Se recuerda a Nadia Comaneci por ser la primera ';gimnasta perfecta';

Nadia Elena Comaneci, considerada por algunos como la mejor gimnasta de todos los tiempos, fue descubierta a la temprana edad de seis años por el entrenador rumano Bela Karolyi, quien desde el...
Nadia Elena Comaneci, considerada por algunos como la mejor gimnasta de todos los tiempos, fue descubierta a la temprana edad de seis años por el entrenador rumano Bela Karolyi, quien desde el primer momento se hizo cargo de su carrera.
 Nadia Elena Comaneci, considerada por algunos como la mejor gimnasta de todos los tiempos, fue descubierta a la temprana edad de seis años por el entrenador rumano Bela Karolyi, quien desde el primer momento se hizo cargo de su carrera.

MEDIOTIEMPO | Agencias17 de Junio de 2008

  • En 1970 el mundo empezó a disfrutar de sus perfectos movimientos
  • fue nombrada "Héroe socialista del trabajo"
  • Es Vicepresidenta del Consejo de Dirección de las Olimpiadas Especiales

Nadia Elena Comaneci, considerada por algunos como la mejor gimnasta de todos los tiempos, fue descubierta a la temprana edad de seis años por el entrenador rumano Bela Karolyi, quien desde el primer momento se hizo cargo de su carrera.

Karolyi se encargó de convertirla en la mejor gimnasta de la historia. Su enorme calidad la llevó muy pronto a formar parte del equipo juvenil rumano.

Nadia, que desde muy temprana edad formó parte del equipo juvenil rumano, nació el 12 de noviembre de 1961 en Onesti, una pequeña localidad ubicada en los Cárpatos rumanos. Bautizada por sus padres en honor a la heroína de una película rusa con el nombre de Nadezhda (que en rumano significa Esperanza).

Pero no sería hasta 1970 cuando el mundo empezaría a disfrutar de sus perfectos movimientos, luego que ese mismo año se adjudicó el campeonato nacional juvenil. Título al que le siguieron muchos más trofeos.

En 1975 participó en los Campeonatos de Europa, celebrados en Skien, Noruega, donde demostró sus excepcionales cualidades al ganar tres Medallas de Oro y una de plata, para superar a la pentacampeona de Europa, la rusa Lyudmila Turishcheva.

1976 fue el año de su primera visita a Estados Unidos, donde ganó la Copa América además de algunos títulos preolímpicos, que la catapultarían a lo más alto de la clasificación individual general de las competencias preolímpicas.

Sus actuaciones de este año la llevarían a ser elegida por la agencia noticiosa estadounidense Associated Press como la atleta del año, aunque su leyenda comenzaría a forjarse en los Juegos Olímpicos Montreal 1976.

Con apenas 14 años, 1.50 de estatura y 40 kilos de peso la rumana asombró al mundo entero y fue la reina indiscutible de esos juegos, convirtiéndose en la primera gimnasta en conseguir la puntuación perfecta.

Consiguió siete dieces más: tres por equipos, dos en el "all around" individual y otros dos en las finales de paralelas y barra.

Los marcadores electrónicos de aquel tiempo no estaban preparados para tal puntuación pues como máximo admitían tres dígitos, por lo cual reflejaron un anecdótico 1.00 para simbolizar el 10 perfecto de Nadia.

Ganó tres Medallas de Oro: "all around" individual, barra y asimétricas, una de Plata por equipos y una quinta de Bronce en manos libres.

En su vuelta a Rumania fue recibida como una heroína y fue nombrada "Héroe socialista del trabajo".

Luego de este gran éxito en Montreal, continuó demostrando su calidad como gimnasta en la Copa Chunichi en Japón, el Campeonato Europeo de 1977 en Checoslovaquia (donde revalidó el título individual, pero perdió el de por equipos) y en el tour que realizó por México y Estados Unidos.

Luego de años de enormes éxitos, 1978 y 1979 se convertirían en los peores años de su carrera profesional, debido a la presión que tenía que soportar y a sus problemas de sobrepeso.

Debido a esto último, en el Campeonato Mundial Estrasburgo 1978, se cayó al suelo en su presentación en las barras asimétricas, quedándose sin posibilidades, aunque finalmente quedó cuarta en dicho aparato y ganó el Oro en barras de equilibrio.

Luego de un periodo de inactividad, Comaneci regresó a las competencias en los Juegos Olímpicos Moscú 1980 y aunque participó con una dolencia en la ciática, la cual le provocaba un fuerte dolor en las piernas, ganó dos Medallas de Oro (suelo y barra de equilibrios) y una de Plata (por equipos).

Los Juegos Olímpicos Universitarios en Rumania (1981) se convertirían en su última participación en un torneo, donde ganó todas las categorías individuales, consiguiendo un total de cinco Medallas de Oro.

En 1984, debido a una infección en la mano y tras algunos meses de irregular, competición la primera gimnasta perfecta tomó la decisión de retirarse, tenía 22 años. Tras el adiós, Nadia se convirtió en profesora de educación física y entrenadora del equipo juvenil rumano de gimnasia.

En 1989 decidió pedir asilo político en la embajada americana en Austria, para ello tuvo que escapar a través de un agujero en la alambrada y caminar durante seis horas hasta llegar a la frontera con Hungría.

Una vez en dicho país, el político rumano Constantin Panait se encargaría de llevarla hasta Austria y luego hasta Estados Unidos. Pero la ayuda de este personaje no sería gratuita, le costó cinco mil dólares.

Además, la obligaba a aparentar que eran amantes con la amenaza de devolverla a Rumanía si no hacía lo que él quería, empañando así la imagen de Nadia. Su antiguo entrenador Bela Karolyi, al enterarse de la situación y con la ayuda del entrenador rumano de rugby, Alexandre Stefu, la rescatan de los brazos de este personaje.

Nadia se marchó a Montreal con Stefu y su familia, allí conoció al que se convertiría en su marido, el gimnasta americano Bart Conner (también Campeón Olímpico). Tras realizar los tramites burocráticos necesarios consiguió por fin la nacionalidad americana, fijando por aquella época su residencia en Montreal.

En 1996, tras algunos años de relación, decidió casarse, celebrando la boda en su país natal, Rumanía, y la ceremonia transmitida por televisión, convirtiéndose en el evento más visto en el país en la década de los 90.

En ese mismo año fue galardonada como la atleta de mayor influencia de la historia y fue elegida para formar parte del Salón de la Fama de la Gimnasia.

El 19 de noviembre de 1999 recibió el premio a la mejor atleta femenina de la historia en los Premios Deportivos Mundiales, celebrados en Viena.

En diciembre de 2003 publicó su primer y hasta ahora único libro, "Cartas a una gimnasta joven".

Actualmente reside con su marido en Oklahoma, donde ambos dirigen la Academia Gimnástica Bart Conner, además de ser editores asociados de la revista "International Gymnast Magazine". Poseen su propia productora de televisión "Perfect 10 Productions", que se dedica a las transmisiones deportivas.

También ha hecho sus "pininos" dentro del mundo de la belleza, donde posee su propia línea de cosméticos para el cuidado de la piel, "Gerovital Nadia Comanecci Treatment".

Colabora también con numerosas fundaciones sin fines lucrativos, tales como la Fundación de la Distrofia Muscular, y algunos orfanatos rumanos.

En la actualidad es Vicepresidenta del Consejo de Dirección de las Olimpiadas Especiales, presidenta de Honor de la Federación Rumana de Gimnasia, presidenta Honorífica del Comité Olímpico Rumano, Embajadora de Deportes de Rumania y miembro de la Fundación de la Federación Internacional de Gimnasia.

[ntx][foto: EFE]

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