El cargo de conciencia de Regla Torres

La cubana Regla Torres salió del voleibol con la gloria de ser considerada la jugadora más destacada del siglo XX, pero seis años después de su retiro dice tener "cargo de conciencia" por dejar el...
La cubana Regla Torres salió del voleibol con la gloria de ser considerada la jugadora más destacada del siglo XX, pero seis años después de su retiro dice tener "cargo de conciencia" por dejar el mundo deportivo y asegura que nació atleta y no "modelo".
 La cubana Regla Torres salió del voleibol con la gloria de ser considerada la jugadora más destacada del siglo XX, pero seis años después de su retiro dice tener "cargo de conciencia" por dejar el mundo deportivo y asegura que nació atleta y no "modelo".

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de mayo de 2008

  • Seleccionada por la FIVB como la jugadora más destacada del siglo XX

La cubana Regla Torres salió del voleibol con la gloria de ser considerada la jugadora más destacada del siglo XX, pero seis años después de su retiro dice tener "cargo de conciencia" por dejar el mundo deportivo y asegura que nació atleta y no "modelo".

DESTACADOS:

- Integrante de las famosas "Morenas del Caribe", el estelar equipo de la isla que dominó el voleibol femenino de la década de los noventa con juego poderoso y entusiasta, Torres tiene un pasado de gloria que incluye el Oro olímpico en Barcelona ';92, Atlanta ';96 y Sidney ';00. "Éramos un equipo loco", comenta.

- La jugadora cubana subió por primera vez a una pasarela hace cinco años,  vivió la "fantasía" del desfile, pero renunció inmediatamente a un posible futuro en ese mundo. "Yo soy muy tímida para esas cosas".

- "Teníamos el concepto de que todas estábamos allí por lo mismo -explica- no podía haber una que quisiera tener más resultados o sobresalir más que la otra".

"Tengo un cargo de conciencia grande, de irme y ya", declaró Torres en entrevista en La Habana, al recordar su adiós del deporte activo en 2002 y su decisión entonces de no convertirse en entrenadora, una profesión para la que actualmente se prepara.

"Es lo mejor que sé hacer, nací para eso, no para ser modelo", dijo la jugadora, quien hace cinco años subió por primera vez a una pasarela, vivió la "fantasía" del desfile, pero renunció inmediatamente a un posible futuro en ese mundo.

Morena de piel y con 191 centímetros de altura, las cámaras de televisión siempre siguieron su figura esbelta tras la red, y la prensa deportiva resaltó su técnica y fuerza en el taraflex sin dejar de mencionar su belleza y elegancia.

La misma Torres intentó tomarse en serio su potencial de maniquí y asistió a unas clases de modelaje en La Habana que abandonó después de cuatro sesiones.

"Para cada cosa hay que nacer, y yo soy muy tímida para esas cosas", dijo.

No obstante, recuerda con emoción su única experiencia en pasarela, con "un vestido precioso, de sueño" que el diseñador cubano Abraham confeccionó para que ella desfilara en el selecto Festival del Habano de 2003.

Integrante de las famosas "Morenas del Caribe", el estelar equipo de la isla que dominó el voleibol femenino de la década de los noventa con juego poderoso y entusiasta, Torres tiene un pasado de gloria que incluye el Oro olímpico en Barcelona ';92, Atlanta ';96 y Sidney ';00.

Tras su participación en el Mundial de 1990, donde ocuparon el cuarto lugar, las "Morenas del Caribe" se agenciaron el título en los Campeonatos del Mundo de San Petersburgo 1994 y Sao Paulo 1998, y en todas las Copas del Mundo de Tokio desde 1989 hasta 1999.

"Éramos un equipo loco", afirma, y apunta que entre las cartas de triunfo de esa Selección estuvieron su temperamento, creatividad y la defensa del "teamwork".

En su opinión, es difícil que en un equipo femenino todas se lleven bien, pero en aquel conjunto "era inconcebible" que las diferencias y discusiones llegaran al terreno.

"Teníamos el concepto de que todas estábamos allí por lo mismo -explica- no podía haber una que quisiera tener más resultados o sobresalir más que la otra".

Torres destaca el temperamento y la iniciativa de la Selección, y declara orgullosa que las jugadoras tomaban sus propias decisiones "dentro del terreno".

"No hacía falta ninguna seña, de mirarnos sabíamos el estado de ánimo, lo que se podía hacer y lo que no se podía hacer, eso se logra entrenando", recalca.

Seleccionada en 2001 por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) como la jugadora más destacada del siglo XX, Torres se define como una atleta "difícil" para entrenadores y colegas, de "carácter fuerte", perfeccionista, y con la peculiaridad de que no le gustaba "perder con nadie".

De entre las competencias más importantes de su carrera, califica como "inolvidables" las del Mundial de Brasil, en 1994, donde las cubanas no perdieron un solo set durante el Torneo y la Final de los Juegos Olímpicos de Sidney, en la que se llevaron el Oro en un dramático "tie-break" frente a Rusia.

En la cúspide de su vida deportiva, a los 26 años, dijo adiós al voleibol con ya 12 años de partidos en la elite, las rodillas destrozadas y un saldo de tres cirugías.

Su carrera en la alta competición comenzó en 1989, a los 14 años, cuando gracias a su magnífico rendimiento y excepcionales características físicas entró al equipo de Cuba.

Torres tenía edad escolar y siguió compitiendo en los juegos escolares y juveniles, una etapa intensa con "mucho desgaste" que menciona como una de las causas de su temprano retiro.

Admite, además, que realizaba parte del entrenamiento "a regañadientes" -nunca le gustó correr o hacer pesas, por ejemplo- lo que también influyó en su castigo físico.

El club italiano Padova la contrató en 2005 y ella aceptó el reto durante unos meses para "probar" que podía jugar, aunque "a cambio de dolor".

"Lo hacía por voluntad, pero no porque realmente estaba bien físicamente, me di cuenta de que me retiré a tiempo", indica.

Actualmente, su regreso al mundo del voleibol en la isla está marcado por su colaboración con la Federación Cubana de esa disciplina y sus estudios de Cultura Física.

"Quizás no voy a estar 20 años en el voleibol, quizás cinco o diez años", dice, y confiesa que también está muy interesada en la psicología. "No quiero tener mi vida atada a una sola cosa".

[EFE][foto: EFE]

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