Sucumbe la Gran Muralla China al asedio; miles caen rendidos a sus encantos

Si en otros tiempos la Gran Muralla China resistía a los embates de los invasores, actualmente tiene que sucumbir ante las incursiones de cientos de miles de turistas que la visitan cada año, en...
 Si en otros tiempos la Gran Muralla China resistía a los embates de los invasores, actualmente tiene que sucumbir ante las incursiones de cientos de miles de turistas que la visitan cada año, en especial luego del famoso 8-08-2008.  (Foto: Notimex)
(Notimex) -

MEDIOTIEMPO | Agencias14 de Agosto del 2008

  • Se extiende sobre cinco mil kilómetros

Si en otros tiempos la Gran Muralla China resistía a los embates de los invasores, actualmente tiene que sucumbir ante las incursiones de cientos de miles de turistas que la visitan cada año, en especial luego del famoso 8-08-2008.

La magna construcción que se extiende sobre cinco mil kilómetros es invadida durante los Juegos Olímpicos por miles de visitantes que, como hormigas, la recorren de arriba a abajo, en especial la parte cercana a la ciudad de Pekín, la que se encuentra en mejores condiciones de toda la construcción.

Aprovechando que la llama olímpica arde en el pebetero del Estadio Nacional, turistas, deportistas, periodistas y visitantes en general han hecho de la visita a la Muralla una obligación durante las poco más de dos semanas que durarán los Juegos.

Quien llega a la Muralla queda fascinado, encantado, impactado. No importa la exigencia física que supone recorrer al menos una pequeña parte de su enorme extensión, todos la acometen con el más firme deseo de llegar hasta Mongolia.

No sólo son las pronunciadas subidas a causa de la caprichosa orografía del vasto territorio chino, que incluso exigen al transeúnte adoptar la postura de un esquiador profesional volando por el aire, sino la humedad que hace sudar a chorros a cualquiera.

Como ocurre cada dos años, cuando el mundo entero se reúne para disfrutar ya sea del Mundial de futbol o de los Juegos Olímpicos, visitantes de los cincos continentes llegan para ser testigos de la historia mientras se dan tiempo para turistear.

Pero la vigésima novena edición de los Juegos Olímpicos de la era moderna tiene una peculiaridad y es que aunque Beijing ha recibido a miles de extranjeros, ha sido mayor aún la cifra de turistas chinos que hizo el viaje para disfrutar de sus Juegos Olímpicos.

Si se trata de estadísticas, el mundo está en desventaja ante el masivo desplazamientos de cientos de miles de chinos que hacen suya la Muralla, la Ciudad Prohibida, la Plaza Tiananmen y todos los atractivos que ofrece Beijing, además de los eventos deportivos.

Han llegado tantos chinos a la capital de su país que la Muralla apenas se da abasto. Se les ve devorar incansablemente la interminable Muralla, se toman fotos aquí y allá, y cuando se fatigan toman un breve receso sólo para renovar energía y seguir adelante.

Muchos jóvenes, pero también muchos ancianos, haciendo gala de su buena condición física, recorren orgullosos una auténtica maravilla del mundo, ordenada por el primer emperador, Qin Shi Huang, iniciador de la tradición de las dinastías entre el 259 y 210 antes de nuestra era.

Pero cuando se trata de rendirse a la Gran Muralla no importa el pasaporte. Todos, chinos y extranjeros, se van con el mismo sabor de boca, pese a que la fiebre olímpica ha hecho del trayecto una experiencia similar a caminar por los andenes del metro mexicano en horas pico.

"Esto es maravilloso, son de esas cosas que se quedan para siempre, esto nadie te lo puede quitar", resume la periodista cubana Nuria Cepero, parte del grupo de casi 70 enviados internacionales que escarban las maravillas chinas durante los Juegos Olímpicos de Beijing.

[ntx][foto: Mexsport][r/osra]

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