Medalla de Oro corona brillante carrera de Amalia Pérez

Sentada en su silla de ruedas, Amalia Pérez, la campeona de powerlifting en la división de menos de 52 kilogramos, luce, con sus potentes brazos, la Medalla de Oro que logró en los Juegos...
 Sentada en su silla de ruedas, Amalia Pérez, la campeona de powerlifting en la división de menos de 52 kilogramos, luce, con sus potentes brazos, la Medalla de Oro que logró en los Juegos Paralímpicos de Beijing y que suponen el colofón a una brilla
(Notimex) -

MEDIOTIEMPO| Agencias11 de Septiembre de 2008

  • Obtuvo el Récord Paralímpico al levantar 128 kilogramos

Sentada en su silla de ruedas, Amalia Pérez, la campeona de powerlifting en la división de menos de 52 kilogramos, luce, con sus potentes brazos, la Medalla de Oro que logró en los Juegos Paralímpicos de Beijing y que suponen el colofón a una brillante carrera deportiva de esta mujer que luchó durante toda su vida."Es un sueño hecho realidad, el premio a tantos años de esfuerzo", relata entre sonrisas mientras mira a José Enrique Alvarado, su esposo y entrenador.Esta capitalina de 35 años, minusválida de nacimiento, también obtuvo el Récord Paralímpico al levantar 128 kilogramos en la Final celebrada la víspera en Beijing."Soñaba con el momento en que la Bandera Nacional era izada y sonaba el Himno de México. Por fin lo he conseguido, después de dos Olimpiadas (Sydney y Atenas) en las que fui segunda", agrega Amalia, también  campeona en los Juegos Parapanamericanos de Río de Janeiro.Detrás de esta mujer sonriente y locuaz se esconde una persona luchadora que, confiesa, ha tenido que ir contracorriente para hacerse con su sueño."En 1991 empecé a practicar la halterofilia. Entonces no estaba considerado un deporte paralímpico, y me tuve que enfrentar a una doble discriminación: la disciplina deportiva y el hecho de ser una mujer que se dedicara al powerlifting", relata, con las facciones serias."Mis amigas me cuestionaban. No entendían por qué practicaba un deporte que para entonces no era paralímpico y estaba pensado especialmente para hombres", continúa Pérez, quien confiesa que tuvo que "tragar muchas lágrimas y dar muchas explicaciones durante su carrera".Apasionada de la danza moderna y madre de Melisa una niña de cuatro años, Amalia dice que todavía no sabe si participará en los Juegos de Londres en 2012, pero asegura que su relación con el deporte jamás finalizará."El deporte me dio mucho de lo que tengo. Cuando lo deje me gustaría dedicarme a ser juez internacional, una de las carencias de nuestro país", adelanta Amalia, quien lamenta que en México no se le haya dado suficiente reconocimiento a su carrera."Nunca tuve el reconocimiento que esperaba en México. A veces el premio al mejor deportista del año se concede a gente que simplemente batió un Récord Nacional. Yo lo hice en varias ocasiones y me colgué muchas Medallas al cuello. Espero que un día me llegue", sostiene.Nacida en 1973 en Ciudad de México, Amalia, que desde hace siete años se puso en manos de su esposo, Enrique, para llegar a lo más alto del podio, dice que su objetivo en la vida es demostrar que todo lo que uno se propone es posible."Esperamos inculcar a nuestra hija estos valores. Queremos hacer de ella un ser humano excepcional, con un gran corazón. Y luego, si le gusta el deporte, mejor", lanza entre risas, a las que se suma Enrique, quien se deshace en elogios hacia su mujer."Como deportista valoraría su capacidad de disciplina, su trabajo infinito. No se deja vencer jamás y lo da todo incluso en los entrenamientos", explica Enrique Alvarado, también un apasionado del powerlifting."Pero lo mejor de ella es como persona. Sus valores, su forma de pensar. Tres palabras la describen muy  bien: dulzura, ternura y sobre todo valor", prosigue Enrique, quien confiesa que en 2002 se produjo "el flechazo" entre ambos mientras entrenaban."Este deporte ha invadido todos los rincones de nuestra vida. Además del éxito profesional de Amalia, el powerlifting nos ha consolidado como pareja", agrega, aunque confiesa que a veces es difícil llegar a separar la esfera personal y profesional.Ahora, con la Medalla de Oro colgada del cuello, la pareja volverá a México tranquilos por haber hecho el trabajo bien."Le prometí a mi hija que si se portaba bien en mi ausencia, que si hacía los deberes y comía bien, le traería una Medalla. ¡Estoy aliviada de haber podido cumplir al cien por cien mi promesa!", dijo Amalia.[ntx][foto: Mexsport][r/refl]

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