Beijing 2008, a un día del comienzo

Restan unas horas para que arranque el suceso mundial que provoca más fuerza al mayor número de seres humanos. No es el dinero, ni la guerra, ni siquiera el sexo. Se trata de una serie de juegos y...
 Restan unas horas para que arranque el suceso mundial que provoca más fuerza al mayor número de seres humanos. No es el dinero, ni la guerra, ni siquiera el sexo. Se trata de una serie de juegos y competencias que nacieron en la modernidad para hermanar a

Raúl Vilchis | MEDIOTIEMPO (Enviado)Beijing, China, 7 Agosto de 2008

  • Serán 115 naciones las que estarán representados en un desfile maratónico

Restan unas horas para que arranque el suceso mundial que provoca más fuerza al mayor número de seres humanos. No es el dinero, ni la guerra, ni siquiera el sexo. Se trata de una serie de juegos y competencias que nacieron en la modernidad para hermanar a los países y terminar con las guerras, al menos por un corto tiempo.

La infancia, la patria, la estética, la épica, se conjuntan en una fórmula que no deja de hacer crecer el número y la pasión de sus consumidores, los Juegos Olímpicos están por comenzar en Beijing, la capital del mundo.

Se podría decir que hace unos años, cuarenta al menos, no todos los países se sentían implicados en este movimiento. Pero en agosto del 2008, 115 naciones estarán representados en un desfile maratónico en el Estadio Nacional de China "El Nido del Pájaro" que según sus creadores los arquitectos de la firma Herzog y De Meuron, todo es un simbolismo de la elevada relación del individuo con la masa, de lo heroico con lo cotidiano.

Los Juegos Olímpicos son muy simples, se trata de que durante poco más de dos semanas, a través del deporte la gente se hermane, las figuras mediáticas convivan en la Villa Olímpica con los atletas comunes y corrientes que cada cuatro años tienen sus cinco minutos de gloria y que dentro de la pista, el ring, el tatami, la alberca y la cancha, todos seamos volvamos a ser primitivamente iguales.   Más allá de lo que pueda explicarse, los Juegos Olímpicos merecen conservar el misterio de sus componentes de indeterminación, su directa representación de las justicias o injusticias paralelas a la vida, sus valores y sus recompensas, la escenificación del trabajo solidario, la articulación de la habilidad, el tesoro del triunfo y el fulgente estallido de la victoria.

Por eso es incontenible la espera para ver a Michael Phelps y sus posibles ocho medallas de oro. Qué decir del Dream Team que busca recuperar la hegemonía en el basquetbol olímpico o a un Lionel Messi que irá por su primera gloria con la Selección Argentina, esto sin mencionar a Ronaldinho que busca el primer éxito del futbol brasileño en unos Juegos Olímpicos.

El enfrentamiento Nadal–Federer en el tenis y el duelo de titanes de la velocidad entre Tyson Gay, Asafa Powell y el plusmarquista Usain Bolt.

Y así, desde Beijing los Juegos Olímpicos serán proyectados a todo el mundo desde tantos ángulos que sólo la profunda ceguera del indiferente es capaz de soportarlo sin conmoción. El resto, los miles de millones de aficionados al deporte en el mundo, estarán en la víspera, alborotados, nerviosos y trastornados como infantiles seres humanos que esperan una cita con los héroes olímpicos.

[mt][foto: Xinhua][r/geca]

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