Ciudad Prohibida: las locuras del emperador y omisiones históricas

El tiempo todo lo cambia, hace y deshace a voluntad, construye y destruye como le da la gana, aprovechando los aciertos y desvaríos del hombre, y la Ciudad Prohibida no se salva de su implacable...
 El tiempo todo lo cambia, hace y deshace a voluntad, construye y destruye como le da la gana, aprovechando los aciertos y desvaríos del hombre, y la Ciudad Prohibida no se salva de su implacable marcha.  (Foto: Notimex)
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MEDIOTIEMPO | Agencias13 de Agosto del 2008

  • La contaminación, siempre presente

El tiempo todo lo cambia, hace y deshace a voluntad, construye y destruye como le da la gana, aprovechando los aciertos y desvaríos del hombre, y la Ciudad Prohibida no se salva de su implacable marcha.

Hoy en día, la verdadera Ciudad Prohibida, la casa de los emperadores de las últimas dos dinastías, donde Martin Scorsese filmó la aclamada "El último emperador", está afuera del recinto escarlata, ubicado justo en el centro de Beijing.

Y es que en las inmediaciones del histórico sitio están instaladas las verdaderas prohibiciones, es decir las distribuidoras de las joyas contemporáneas como Ferrari, Lamborghini, Masserati y BMW.

Porque adentro, la otrora urbe proscrita para el vulgo, para los plebeyos, es ahora un paraíso de la democracia, por lo que admite a todo mundo, desde el Presidente del COI, el belga Jacques Rogge, hasta cualquier turista, chino o internacional.

Bajo el grisáceo cielo de Beijing, cientos de visitantes de todo el mundo se dan cita en la suntuosa residencia de los emperadores de las dinastías Ming -la de los jarrones- y Qin, que rigieron el vasto territorio chino del año 1368 a 1911.

Como sucede a menudo, las riquezas del poderoso eran de quien compartía la cama con él, más aún tratándose de un personaje que tenía en promedio 70 concubinas con quienes distraerse sin necesidad de preocuparse por demandas de divorcio.

Y tratándose de 70 camas para elegir, donde el travieso monarca hacía de las suyas, el espacio que ocupaban era generoso, aunque no comparado con los alcances del magnánimo, que tenía lujos absolutamente incomparables.

Sólo por citar pequeños detalles, el emperador tenía su propio puente en el complejo de varias edificaciones, con el típico techo multicolor y curveado de arriba hacia abajo de la arquitectura china, y ningún valiente podía atreverse de tomar la misma ruta hacia los salones reales.

El poderoso tenía su propio puente, sus propias habitaciones, su propio trono y nadie podía increparlo ni hablarle golpeado (entiéndase que sus 70 concubinas no le armaban un lío cotidiano mientras gobernaba uno de los imperios más grandes del mundo).

Pero, en efecto, los tiempos han cambiado. Si el emperador pudiera ver sus terruños, volvería a morir sólo de escuchar las mofas de los visitantes fuereños, sobre todo los latinos, quienes hacen cualquier tipo de comentario atrevido mientras la guía recita de memoria las virtudes históricas de su pueblo.

"Aquí venía el emperador a hacer sus travesuras", comenta una visitante cubana, entre risitas ahogadas, imaginándose el proceso que seguía el emperador para elegir a una, quizá varias, de su voluminoso harem.

Y es que la historia, ineficaz y superficial como siempre, se presta a malas interpretaciones al omitir detalles relevantes como los siguientes:

- ¿Cómo se acordaba el Emperador del nombre y cualidades de cada una de sus 70 concubinas?- ¿Cómo y a quién las solicitaba?- ¿Dormía con ellas o se escapaba temprano con el pretexto de que tenía que tenía mucho trabajo?- ¿El encargado de llevarlas leía una lista y las presentaba ante su majestad o las conocía a la perfección de forma tal que incluso las llamaba por su apodo?- ¿Había un número límite o podía dormir con las que quisiera aunque no cupieran en la cama?- ¿Se desgreñaban las concubinas por el amor del Emperador como lo hacen las conejtitas de Playboy en la mansión de Hugh Heffner?- ¿Alguna se atrevía a cuchichear poniendo en duda las capacidades amatorias del emperador, tomando en cuenta que éste tenía que repartir su talento entre 70 mujeres en promedio?

Y mientras China no salga al paso de tantas especulaciones históricas, las hipótesis sobre la agitada vida del emperador seguirán fluyendo cual programa televisivo de espectáculos.

[ntx][foto: Mexsport][r/osra]

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