Trampas e ilícitos persiguieron al deporte estadounidense en 2007

El deporte estadounidense sufrió un serio golpe en este año al desvelarse una "cortina" de trampas y actividades ilícitas, con lo cual atletas y entrenadores pusieron en duda la integridad de los...
El deporte estadounidense sufrió un serio golpe en este año al desvelarse una "cortina" de trampas y actividades ilícitas, con lo cual atletas y entrenadores pusieron en duda la integridad de los diferentes eventos.
 El deporte estadounidense sufrió un serio golpe en este año al desvelarse una "cortina" de trampas y actividades ilícitas, con lo cual atletas y entrenadores pusieron en duda la integridad de los diferentes eventos.

MEDIOTIEMPO | Agencias24 de Diciembre de 2007

  • El deporte estadounidense sufrió un serio golpe

El deporte estadounidense sufrió un serio golpe en este año al desvelarse una "cortina" de trampas y actividades ilícitas, con lo cual atletas y entrenadores pusieron en duda la integridad de los diferentes eventos.

El entrenador de Patriotas de Nueva Inglaterra, Bill Belichick, era considerado el "Albert Einstein" del futbol americano profesional hasta que fue descubierto realizando labores de espionaje hacia Jets de Nueva York, durante un juego de la Liga Nacional de Futbol (NFL).

Considerado el héroe del Tour de Francia por su inquebrantable corazón y fibra, el pedalista Floyd Landis cayó en forma estrepitosa del podio de vencedores cuando se descubrió que su milagroso triunfo fue impulsado por el uso de esteorides.

Ni los réferis que se supone cumplen la labor de ser imparciales se salvaron. Tim Donaghy, de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA por siglas en inglés), fue descubierto filtrando información a los apostadores interesados en hacer apuestas en partidos de la NBA.

Donaghy enfrenta 25 años de prisión por conspirar para cometer fraude en la transferencia electrónica de dinero, y transmitir información para apuestas a través del comercio interestatal.

Y qué decir de la superestrella del futbol americano, el quarterback Michael Vick, cuyos pases, velocidad y versatilidad dentro del emparrillado lo proyectaban como el prototipo del jugador del futuro en la NFL, hasta que fue descubierto su negocio ilegal de peleas de perros.

Vick, cuyas camisetas con el número siete se vendían hasta en Japón como parte de la propaganda trasnancional de la Liga, ahora se encuentra en desgracia y en la cárcel en donde debe cumplir una condena de 23 meses.

Su futuro dentro del futbol americano es incierto toda vez que el dueño del equipo para el que jugaba, Halcones de Atlanta, ha dicho que no volverá a vestir los colores de ese conjunto.

Otra que cayó en desgracia es la atleta Marion Jones, hasta hace unos meses considerada la "reina de las pistas".

Una sustancia prohibida que utilizó para los Juegos Olímpicos Sidney 2000 fue la causa para el retiro por parte del Comité Olímpico Internacional (COI) de las cinco Medallas que logró en esa justa (tres de Oro y dos de Bronce).

Jones, quien fue la primera mujer que logró cinco Medallas en unos Juegos, al lograr el Oro en las Finales de 100, 200 metros y el relevo 4x400 y el Bronce en longitud y el relevo 4x100, debe enfrentar ahora a la justicia estadounidense y será sentenciada en Enero próximo por haber mentido ante las autoridades, sobre el uso de esa sustancia prohibida.

Pero sin duda el escándalo más sonado es el de uso de esteroides anabólicos en el beisbol de Grandes Ligas, deporte considerado el pasatiempo preferido por excelencia de los estadounidenses y una industria que genera miles de millones de dólares a anuales para jugadores, entrenadores y dueños de equipos.

El jonronero Barry Bonds podría recibir el ponche de su vida, perder su entrada al Salón de la Fama de Cooperstown y terminar en la cárcel por mentir sobre el uso de sustancias.

Bonds de 43 años de edad y quien este año batió la marca de jonrones de la historia de las Grandes Ligas de 755 impuesta por Hank Aaron, encabeza una lista negra que vincula a 85 peloteros, entre ellos figuras como Roger Clemens y Andy Petitt, con el uso de sustancias prohibidas en las Ligas Mayores.

Bonds podría ir a la cárcel ya que ha sido acusado por la justicia norteamericana de perjurio y obstrucción de la justicia, presuntamente por mentir cuando dijo que no usó esteroides a sabiendas.

Un caso aparte es la violencia que rodea a jugadores de la NFL que este año estremeció al deporte con los asesinatos de Sean Taylor de Pieles Rojas de Washington tras un robo y Darrent Williams, de Broncos de Denver en un tiroteo en una carretera.

Pareciera que el lado oscuro del "circo deportivo" siempre está detrás de una cortina. Los casos de apuestas, uso de sustancias prohibidas, manejar bajo la influencia del alcohol, y el abuso sexual no son nuevos en el deporte estadounidense.

Baste recordar el caso del pelotero Pete Rose de la poderosa "Maquina Roja" de Cincinnatti y dueño del récord histórico de hits en las Mayores, con cuatro mil 256, quien fue suspendido de por vida del béisbol en 1989 tras una investigación por apostar en partidos.

Otro ejemplo es el del ex Campeón Mundial de boxeo Mike Tyson, quien entra y sale de la cárcel a menudo. La última vez que estuvo ahí fue el mes pasado, cuando tuvo que pasar un día en una prisión de Arizona por conducir ebrio y en posesión de cocaína.

En su récord, además de sus triunfos e impresionantes nocauts y de ser considerado uno de los boxeadores más explosivos de todos los tiempos, se incluye una sentencia cumplida por violación sexual a una modelo y una mordida de oreja a Evander Hollyfield.

Según el Presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Richard Pound, lo que sucede en el deporte es sintomático de lo que pasa en las sociedades, con la corrupción y decepción infectando los negocios, gobiernos y hasta la religión.

De acuerdo con Pound se supone que el deporte debiera estar en un plano diferente, pues cuando se entra a esa práctica se hace un compromiso con el juego limpio y para ser un ejemplo honorable, "pero últimamente estamos viendo que ese compromiso no se respeta".

Mientras las apuestas, salarios y premios monetarios aumentan en el deporte, también crece la dimensión en la que los atletas y entrenadores están dispuestos a enfrentar riesgos con tal de triunfar a toda costa.

Atletas como Landis y Bonds, el primer ciclista que será despojado el título del Tour de Francia y el primer beisbolista que pudiera ir a cárcel por mentir en el uso de esteoriodes, respectivamente, pudieran estar convencidos que lo único que importa es ganar sin importar, la forma de lograrlo.

Para Jomills Bradock profesor de Sociología de la Universidad de Miami (UM), la obsesión por el triunfo y hacer lo que sea para lograrlo ha transformado los valores de la sociedad.

"Si por ejemplo Michael Phelps -el nadador- sólo gana seis Medallas de Oro en los Juegos Olímpicos en lugar de ocho es que se está quedando corto", señaló Bradock.

Según el experto, la creencia de que el deporte forja carácter siempre ha estado llena de contradicciones, pues muchas veces los atletas aprenden una disciplina al tiempo que se les hace fácil "hacer una trampita, que parece no ser tan importante si al final puedes salirte con la tuya".

"Las estrategias son enseñadas para manipular las reglas y los atletas buscan justificarlo con la frase de que todos hacen lo mismo", afirmó Bradock.

En el caso del uso de esteroides o de la hormona del crecimiento para aumentar el desempeño físico una competencia real se convierte en un montaje como lo puede ser la lucha libre, que aunque requiere verdaderos atletas, una gran parte de golpes no llevan toda la fuerza.

El deporte estadounidense pudo haber tocado fondo en el 2007, pero simpre resurge, según algunos comentaristas deportivos estadounidenses, como pasó en alguna ocasión con la estrella del boxeo, Sugar Ray Leonard, tras admitir que golpeó a su esposa y fue adicto a la cocaína y al alcohol.

Los aficionados son capaces de perdonar a sus ídolos deportivos como el público lo hizo con la actriz Paris Hilton por conducir sin licencia; la clave es admitir su falta y arrepentirse de ella, estiman los analistas.

"Cada quien esta luchando contra algo. Los atletas dan mucha luz y los fans son muy posesivos, uno tiene que pedir una disculpa sinceramente y puede ser perdonado", declaró a la prensa Michael Irvin, ex jugador de Huracanes de Miami y Vaqueros de Dallas, quien superó el uso de cocaína y pudo ingresar al Salón de la Fama de la NFL el verano pasado.  [ntx][foto: AP]

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