Debacle argentina en Roland Garros

Seis derrotas en una única jornada dejaron a la legión argentina raquítica y pendiente de un único jugador, el joven debutante Eduardo Schwank, que mañana soportará sobre sus hombros todo el peso...
Seis derrotas en una única jornada dejaron a la legión argentina raquítica y pendiente de un único jugador, el joven debutante Eduardo Schwank, que mañana soportará sobre sus hombros todo el peso de la bandera albiceleste.
 Seis derrotas en una única jornada dejaron a la legión argentina raquítica y pendiente de un único jugador, el joven debutante Eduardo Schwank, que mañana soportará sobre sus hombros todo el peso de la bandera albiceleste.

MEDIOTIEMPO | Agencias29 de Mayo de 2008

  • París se había acostumbrado a contar con argentinos en las fases altas

Seis derrotas en una única jornada dejaron a la legión argentina raquítica y pendiente de un único jugador, el joven debutante Eduardo Schwank, que mañana soportará sobre sus hombros todo el peso de la bandera albiceleste.

De los 17 argentinos que comenzaron sólo sobrevive uno, un desierto desconocido en los últimos años que hizo sonar los timbales del final de un ciclo.

Que cayeran en la segunda ronda los clasificados Máximo González y Diego Junqueira, Juan Ignacio Chela, Martín Vassallo Argüello y Gisela Dulko entraba dentro de lo previsible.

Pero el bombazo llegó de la mano de la inesperada derrota de David Nalbandian, el patrón del barco argentino que naufragó víctima de un dolorido aductor y de un francés invitado por la organización, Jéremy Chardy, 145 del mundo.

Al sexto cabeza de serie le llegó el físico para dos sets y medio, que ganó con solvencia y superioridad, pero su aductor izquierdo empezó a molestar más al cordobés que acabó inclinándose por 3-6, 4-6, 6-2, 6-1, 6-2 entre el alborozo de un público local que aplaudió la gesta de su ídolo.

El cordobés reconoció que, tras el fulgurante final de la pasada Temporada, en la que se adjudicó en París y Madrid los dos últimos Máster Series del año, no ha vuelto a jugar cómodo, siempre molestado por problemas físicos.

Nalbandian igualó así su peor actuación en las siete que ha tenido en París. Hay que remontarse a 2003 para encontrar al argentino fuera de la tercera ronda. Entre medias, el cordobés firmó dos Semifinales y dos Octavos, además de la tercera ronda que alcanzó en su debut en 2002.

Lejos queda el año 2004, en el que Nalbandian, Guillermo Coria y Gastón Gaudio alcanzaron las Semifinales en una demostración de poderío de una generación que dio lustre al tenis argentino.

Desde entonces París se había acostumbrado a contar con argentinos en las fases altas, siempre temibles rivales que nadie quería afrontar, siempre con algún representante entre los mejores.

Como Nalbandian es el último representante del glorioso año 2004, que tuvo a tres semifinalistas argentinos, en los pasillos de Roland Garros se auguraron los años de vacas flacas que debe paliar la joven generación que asomó en las primeras rondas de París.

Hicieron un amago de revolución en el Torneo, pero acabaron por mostrar que su nivel es todavía insuficiente en cuanto el cuadro les midió a los cabezas de serie, una prueba de fuego demasiado dura que ninguno de ellos superó.

Junqueira y González no pudieron seguir la senda que había abierto la víspera Schwank. El sueño del primero se estrelló frente al croata Ivan Ljubicic, favorito 28, ex número cuatro del mundo y un rival de demasiada entidad para el argentino, que cayó por un contundente 6-3, 6-4, 6-2.

Algo parecido le pasó a Máximo González (ARG), muy lejos del nivel del ruso Mikhail Youzhny, décimoquinto favorito, que le barrió de la pista con un 6-3, 6-2, 6-2.

A Vassallo Argüello su nueva aventura en la tierra batida parisiense le llegó, como el año pasado, hasta la segunda ronda, donde apenas tuvo opciones frente al finés Jarkko Nieminen, favorito 26, que le ganó por 7-5, 6-1, 3-6, 7-6(2) y le privó del sueño de medirse al español Rafael Nadal, al que filósofo argentino definió como "el mejor jugador de tierra batida".

El más veterano Chela se trabó entre las mallas de un largo y correoso partido frente al español Fernando Verdasco, favorito 22, que acabó llevándose el partido por 7-5, 4-6, 6-3, 7-5.

Las cosas no pintaron mejor en el cuadro femenino, donde la última superviviente, Gisela Dulko, acabó por perder el partido que había dejado en tablas (6-0, 4-6, 3-3) la víspera cuando la noche se echó encima.

En la reanudación la argentina sólo ganó un juego y la francesa los tres que precisaba para seguir en la siguiente ronda.

Una tercera ronda en la que la bandera albiceleste ondeará sólo por Schwank, el chaval de las 20 victorias consecutivas, el indestructible de 22 años que se medirá a Paul-Henri Mathieu, el ídolo local que también siente sobre sus hombros todo el peso de un país.

[EFE][foto: EFE]

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