Valió la pena el esfuerzo de Qingdao para ser subsede olímpica

Cinco arduos años de prepararse para ser subsede olímpica rindió frutos a la costera ciudad de Qingdao, que luce sus mejores galas para recibir las competencias de vela en el Club Internacional de...
Cinco arduos años de prepararse para ser subsede olímpica rindió frutos a la costera ciudad de Qingdao, que luce sus mejores galas para recibir las competencias de vela en el Club Internacional de Yates de Yinhai.
 Cinco arduos años de prepararse para ser subsede olímpica rindió frutos a la costera ciudad de Qingdao, que luce sus mejores galas para recibir las competencias de vela en el Club Internacional de Yates de Yinhai.

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de Agosto de 2008

  • El complejo deportivo requirió de una inversión de más de 40 millones de dólares

Cinco arduos años de prepararse para ser subsede olímpica rindió frutos a la costera ciudad de Qingdao, que luce sus mejores galas para recibir las competencias de vela en el Club Internacional de Yates de Yinhai.

Construido en una antigua fábrica de barcos, la cual fue trasladada a otro sitio para ser la más grande de Asia, el complejo deportivo requirió de una inversión de más de 40 millones de dólares y quedó reluciente para recibir la actividad de la vigésimo novena edición de los Juegos Olímpicos.

El magnífico escenario para la vela no fue el único que Qingdao levantó especialmente para los Juegos Olímpicos. Como en Pekín, gran cantidad de obras públicas como el aeropuerto y la estación de tren son nuevos, modernos e impecables.

Qingdao de entrada se promociona como sitio turístico, aprovechando el cálido clima del Mar Amarillo, en el Oceáno Pacífico, pero en realidad es un mosntruo industrial y comercial de más de 8 millones de habitantes, que crece a un ritmo mayor que el resto del país.

A sabiendas que hay playa y buen clima, cualquier podría imaginar que se trata del Acapulco chino; no obstante, va mucho más allá, pues cierto es que tiene lo propio de un buen destino turístico, pero sólo es un remanso en la agitada vida de la urbe.

En la ciudad se encuentra la sede principal de la empresa Haier, que inició como productora de refrigeradores y hoy en día es la líder en el mercado chino y amaga con desplazar a los grandes monstruos japoneses de la electrónica, que hoy en día dominan la especialidad.

Proveedora oficial del aire acondicionado en las instalaciones de los Juegos Olímpicos, Haier se ha convertido en un gigante que produce cualquier cantidad de productos para el hogar y que actualmente tiene presencia en más de 60 países de todo el mundo.

Además, Qingdao produce la cerveza más famosa del país, la misma que añoran los chinos que por una u otra razón tienen que trabajar fuera del país, y que es la encargada saciar la sed de las masas en el cálido clima del Pacífico.

Como todo en China, Qingdao es enorme, está en expansión y todo lo hace en grande. Lo mismo sirve de sitio turístico, pues cada año recibe 30 millones de turistas, que de emporio de industriales, centros comerciales, profesionistas de todos los campos y cualquier clase de negocios que no tienen nada que envidiar a Beijing.

Qingdao (se pronuncia "chindao") tiene poco menos de la mitad de habitantes que Pekín, pero cuenta con una cantidad interminable de rascacielos, amplias avenidas y gente disciplinada que se encarga de llevar por buen rumbo el lema de "one world, one dream" (un mundo, un sueño), que gracias a la vela llegó a esta ciudad.

[ntx][foto: Xinhua][r/geca]

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