Quedan edecanes vestidas y alborotadas en el Hermanos Rodríguez

No es que le falte espectacularidad, simplemente la Nascar, hecha especialmente para los óvalos, no es para una pista como la del Autódromo Hermanos Rodríguez y eso lo empieza a reflejar la...
 No es que le falte espectacularidad, simplemente la Nascar, hecha especialmente para los óvalos, no es para una pista como la del Autódromo Hermanos Rodríguez y eso lo empieza a reflejar la fanaticada en el graderío.

MEDIOTIEMPO | Agencias20 de Abril de 2008

  • Apenas unos cuantos miles acudieron este domingo

No es que le falte espectacularidad, simplemente la Nascar, hecha especialmente para los óvalos, no es para una pista como la del Autódromo Hermanos Rodríguez y eso lo empieza a reflejar la fanaticada en el graderío.

De acuerdo con el reporte oficial, sólo 57 mil 324 aficionados, la gran mayoría con boletos de cortesía, se hicieron presentes durante todo el fin de semana en el inmueble de Iztacalco, cifra francamente pobre que hasta la A1 Grand Prix supera.

Y es que Nascar, además de venir una vez al año, poco ha hecho para conquistar al público mexicano que, apasionado de los autos fórmula, cada vez muestra menor interés en las carreras turismo.

Esa rutina de que cada que viene Nascar se sube un puñado de pilotos mexicanos y no vuelve a hacer acto de presencia el resto del año, ya no satisface a nadie.

Aunque las voluptuosas muchachas que trabajan de edecanes acudieron puntuales a la cita, lo mismo en ceñidos vestidos que en escotados atuendos o dibujados jeans, ahora sí se quedaron vestidas y alborotadas ante la falta de público.

Apenas unos cuantos miles acudieron este domingo a las tribunas del Hermanos Rodríguez, que por cuarto año consecutivo abrió sus puertas para recibir a la categoría preestelar de la Nascar estadounidense.

A falta de un piloto de tiempo completo, los aficionados, abiertamente, le han dado la espalda a un campeonato que, abiertamente, no ha mostrado interés en promover a un conductor mexicano de planta en su parrilla de salida, al menos en la Nascar Nationwide.

Lo que se suponía como una fiesta, como todos los domingos de carrera, en que la afición se imagina el rugir de los motores, el olor a gasolina y llanta quemada y las curvas de las edecanes, terminó con un largo suplicio de tres horas de las cuales casi una tercera parte se desarrolló bajo bandera roja.

Así que o México construye un óvalo con auténtica etiqueta Nascar, o ésta sube a un piloto mexicano de tiempo completo, o el Hermanos Rodríguez se irá despidiendo de uno más de los seriales que intentaron conquistarlo.

[ntx][foto: Mexsport]

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