Mucho más que baloncesto en el Coliseo

Los Harlem dieron lecciones de baile, se metieron dentro de la canasta, hicieron caer en errores al árbitro, metieron al público en la duela, y al final hicieron hasta firma de autógrafos con sus...
Los Harlem dieron lecciones de baile, se metieron dentro de la canasta, hicieron caer en errores al árbitro, metieron al público en la duela, y al final hicieron hasta firma de autógrafos con sus fans.
 Los Harlem dieron lecciones de baile, se metieron dentro de la canasta, hicieron caer en errores al árbitro, metieron al público en la duela, y al final hicieron hasta firma de autógrafos con sus fans.  (Foto: Refugio Ruiz, Notimex)

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Coliseo Olímpico, 25 de Octubre del 2008

  • La fiesta terminó con una canasta de ensueño

Los Harlem dieron lecciones de baile, se metieron dentro de la canasta, hicieron caer en errores al árbitro, metieron al público en la duela, y al final hicieron hasta firma de autógrafos con sus fans.

Lo más importante es el balón en este deporte, por eso en este partido de exhibición los organizadores recuperaron la inversión vendiendo esféricos de recuerdo, a precios elevados, pero en medio de la euforia y locura desatada por los Globetrotters nadie pensó en el precio y en el tercer cuarto ya no había a la venta ni un solo balón de 300 pesos; sólo había de 200, pero la gente quería de los grandes. Los amantes del deporte ráfaga vivieron con intensidad este partido y por eso se volcaron por los balones, comprar uno era lo normal, se hace un cálculo presupuestal y se saca la cartera y ya está; pero un padre de familia muy pudiente, compró tres balones, dos grandes y uno pequeño, en un minuto gastó 800 pesos.

Volviendo a la madera, los Harlem no son unos basquetbolistas normales; piden un tiempo fuera y van y toman un bolso de las tribunas y se lo cuelgan a un rival, al árbitro lo entrampan, ponen a niños a jugar, les quitan las sudaderas, y hasta bailan. De pronto meten gente a la duela y les ponen la canción YMCA y la bailan con coreografía y lo hacen bien, en una muestra de que su show va más allá de las canastas de fantasía.

En el tercer cuarto mojaron a la gente y en lugar de secarla, fueron y limpiaron la pared y el balón, después con la misma cubeta amagaron a la concurrencia y cuando vertieron su contenido, sólo era confeti.

La fiesta terminó con una canasta de ensueño, donde todos los jugadores participaron y después, dejando a un lado el ego de ser el equipo de basquetbol de exhibición más conocido del planeta, repartieron 20 minutos de su tiempo y dieron autógrafos y se tomaron fotos, mientras que los que vendían balones tuvieron que inflar los que tenían de reserva, porque los tapatíos querían un recuerdo de estos deportistas. Al final, se terminó la fantasía y comenzó el regreso de unos mojados, otros asustados, muchos afónicos de tanto grito, pero todos contentos de ver arte sobre una duela, de ver mucho más que baloncesto, en una noche con los Harlem Globetrotters.

[mt][foto: R.Ruiz/MEXSPORT][r/edsa]

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