Me aburren las tablas: León Hoyos

Manuel León Hoyos, el mexicano de 19 años que acaba de ganar el título de Gran Maestro de ajedrez, no está aún entre los 100 mejores del mundo, pero actúa como si así fuera y basa su estrategia en...
Manuel León Hoyos, el mexicano de 19 años que acaba de ganar el título de Gran Maestro de ajedrez, no está aún entre los 100 mejores del mundo, pero actúa como si así fuera y basa su estrategia en un principio básico: siempre salir a ganar.
 Manuel León Hoyos, el mexicano de 19 años que acaba de ganar el título de Gran Maestro de ajedrez, no está aún entre los 100 mejores del mundo, pero actúa como si así fuera y basa su estrategia en un principio básico: siempre salir a ganar.

MEDIOTIEMPO | Agencias2 de Abril de 2008

  • Los analistas lo consideran con más capacidad de crecimiento

Manuel León Hoyos, el mexicano de 19 años que acaba de ganar el título de Gran Maestro de ajedrez, no está aún entre los 100 mejores del mundo, pero actúa como si así fuera y basa su estrategia en un principio básico: siempre salir a ganar.

"Me aburren las partidas tablas", aseguró hoy el joven residente de Mérida, la capital del Estado de Yucatán, en el sureste de México, colocado quinto hace una semana en el Torneo Neckar-Open, de la ciudad alemana de Deizisausen, donde cumplió su norma definitiva de Gran Maestro.

Ganador de premios en concurso de matemáticas como estudiante de secundaria, León Hoyos aprendió a jugar ajedrez a los 7 años, desde los 8 participa en competencias, y a los 10 recibió el título de Maestro FIDE.

Los analistas lo consideran uno de los jugadores de América Latina con más capacidad de crecimiento, pero no se distrae con los elogios y reconoce que aun debe picar piedra para mejorar su rating de 2.495 puntos, lejos del indio Viswanathan Anand, Campeón Mundial, quien tiene 2.803.

"Con los puntos sumados en Alemania y en otros Torneos, voy a aparecer con más de 2.500 en la lista de julio de la Federación Internacional, pero mi meta es mejorar eso; debo jugar muchos Torneos buenos y quizás a fin de año ya esté en 2.550", comenta.

Tiene una gran intuición, pero quizás lo más significativo es su manera combativa de encarar el ajedrez, con una obsesión por huir de las tablas que ya le reportó un triunfo importante, el 2006 en Cuernavaca (México) sobre el búlgaro Iván Cheparinov, aparecido en el 26 del mundo en el ranking mundial divulgado ayer.

"Es una de mis victorias más recordadas, utilicé la variante dragón de la Defensa Siciliana, una de mis favoritas", explica.

A diferencia de los mejores deportistas mexicanos, que tienen todo el apoyo y ganan altos salarios, para las autoridades del país Hoyos es una especie de peón aislado, ignorado por la Federación nacional y sólo tomado en cuenta por el Gobierno de Yucatán.

"No tengo patrocinadores y la Federación Mexicana de Ajedrez no me apoya, incluso para ganarme el lugar para la Olimpiada, es probable que deba eliminarme en un Torneo abierto, una falta de seriedad", explica.

Sin embargo fuera de México sí lo toman en cuenta. Por ejemplo, en el pasado Torneo Linares-Morelia, el más importante del mundo, el Gran Maestro Vassily Ivanchuk, de Ucrania, lo eligió como su asistente, un reconocimiento mayor porque se trata del monarca mundial de ajedrez rápido y uno de los más fuertes jugadores de la última década.

"Es uno de mis favoritos, también el ruso Alexander Morozevic porque tampoco le gusta hacer tablas y sale a ganar con piezas blancas o negras", señala.

Estudia unas ocho horas diarias, pero no tiene entrenador; además de la variante dragón, es hábil en otras aperturas como la peón del rey, aunque trabaja en aumentar su repertorio.

"Queda mucho trabajo por delante, quiero llegar lejos y necesito jugar muchas veces con los fuertes", dice, con la convicción de que en su deporte las frutas más jugosas están en la cima del árbol y es necesario empinarse para alcanzarlas.

[EFE][foto: EFE]

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