Guerra, la técnica del robo cubano

Parecía  tan seguro que prácticamente podía decirse que ya era de él. Y al final de cuentas se quedó sin lo que tuvo durante cinco rondas.
 Parecía  tan seguro que prácticamente podía decirse que ya era de él. Y al final de cuentas se quedó sin lo que tuvo durante cinco rondas.

Sergio Álvarez Reiset | MEDIOTIEMPO (Enviado)Río de Janeiro, 28 de Julio de 2007

  • Es considerado el mejor clavadista cubano

Parecía  tan seguro que prácticamente podía decirse que ya era de él. Y al final de cuentas se quedó sin lo que tuvo durante cinco rondas.

Rommel Pacheco había tomado la punta de la prueba desde la segunda ronda y a cada clavado desde la plataforma de 10 metros fue haciendo suya una medalla que al final le fue arrebatada. Del tercer al quinto clavado del entonces Campeón defensor fueron ejemplares, casi sin defectos. Pero hubo un aspecto que descuido, y fue el no percatarse que había alguien detrás de él pretendiendo robarle su oro. Ese alguien tenía su estrategia sumamente definida para el robo, donde el principal elemento sería arrebatar la medalla echando mano de un elemento que en el pasado era su peor enemigo. José Antonio Guerra vio en el pasado muchas preseas volar de sus manos. Pero en esta ocasión  no sucedió. “Al principio de mi carrera tenía mucha inestabilidad, entonces hice un trabajo en conjunto entre el psicólogo y mi entrenador y me fueron ayudando con una rutina que me mejorara la concentración en la competencia.

"Fue algo que me enseñaron hace mucho tiempo, fueron psicólogos que pasaron por mi y me fueron enseñando y fui agarrando lo que más me convino de cada uno. Como que ya he madurado mucho en ese aspecto, ahora me dedico más a la parte técnica que a la parte mental, porque fue algo que en un principio me golpeó mucho y le puse mucha voluntad a mejorar eso. Luego que lo aprendí lo repaso, repaso los saltos mentalmente, me relajo con ejercicios de respiración, son muchas cosas", comenta Guerra. El cubano vino de atrás sin que nadie lo viera y con sus dos últimos clavados, en los que recibió cuatro 10, paradójicamente, se robó lo que era suyo. Controló el ambiente adverso de la afición brasileña, pero sobre todo el clima de viento, lluvia y frío que sopló en el inmueble. La preparación mental que algún día no tuvo, hoy la considera 90 por ciento primordial en su disciplina y asegura, la tiene plenamente dominada. "Si no te preparas bien (el clima) sí puede ser factor, si no eres capaz de prever esto no puede ser, se necesita mucha fortaleza mental y ejercitarlo mucho, pero definitivamente eso me pudo sacar de la competencia. "Nunca veo el puntaje, tiene que estar muy obvio o muy delante de mi el tablero para yo mirar y nunca me fijo, para nada me fijo", explicó. Guerra no tiene familiares que se dediquen a los clavados. De hecho, recuerda que su incursión en el deporte se la debe a una amiga de su madre que le recomendó llevarlo a la natación, porque le serviría mucho para combinar su educación. Hoy se dedica únicamente a su deporte y es considerado el mejor clavadista que haya dado Cuba. -¿Crees que naciste para ser clavadista?- "Eso está por verse".

[mt][foto: C. Palma/MEXSPORT]

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