Abre China sus puertas de par en par

Se sabía que sería espectacular e inolvidable, pero apenas había una idea vaga del cómo y cuánto.
Se sabía que sería espectacular e inolvidable, pero apenas había una idea vaga del cómo y cuánto.
 Se sabía que sería espectacular e inolvidable, pero apenas había una idea vaga del cómo y cuánto.

MEDIOTIEMPO | Agencias8 de Agosto de 2008

  • La llama olímpica ilumina el cielo de Beijing
  • La ceremonia inaugural y sus millones bien gastados

Se sabía que sería espectacular e inolvidable, pero apenas había una idea vaga del cómo y cuánto.

Con la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos Beijing 2008, en un pletórico "Nido de Pájaro", los chinos tiraron su primer golpe en su afán de conquistar y enamorar los corazones del mundo entero.

Si habían sido útiles a la humanidad a través de milenios, hoy los inventos chinos como la pólvora, la seda y la imprenta fueron más socorridos que nunca.

No era para menos. El momento lo ameritaba, Era la famosa cita del 8, del 08, de 2008, a las 8. El número de la buena suerte.

Era hoy o nunca. Cerrada injustificadamente al mundo durante siglos, China por fin abrió sus puertas a los ojos del mundo y no escatimó dinero, ingenio y esfuerzo para quedar como un buen anfitrión.

Si ya estaba contaminada, Beijing amanecerá peor aún porque recurrió durante toda la noche a toneladas de pólvora para iluminar el cielo con juegos artificiales, como una expresión de alegría, júbilo y orgullo.

En efecto, Beijing vivirá su primer fin de semana llena de polución y oliendo a pólvora, inventada por esta civilización hace más de mil años, pero lo hará contenta, optimista y con deseos de gozarse a sí misma como capital olímpica.

La de esta noche en el Estadio Nacional fue, como cada cuatro años, la fiesta de la humanidad, el respeto y la tolerancia, pero también de la cultura, la sabiduría y el talento.

Una fiesta en la que no se extrañó a nadie. Ni a Steven Spielberg, quien declinó participar en la ceremonia inaugural por presiones en favor del Tíbet.

Pero, obvio, nadie lo extrañó, porque el también cineasta Zhang Yimou se encargó de preparar una suculenta narración de 300 millones de dólares, que durante más de cuatro horas hizo vibrar a 90 mil personas en el "Nido de Pájaro" y unos 4 mil millones a través de la televisión.

Yimou fue hoy artista, cineasta, cronista e historiador. Pero también muy chino, muy patriota, porque no se olvidó de hacer referencias a las grandes aportaciones de su país a la humanidad, ni tampoco de echar un vistazo a la evolución china a través de las dinastías.

Mientras los cohetes iluminaban el cielo de Beijing, el cineasta dio espacio a la diversidad cultural en el mundo, presentando rostros lo mismo negros, que blancos, rojos y amarillos, y también de China, al reunir a las 56 etnias que integran el tercer país más grande del planeta.

Y nadie extrañó a Spielberg porque Yimou fue, además, hollywodense, con escenarios propias de una superproducción estadounidense, y "broadwayiano", pues algunos de sus trazos evocaron más bien una obra teatral en la "Gran Manzana".

Así que hubo de todo: Guerreros de Terracota, bailes tradicionales, disciplina y sincronía china, inventos famosos, cielos iluminados y hasta la pequeña mexicana Sabina Ramírez, de nueve años y oriunda del Distrito Federal, vivió la gloria de ser unos de los 15 mil participantes en la colorida ceremonia.

No sólo en el cielo hubo luminarias, también en la cancha del Estadio Nacional, donde humildemente, despojados por un momento de sus millones y su alcurnia, convivieron lo mismo el gigante Yao Ming, estrella de los Rockets de Houston de la NBA, que los acérrimos rivales del tenis, el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal.

Como colofón, el ex gimnasta Li Ning. triple medallista de oro en Los Angeles 1984, tuvo el privilegio de recibir el último relevo de la antorcha olímpica, surcar los aires sobre una alfombra virtual - en un número que envidiaría Spielberg- y alimentar el pebetero en espiral con forma de barquillo con una bocanada de fuego que arderá orgulloso durante los próximos 16 días.

Así que después de una larga espera, el fuego olímpico por fin ilumina el cielo de Beijing.

[ntx][foto: Xinhua][r/geca]

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