Jesús Hernández y el precio de convertirse en piloto Nascar

Aunque no es sencillo para el piloto Jesús Hernández mantenerse alejado principalmente de la familia, está
 Aunque no es sencillo para el piloto Jesús Hernández mantenerse alejado principalmente de la familia, está

MEDIOTIEMPO | Agencias27 de Julio de 2007

  • Es un imán para los hispanos

Aunque no es sencillo para el piloto Jesús Hernández mantenerse alejado principalmente de la familia, estáconsciente de que es la única forma de hacer realidad su sueño de escalar divisiones en la Nascar estadounidense.

Lo que diga el pasaporte, su perfecto inglés o el hecho de haber nacido en Fresno, California, no importa. A final de cuentas, su padre es de Fresnillo, Zacatecas (curioso: Fresno y Fresnillo) y su padre de San Luis Potosí, así que lo mexicano lo lleva en la sangre.

Por eso, ahora que radica en Moresville, un suburbio de Charlotte, capital de Carolina del Norte, en la base del equipo Gienn Racing, el piloto de 26 años de edad echa de menos varias cosas pero principalmente los guisos de su madre, quien vive del otro lado del país, en la soleada California.

"Cada que puede me manda tamales, lo malo es que me los acabo luego, luego", cuenta Hernández en entrevista por teléfono desde su residencia en Carolina del Norte.

Y es que la familia siempre fue muy unida. Lejos del terruño mexicano, convivir, apoyarse, quererse y respetarse era cosa  cotidiana para los Hernández en California. Y también lo fue a la hora de elegir el piloto que los representaría en las pistas.

Al emigrar de México a Estados Unidos con el "gusanito" por la velocidad tan arraigado como la pasión por el chipotle, un día los Hernández adaptaron un go-kart en el taller familiar y organizaron una carrera en el estacionamiento. Los ganadores fueron Chucho y el tío Memo.

Tiempo después, el desempate se celebró en una Toyota Corolla 74 que desbarataron sin el permiso del dueño -el tío Memo- para convertirlo en coche de carreras. Al final, Jesús ganó aquella competencia en el Madera Speedway (así se llama), y fue como se convirtió en el piloto oficial de la familia.

"Fue entonces cuando empecé a correr en diferentes categorías de autos modificados, desde junior hasta turismo", recuerda el conductor, quien tuvo que tomar la decisión de dejar la casa paterna para buscar un lugar en el competido automovilismo deportivo estadounidense.

Después de un largo trajín, con escaso patrocino en diferentes categorías, Jesús llegó la Grand National East, una de las divisiones inferiores de Nascar donde también correr el mexicano Rogelio López, con quien dice tener una buena amistad.

Con un tercer lugar en Iowa este mismo año como uno de sus principales resultados, tiene como principal objetivo dar el salto la campaña próxima a la Nascar Truck Series, el primer peldaño en las categorías estelares del campeonato estadounidense.

No sólo eso, Jesús Hernández reconoce que otro de sus sueños es viajar algún día con la Busch Series a territorio mexicano y correr en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la capital.

"Desde la primera vez que la Busch Series corrió en el Hermanos Rodríguez he tenido muchas ganas de correr allá. Realmente, lamento no haber tenido patrocinio para hacerlo, ojalá se dé algún día, es uno de mis sueños", confiesa.

Apoyado por All State, Jesús tiene conocimiento de que el medio Nascar es muy cerrado para los latinos, pero al mismo tiempo está cambiando, pues ahora la mejor forma de atraer al público hispano a las pistas es tener pilotos de apellido López, Flores o Hernández.

[ntx][foto: Mexsport]

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