Más preocupación que entusiasmo en el inicio de la nueva Temporada de NASCAR

Cuando otros años la primera y tradicional carrera de la nueva Temporada, las 500 Millas de Daytona, era motivo de alegría y optimismo dentro del automovilismo estadounidense, esta vez la crisis...
Cuando otros años la primera y tradicional carrera de la nueva Temporada, las 500 Millas de Daytona, era motivo de alegría y optimismo dentro del automovilismo estadounidense, esta vez la crisis económica ha transformado el ambiente en preocupación e ince
 Cuando otros años la primera y tradicional carrera de la nueva Temporada, las 500 Millas de Daytona, era motivo de alegría y optimismo dentro del automovilismo estadounidense, esta vez la crisis económica ha transformado el ambiente en preocupación e ince
(Reuters) -

MEDIOTIEMPO | Agencias6 de Febrero del 2009

  • Los temas deportivos quedaron en un segundo plano

Cuando otros años la primera y tradicional carrera de la nueva Temporada, las 500 Millas de Daytona, era motivo de alegría y optimismo dentro del automovilismo estadounidense, esta vez la crisis económica ha transformado el ambiente en preocupación e incertidumbre.

La primera carrera de la modalidad NASCAR tiene un ambiente de preocupación entre los pilotos y las escuderías, por la crisis económica y el apoyo de los patrocinadores, dado que nadie sabe con exactitud que es lo que podrá pasar a través de toda la Temporada.

Además todos los pilotos, incluido el colombiano Pablo Montoya, reconocen que están viviendo una situación muy especial y única, algo que hasta ahora no habían conocido.

Lo único que pudieron decir los pilotos durante el primer día de presentación ante la prensa es que el ambiente era distinto y nada que ver con lo de años anteriores, donde todos llegaban con grandes proyectos.

Los pilotos trataron de presentarse ante la prensa con el típico entusiasmo que generan las 500 Millas de Daytona y la nueva campaña que se va a iniciar.

Pero a medida que transcurrió la reunión con los Periodistas, al final todas las preguntas estaban relacionadas con la crisis económica que se vive en Estados Unidos y en el resto del mundo, y como podría afectar a su deporte del automovilismo.

Ante esta realidad, Jimmie Johnson no generó el gran centro de atención por estar a las puertas de su cuarto campeonato consecutivo.

Tampoco que Tony Stewart esté emprendiendo una nueva aventura como dueño y piloto o que Mark Martin tenga una última oportunidad de ganar un título de la serie, que busca de manera desesperada durante casi tres décadas.

Los temas deportivos quedaron en un segundo plano porque el centro de atención son las necesidades económicas a las que se enfrenta el deporte del automovilismo en Estados Unidos, para el que los patrocinadores son cruciales y antes nunca hubo problemas de dinero.

Pero más que todo también preocupa la manera de como se puede sobrevivir en la competición cuando la economía se encuentra en plena recesión y que el propio Presidente estadounidense, Barack Obama, advierte que si no se dan soluciones ahora, los efectos de la crisis pueden ser mucho más devastadores a todos los niveles.

"Evidentemente, nos ayudan muchos patrocinadores de empresas y nuestros aficionados son los más leales que hay", destacó el piloto Jeff Gordon, cuatro veces Campeón de la Cup Series. "Todos ellos enfrentan una dura prueba durante esta época y hay que entenderlo y admitirlo".

Cientos de empleados de la NASCAR han sido despedidos desde que terminó la Temporada anterior. Varios propietarios decidieron fusionar sus escuderías; otros redujeron los presupuestos y algunos, simplemente se retiraron.

Equipos como Bill Davis Racings, The Wood Brothers y Petty Enterprise realizaron despidos masivos. Incluso escuderías consideradas poderosas, como Hendrick Motorsports, Joe Gibbs Racing y Roush Fenway Racing, debieron apretarse el cinturón.

Las grandes compañías automovilísticas en Estados Unidos como la Chrysler, Ford y General Motors han experimentado el desplome en las ventas de vehículos, y lo mismo ha sucedido con la japonesa Toyota, la mayor automotriz del mundo, que no ha escapado a la crisis.

Los problemas han generado dudas sobre si esos cuatro gigantes de la fabricación de coches podrán conservar el apoyo financiero y técnico que es crucial para el deporte del automovilismo en Estados Unidos.

"Las noticias son deprimentes, y sé que muchas son verdaderas", declaró Matt Kenseth, piloto de Roush Fenway Racing. "No sé cómo afectará a nuestro deporte, Temporada, patrocinios, ni nada de eso".

Los patrocinios en solitario han escaseado, y las escuderías han debido buscar que dos o más empresas auspicien en conjunto, para que puedan dividirse el alto precio de la publicidad en los coches.

Por su parte, Montoya también reconoció que cuando menos la Temporada va a ser muy "especial", pero está dispuesto a realizar el mejor trabajo posible y conseguir éxitos para su equipo.

"Al final todos somos deportistas y saldremos a la pista a dar lo mejor para que los aficionados al deporte del motor puedan disfrutar al máximo", comentó Montoya.

[EFE][foto: AP][r/edsa]

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