Mi padre me hizo amar el judo: Eduardo Ávila

"Recuerdo cuando mi papá me llevaba llorando al entrenamiento de judo, porque no me gustaba. El me hizo amar este deporte y ahora gané el Oro; es increíble", dijo el judoca Eduardo Ávila, ganador...
 "Recuerdo cuando mi papá me llevaba llorando al entrenamiento de judo, porque no me gustaba. El me hizo amar este deporte y ahora gané el Oro; es increíble", dijo el judoca Eduardo Ávila, ganador de una Medalla de Oro en los Juegos Paralímpicos.  (Foto: Notimex)
(Notimex) -

MEDIOTIEMPO | Agencias9 de Septiembre de 2008

  • Confesó sentirse nervioso en la Final

"Recuerdo cuando mi papá me llevaba llorando al entrenamiento de judo, porque no me gustaba. El me hizo amar este deporte y ahora gané el Oro; es increíble", dijo el judoca Eduardo Ávila, ganador de una Medalla de Oro en los Juegos Paralímpicos.

Hilario Avila, el padre de Eduardo, es también su entrenador y el principal apoyo del joven de 22 años, nacido en la Ciudad de México, quien obtuvo el triunfo en la categoría de menos de 73 kilogramos en los Paralímpicos de Pekín.

"Muchas veces pensé en dejarlo, tras una lesión o cuando no consigues los resultados que esperas. Pero él me animó todo el tiempo, me motivó sin descanso. Es un triunfo de los dos, sin duda", agregó Eduardo, que sufre daños en el nervio óptico y tiene el campo de visión reducido.

"Lalo", como le llaman sus amigos, también expresó el orgullo que supone para un deportista recibir una llamada de felicitación del Presidente Felipe Calderón.

"Me llamó y me dijo que continúe adelante, que soy un orgullo para los mexicanos. Me dijo que soy un ejemplo a seguir. No lo voy a olvidar", dijo emocionado, este joven que venció en la Final al chino Zhilin Xu.

Avila confesó que, en la Final, cuando entró al tatami, se sentía "muy nervioso" e impresionado por el apoyo que los chinos brindaban a su atleta, pero aseguró que en ese momento pensó en todo el esfuerzo realizado y jamás dudó de sí mismo.

"Jamás imaginé que me llevaría el Oro en mis primeras Olimpiadas, pero una vez en la Final me dije que tenía que ir por todas", refirió Eduardo, quien no deja de repetir que los Juegos Paralímpicos son "una de las mejores experiencias" que ha vivido.

Aunque es muy joven y asegura que todavía no piensa en ello, Eduardo explicó que le gustaría que sus hijos, el día que los tenga, sean yudocas. "Ahora no pienso en eso, pero el día que lleguen, ojalá", indicó entre sonrisas, una idea que también seduce a su padre Hilario.

"Seguir con la tradición de familia judoca sería excepcional. Yo, mi hijo Eduardo, mi hija Elisa Avila (también yudoca universitaria) y, quién sabe, mis nietos", lanzó Hilario, quien se declaró "doblemente satisfecho: primero como padre y luego como entrenador".

[ntx][foto: Mexsport][r/apva]

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