Rigondeaux, el Campeón que dejó de pelear con las sombras

-Galería de los entrenamientos de Rigondeaux
 -Galería de los entrenamientos de Rigondeaux  (Foto: Reuters)
(Reuters) -

MEDIOTIEMPO | Agencias28 de Marzo del 2009

  • El intento frustrado de deserción en Brasil
  • El regreso a Cuba y el castigo de Fidel Castro
  • El final de la espera

-Galería de los entrenamientos de Rigondeaux

Un año y medio después de caer del trono del boxeo al que le habían llevado dos títulos mundiales y otros dos olímpicos de los pesos gallo con apenas 26 años, el cubano Guillermo Rigondeaux ha dejado las sombras en La Habana y el ostracismo al que había sido condenado por un intento fallido de deserción. En febrero de este año, Rigondeaux se marchó a Santiago de Cuba, la tierra donde nació, y allí desapareció para presentarse en Florida junto a su compatriota Erislandy Lara, compañero de aventura y de no pocas desventuras.

DESTACADOS:

- Rigondeaux y Lara desaparecieron durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en 2007 y, según contaron, se fueron a beber y a pasarlo bien, pero lo hicieron con un Promotor alemán que les tentó para que se sumaran al circo profesional del boxeo.

- "Yo no he desertado", juraba Rigondeaux una y otra vez, mientras acotaba cada vez que era preguntado en La Habana que "más bien fue un problema de indisciplina".

- En febrero de 2009, Rigondeaux  apareció en Florida, en Estados Unidos, donde se reencontró con otros importante boxeadores cubanos que han desertado en los últimos años como Yuriorkis Gamboa u Odlanier Solís.

Rigondeaux y Lara protagonizaron en Brasil uno de los episodios más sonados de deserción de deportistas cubanos, pero, a diferencia de la mayoría de los casos, ellos regresaron a La Habana, donde cayeron en un limbo deportivo y fueron incluso objeto de la ira del ex Presidente cubano Fidel Castro.

Los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en 2007, cambiaría para siempre la vida de Rigondeaux y no por una nueva Medalla precisamente. Desaparecieron de la Villa donde se concentraba la Delegación de su país y, según contaron, se fueron a beber y a pasarlo bien, pero lo hicieron con un Promotor alemán que les tentó para que se sumaran al circo profesional del boxeo.

Tras varios días en paradero desconocido, finalmente fueron encontrados por la Policía y devueltos a Cuba. A su regreso, Rigondeaux aseguró que nunca intentaron desertar y que de lo único que eran responsables era de "indisciplina".

No fue suficiente. La decisión en la isla, tomada personalmente por Castro, fue la de no dejarles volver a competir con Cuba y las autoridades los apartaron del entrenamiento y del ejercicio del boxeo.

Rigondeaux se dedicó desde entonces a correr, a tratar de mantener el tono físico y a conservar la agilidad técnica haciendo sombras en su casa, hasta que se cansó de pelear con ellas. EL INTENTO FRUSTRADO DE DESERCIÓN EN BRASIL

"Yo no he desertado", juraba Rigondeaux una y otra vez, mientras acotaba cada vez que era preguntado en La Habana que "más bien fue un problema de indisciplina". Considerado el mejor boxeador cubano de los últimos años, Rigondeaux desapareció de la Villa de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, el 22 de julio de 2007. "Salimos de la Villa sin autorización, cometimos una gran indisciplina y estamos dispuestos a asumir lo que sea", afirmó Rigondeaux, quien, no obstante, subrayó: "nunca tuvimos intención de desertar".

Según la versión del boxeador, tanto él como Lara salieron de la Villa Panamericana sin autorización después de darse cuenta de que habían subido de peso y no podrían pelear.

"No me presenté al pesaje porque comí y no había tiempo para hacer el peso, estaba un poco pasado de peso y ya hubiera perdido", explicó en una entrevista entonces.

De acuerdo con su relato, ante esta situación, los dos boxeadores decidieron irse con un grupo de empresarios cubanos y alemanes. "Nos fuimos con ellos con otras ideas. Nos fuimos con ellos porque habíamos perdido con la pesa, teníamos miedo de regresar para atrás", decía, al asegurar que cuando se dieron cuenta de lo errónea de su decisión optaron por "ratificar a tiempo" y "regresar para la patria".

Rigondeaux decía que estuvieron varios días con los empresarios en una playa brasileña, pero que "como vieron que eso no tenía remedio" y que ellos no querían irse, los Promotores "desistieron y se fueron".

Al día siguiente de abandonar el recinto deportivo, Fidel Castro publicaba un artículo en el que acusaba de "traición" a los dos boxeadores y a otros dos integrantes de la Delegación Cubana.Además, afirmaba que no existía "justificación" para que éstos solicitaran asilo político en Brasil.

"El pasado domingo 22 de julio, en horas del mediodía, se recibió la triste noticia de que dos de los más destacados atletas de boxeo, Guillermo Rigondeaux Ortiz y Erislandy Lara Santoya, no se presentaron al pesaje", dijo Castro.

"Sencillamente los noquearon con un golpe directo al mentón, facturado con billetes norteamericanos. No hizo falta conteo alguno de protección", añadió el líder cubano, ya convaleciente de la enfermedad que le había obligado a delegar sus cargos un año antes.

Rigondeaux explicaba semanas después que ellos llamaron "a la policía federal brasileña" y estuvieron bajo su custodia varios días hasta que los mandaron de vuelta a Cuba.

Los dos púgiles fueron repatriados en medio de una gran controversia en Brasil, donde el tema llegó incluso al Parlamento a iniciativa de varios legisladores que exigieron al Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva que pidiera a La Habana garantías a los boxeadores antes de enviarlos de regreso.

El episodio protagonizado por el atleta más prominente de la disciplina insignia del deporte cubano, llevó a Cuba a optar por adelantar el regreso de varios de sus deportistas y a decidir no acudir al Campeonato Mundial de la disciplina en Chicago, que se celebraba meses después.

Una vez confirmada la decisión de las autoridades brasileñas de repatriar a los púgiles, Fidel Castro aseguró que en Cuba no les esperaban arrestos ni represalias "ni mucho menos métodos como los que usa el Gobierno de Estados Unidos en Abu Ghraib y Guantánamo, jamás utilizados en nuestro país". EL REGRESO A CUBA Y EL CASTIGO DE FIDEL CASTRO

Rigondeaux y Lara pusieron pie en territorio cubano el 5 de agosto de 2007 y fueron llevados a una "casa de visita", donde permanecieron varios días con el único contacto de sus familiares.

Después de tres días de silencio oficial y explicaciones en Brasil sobre cómo los boxeadores "imploraron" por regresar, Fidel Castro anunció que ninguno de ellos volvería a formar parte de una Delegación Cubana.

En tono duro, el jefe de la revolución señaló que ambos "llegaron a un punto sin retorno como parte de una Delegación Cubana en ese deporte" y que "el atleta cubano que abandona su Delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate".

"La Revolución ha cumplido su palabra. Prometió darles un trato humano a los dos atletas, reunirlos de inmediato con sus familiares, brindarles acceso a la prensa si lo deseaban y asignarles un trabajo decoroso de acuerdo con sus conocimientos", añadió.

Lara y Rigondeaux regresaron a sus casas, pertenecientes al Instituto Cubano de Deportes, y siguieron cobrando un sueldo de 650 pesos cubanos mensuales (unos 27 dólares), pero perdieron el contacto entre sí, según afirmaba el segundo. Rigondeaux guardó silencio varios meses, hasta que la impaciencia por la falta de una salida a la situación le llevó a insistir en su arrepentimiento, en su voluntad de redimirse y en su deseo de volverle a dar Medallas a Cuba.

Incluso, ya después de que Raúl Castro asumiera la Presidencia del país, en febrero de 2008, el púgil manifestaba su optimismo ante la posibilidad de que el General pudiera ayudarlo, aunque, según reconocía, no sabía cómo llegar a él, porque "para eso hay funcionarios, hay que hacer una pila de trámites". EL FINAL DE LA ESPERA

En febrero de 2009, Rigondeaux, de 28 años, apareció en Florida, en Estados Unidos, donde se reencontró con otros importante boxeadores cubanos que han desertado en los últimos años como Yuriorkis Gamboa u Odlanier Solís.

También se reunió con Erislandy Lara, que el año pasado había encontrado una forma para salir de la isla y llegar a Alemania.

En su casa en La Habana, la esposa del boxeador, Farah Colina, no tenía detalles sobre cómo su marido había llegado al otro lado del Estrecho de Florida, pero reconocía que esa solución se había precipitado porque Rigondeaux "no tenía otra salida".

"Hasta última hora él tuvo la esperanza de que se le diera una oportunidad y, a lo mejor, se fue con la idea de seguir con su boxeo que era lo que él quería (...). Le dijeron (las autoridades deportivas) que esperara, lo que pasa es que la espera desespera", dijo Colina.

La esposa aseguró que el púgil tomo la decisión de forma personal porque "él era muy reservado y después de todo lo que sucedió más todavía", y afirmó que aún no había tenido tiempo de pensar en el futuro para ambos porque todo había sucedido "muy rápido".

"Yo lo único que sé es que él tomó su decisión y ahora la que está aquí soy yo y solo me queda esperar", agregaba sin dejara pasar la oportunidad de subrayar su preocupación por su familia y sus hijos.

Rigondeaux ha dejado en La Habana a su esposa, un hijo de siete años con Colina y otro de un anterior matrimonio, de 17. Es el precio que ha pagado por dejar de pelear con las sombras en su casa.

Ahora se espera su estreno en los cuadriláteros profesionales, mientras en la isla no ha habido reacción a la deserción consumada.

-Galería de los entrenamientos de Rigondeaux

[EFE][foto: EFE][r/edsa]

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