Ruidosa afición brasileña genera críticas

En el sagrado momento de ejecutar una prueba, que exige de los atletas un máximo de concentración, como las de gimnasia, atletismo y saltos, el ensordecedor ruido del público brasileño se ha hecho...
 En el sagrado momento de ejecutar una prueba, que exige de los atletas un máximo de concentración, como las de gimnasia, atletismo y saltos, el ensordecedor ruido del público brasileño se ha hecho omnipresente en los estadios, canchas y piscinas de los XV

MEDIOTIEMPO | Agencias27 de Julio de 2007

  • Es un esfuerzo declarado por perturbar a los rivales del país anfitrión

En el sagrado momento de ejecutar una prueba, que exige de los atletas un máximo de concentración, como las de gimnasia, atletismo y saltos, el ensordecedor ruido del público brasileño se ha hecho omnipresente en los estadios, canchas y piscinas de los XV Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.

En muchos casos no se trata de gritos de ánimo para los potenciales medallistas locales, sino un esfuerzo declarado por perturbar a los rivales del país anfitrión para que les vaya mal en las competencias, incluso en disciplinas poco masivas en esas tierras como el tenis de mesa.

Además de Estados Unidos, los blancos preferidos han sido los atletas de Argentina, rival en deportes tradicionales, sobre todo el futbol, y en estos últimos días especialmente los de Cuba, pues Brasil mantiene con la isla antillana un dura disputa medalla a medalla por el segundo lugar en la pizarra de los Juegos.

El comportamiento a veces antideportivo del público y de ex atletas, así como de narradores de televisión, ha sido un pequeño lunar en el espíritu de este evento continental, coinciden algunos competidores, aunque otros han definido el asunto como simples "gajes del oficio".

Lo cierto es que las tribunas de los Panamericanos de Río suelen reducir muchas de las competencias al mismo nivel de rivalidad que anima un Clásico del Flamengo y Fluminense, dos de los archirrivales del futbol carioca, o un partido entre una Selección de Brasil y su enemigo histórico Argentina.

El fenómeno ha estado latente y preocupó a las autoridades deportivas y a la prensa extranjera, pues todos temen el daño que este comportamiento pueda causar a las intenciones de Río de postularse a competencias más ambiciosas, como los Juegos Olímpicos de 2016.

Anoche, "O Jornal Nacional", el más importante noticiero de televisión en horario estelar de Brasil, se sumó a la campaña por reeducar al público, dedicó un buen espacio para hablar sobre el tema y recogió declaraciones de atletas locales, héroes de los Juegos, que apelaban a la tradicional hospitalidad de los brasileños para intentar "calmar" a la afición que anima las competencias.

Ya muchos atletas brasileños del circuito internacional han expresado a varios medios que se han sentido avergonzados ante sus rivales de otros países.

"Creo que es una falta de educación. Uno puede ir a cualquier lugar del mundo y no ve lo que esa barra está haciendo aquí. Es una vergüenza, me siento abochornado", dijo el corredor Iván Silva citado al portal de noticias G1, también de Red Globo.

Los gritos del público en las pruebas de atletismo han contribuido a perturbar la extensa preparación de los atletas, pues ocurrieron varias salidas falsas cuando los corredores no escucharon bien el disparo de largada.

Inclusive, se ha oído a narradores de los programas deportivos de televisión desear abiertamente por ejemplo que una gimnasta se caiga del riel para que una brasileña pueda clasificar.

La prueba más contundente fue el escándalo que desató un fallo arbitral en la Final de la categoría femenina de hasta 52 kilos de judo, que favoreció a la cubana Sheila Espinosa sobre la local Erika Miranda.

La decisión de las autoridades deportivas exaltó los ánimos del público local y hubo una gresca donde volaron sillas, botellas y golpes.

[Xinhua][foto: Mexsport]

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