Juegos de Beijing ponen a China en la palestra

Diez mil atletas olímpicos van a convergir en la capital China desde todas partes del mundo. Se espera que medio millón de aficionados extranjeros asistan. Una legión de unos 30.000 periodistas va...
 Diez mil atletas olímpicos van a convergir en la capital China desde todas partes del mundo. Se espera que medio millón de aficionados extranjeros asistan. Una legión de unos 30.000 periodistas va a estar allí no solamente para reportar sobre las Olimpiad

MEDIOTIEMPO | Agencias17 de Julio de 2008

  • Este período previo a las olimpiadas ha fortalecido la unidad nacional

Diez mil atletas olímpicos van a convergir en la capital China desde todas partes del mundo. Se espera que medio millón de aficionados extranjeros asistan. Una legión de unos 30.000 periodistas va a estar allí no solamente para reportar sobre las Olimpiadas, sino también sobre otros detalles de una nación tradicionalmente aislada abriéndose al mundo como nunca antes.

"Ningún país ha cambiado tanto en tan poco o tan rápidamente", dijo el jefe de mercadeo y miembro de la junta ejecutiva del Comité Olímpico Internacional, Gerhard Heiberg. "Es un proceso que va a continuar una vez concluyan los juegos, pero todos nosotros estamos sintiendo que China se está moviendo en la dirección correcta".

A nivel logístico, funcionarios del COI dicen ya que las olimpiadas son un éxito. Ellos elogian las modernas instalaciones y la nueva infraestructura, incluyendo el impresionante Estadio Nacional, llamado "Nido de Pájaros" por su exterior de vigas de acero retorcidas.

Aún así, el evento ha generado más controversias e interrogantes que ninguna otra olimpiada en el último medio siglo interrogantes que persisten pese a la simpatía internacional mostrada a China tras el devastador terremoto de mayo en la provincia de Sichuán.

¿Respetará China su promesa de permitir a los periodistas acceso libre para reportar? ¿Qué pasará con las esperanzas de reformas políticas y libertad para los disidentes encarcelados? ¿Habrá protestas sobre la forma en que China lidió con recientes disturbios en el Tíbet, o su política exterior, que muchos consideran favorable a regímenes represivos en Sudán y en otras partes?

Minky Worden, de Human Rights Watch, se pregunta si estas olimpiadas "¿ayudarán a empujar a China a un papel más progresista en el mundo, o dejarán a la gente con una sensación de que estuvieron asociados con una debacle de derechos humanos?".

"Es aún una pregunta sin respuesta, y apenas a semanas de las olimpiadas, no debería serlo. Es un nivel inaceptable de incertidumbre", añadió.

No hay dudas acerca del ferviente apoyo en el país a las justas, alimentado por esperanzas de que el equipo chino pueda desplazar a Estados Unidos como el máximo ganador de oro. Dado mayormente a la enorme demanda en China, estos pudieran ser los primeros olímpicos en los que se agotarán todos los boletos. Hubo un momento en que el sistema computarizado de boletos se desplomó a causa de la sobrecarga de pedidos por internet.

En Beijing, residentes han tomado parte en todo tipo de campañas de mejoras pre olímpicas aprender inglés, una reducción de la basura en lugares públicos, estudiar la etiqueta y hasta sacar algas de la zona marítima donde se realizarán las competencias de vela.

Desde el punto de vista del gobierno, este período previo a las olimpiadas ha fortalecido la unidad nacional, al tiempo que ha expuesto un nivel de sentimiento anti chino en el exterior.

Wang Hui, portavoz del Comité Organizador de los juegos y del gobierno municipal, dijo que la vehemencia de algunas protestas pro Tíbet durante el recorrido de la antorcha olímpica ha sido consternador, al igual que el tono de algunos artículos en la prensa occidental.

"Nosotros no sabíamos que algunas personas en el mundo occidental podían ser tan bárbaras en la forma en que se comportan", dijo la vocera. "El pueblo chino se enfureció con la prensa occidental ... porque no presentó una imagen acertada de los hechos".

Wang dijo que los Juegos Olímpicos deberán producir más apertura en China, y una mayor integración con el resto del mundo pero no el fin del gobierno unipartidista. "El progreso alcanzado por China en los últimos 30 años muestra que el gobierno del Partido Comunista es correcto", dijo.

Desde los últimos días de la China imperial hace un siglo, algunos miembros de la elite del país soñaron con ser anfitriones de las olimpiadas.

Los esfuerzos de China Comunista por conseguir los juegos comenzaron en pleno con una declaración del líder supremo Deng Xiaoping en 1990 parte de los esfuerzos por restaurar la imagen internacional del país tras la sangrienta represión anti disidente en la plaza Tiananmen un año antes.

China fracasó en sus intentos por ser la sede de las olimpiadas del 2000, pero fue exitosa con una propuesta más sólida para este año prometiendo permitir acceso irrestricto a los periodistas y mejorar la situación de los derechos humanos. Incluso algunos importantes disidentes que habían sido encarcelados por su activismo expresaron su apoyo a las aspiraciones olímpicas, diciendo que el pueblo chino se beneficiaría.

Entre ellos estuvo Wang Dan, un organizador estudiantil del movimiento pro democracia de Tiananmen que ahora dice que le preocupa que el gobierno no vaya a implementar reformas genuinas. Él y otros activistas han pedido una amnistía olímpica que deje en libertad a los prisioneros políticos y permita el regreso de disidentes al país.

"A corto plazo, las olimpiadas pudieran beneficiar al Partido Comunista", dijo Wang por correo electrónico. "Pero a largo plazo, pudiera ser beneficioso para la democracia china. Las olimpiadas proveerán una buena oportunidad para que la emergente sociedad civil se ponga en contacto con la comunidad internacional y quizás atraer más atención y más ayuda del exterior".

Con 1.300 millones de habitantes, China tiene una quinta parte de la población mundial, y su crecimiento económico reciente no tiene paralelos. Pero la preparación para los juegos, al tiempo que ha mostrado los puntos fuertes de China, ha tenido complejas repercusiones.

La contaminación ha sido una preocupación constante, haciendo que el COI advirtiese que los eventos de resistencia al aire libre pudieran ser aplazados si la calidad del aire era mala. Los organizadores en Beijing planean cerrar algunas fábricas y retirar de las calles la mitad de los 3,3 millones de vehículos de la ciudad antes de la ceremonia inaugural el 8 de agosto.

Vastas secciones de barrios viejos fueron arrasados y los residentes desplazados para abrir lugar para nuevas construcciones. Gran parte del trabajo fue realizado por trabajadores migrantes con bajos salarios.

[AP][foto: Xinhua]

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