El dolor de la cubana que juega por Italia

El amor por su país adoptivo y la voluntad de ganar han ayudado a Taismary Agüero a soportar su pena en Beijing.
 El amor por su país adoptivo y la voluntad de ganar han ayudado a Taismary Agüero a soportar su pena en Beijing.

MEDIOTIEMPO | Agencias17 de Agosto de 2008

  • "Por fuera, quiero competir y ganar", dijo. "Por dentro, estoy muy triste"

El amor por su país adoptivo y la voluntad de ganar han ayudado a Taismary Agüero a soportar su pena en Beijing.

La talentosa lateral de la Selección Italiana de vóleibol está jugando en sus terceros Juegos Olímpicos y ha contribuido a que Italia esté en segundo lugar del escalafón mundial.

Pero su viaje a Beijing ha sido marcado por la tristeza luego que intentara desesperadamente volver a Cuba, su país natal, para visitar a su madre agonizante.

No llegó a tiempo, por lo que decidió jugar por su nuevo país, su nuevo equipo y su nueva vida.

"Por fuera, quiero competir y ganar", dijo. "Por dentro, estoy muy triste".

Agüero, de 31 años, desertó de Cuba en 2001 mientras la Selección de voleibol realizaba una gira por Suiza y pidió asilo político en Italia, donde jugaba y tenía muchos amigos.

Agüero comenzó a jugar voleibol en Cuba a los ocho años y en la década del 1990 llegó a la Selección Nacional. Integró el equipo cubano que ganó las Medallas de Oro olímpicas en 1996 y 2000 y los títulos mundiales de 1995 y 1999.

Agüero pudo jugar en Italia después que la Federación Internacional le aprobó una transferencia, a pesar de las objeciones en Cuba. Sin embargo, no podía jugar por la Selección Italiana sin tener nacionalidad.

En 2006, se casó con el italiano Allesio Botteghi, un Fisioterapeuta que trabaja con equipos de voleibol, lo que le abrió el camino a la ciudadanía.

Con Agüero, Italia ganó los campeonatos mundiales del año pasado en que fue elegida como la Jugadora Más Valiosa.

Agüero había llegado ya a Beijing cuando se enteró que su madre de 61 años, Dolce Fedora, estaba gravemente enferma en Cuba.

Agüero, que no había visto a su madre desde que desertó, voló a Europa buscando una visa apara ir a verla. Cuando pareció que no la obtendría, regresó a Beijing donde esta vez pareció que después de todo sí le darían la visa. Cuando se preparaba para partir, se le informó que su madre había muerto.

"No la vi en ocho años, pero ella sabía que estaba con ella, que hice lo posible por estar allí", dijo la jugadora. "Este será siempre mi espacio vacío. Nadie tiene culpa de esto, las cosas pasan y hay que tomarlas como vienen".

"Italia es parte de mí. Mi presente es Italia. Cuba es mi vida pasada", dijo.

[AP][foto: Xinhua][r/edsa]

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