades es más variado que uno de samba en los carnavales.

Los hay inasequibles al desaliento, como el seleccionador de futbol de Honduras, Miguel Escalante, que después de perder por 3-0 con Brasil comentó que esperaba "un marcador mayor".

Pululan los que nunca están del todo conformes, como la levantadora de pesas mexicana Carolina Valencia, que ganó el oro en la categoría de 48 kilos y luego declaró que estaba muy contenta pero que esperaba "un poco más" de su actuación ¿Más que el oro?

El luchador brasileño Diogo Silva tiene razones para estar disconforme. Con el oro colgado de su cuello en la categoría de menos de 68 kilos de taekwondo, el primero de Brasil en estos Juegos, arremetió contra los directivos de la Federación.

"He tenido que gastarme mis ahorros para entrenar, ya que el dinero de la Federación llegaba con tres meses de retraso. No pude comprarle a mi madre el automóvil que le había prometido", se quejó Silva.

El deportista brasileño cobró notoriedad en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 al entrar en el tatami con un guante negro de los "Panteras Negras" (movimiento de militantes negros norteamericanos de finales de la década de los 60) para protestar, también allí, contra la falta de apoyo al taekwondo en su país.

Hay ayudas económicas y ayudas de equipo. A veces combinan bien y otras mal. El brasileño Juraci Moreira, después de ganar el bronce en triatlón, se quejó con ironía de la falta de apoyo de sus compañeros: "¿Por qué iban a ayudarme si no van a ganar nada con eso?".

[EFE][foto: AP]

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