Barnes es líder al concluir la tercera jornada del US Open

La tercera jornada del US Open no alteró nada. La distancia que habían cobrado Barnes y Glover permaneció intacta y si no hay una debacle, discutirán entre los dos al alba del lunes quién sucede a...
La tercera jornada del US Open no alteró nada. La distancia que habían cobrado Barnes y Glover permaneció intacta y si no hay una debacle, discutirán entre los dos al alba del lunes quién sucede a Tiger Woods.
 La tercera jornada del US Open no alteró nada. La distancia que habían cobrado Barnes y Glover permaneció intacta y si no hay una debacle, discutirán entre los dos al alba del lunes quién sucede a Tiger Woods.
Nueva York, Estados Unidos -
  • Barnes, el 519 del ránking mundial, se encaramó al liderato en el ecuador del torneo, con récord incluido: 132 golpes en 36 hoyos (8 abajo).

El "Black course" de Bethpage (Nueva York), sede del 109 Open estadounidense de golf, se esperaba que fuera un monstruo y se ha convertido en una madraza, mojada por decenas de litros de agua de lluvia y que ha alumbrado a una nueva estrella: el californiano Ricky Barnes. Barnes, el 519 del ránking mundial, se encaramó al liderato en el ecuador del torneo, con récord incluido: 132 golpes en 36 hoyos (8 abajo). Después del parón prolongado por las lluvias, el campeón del Open USA 'amateur' en 2002 camina felizmente, sin frenos y aceptando la inercia. Barnes, de 28 años, parece no sentir el pánico escénico. Sigue líder después de una tarjeta al par (70 golpes) y con -8 en el acumulado. La tercera jornada del US Open no alteró nada. La distancia que habían cobrado Barnes y Glover permaneció intacta y si no hay una debacle, discutirán entre los dos al alba del lunes quién sucede a Tiger Woods en la foto con el trofeo de plata. El día de la persecución no hubo ninguna carga antológica, salvo las que intentaron, frustradamente, Mickelson y Tiger. El primero embocó siete birdies, que suena a proeza, pero quedó lastrado por un doble bogey y cuatro errores más. Woods, errático en los golpes de salida, sólo sacó como rédito dos golpes bajo par, poca cosecha para la fabulosa empresa que se le había encomendado. Sin la amenaza de los dos primeros de la clasificación mundial, ausente ya el tercero (Paul Casey) y con Sergio García, falto de confianza (72 golpes) y quejándose de un hombro que necesitó un masaje del fisioterapeuta entre la tercera y el inicio de la cuarta ronda, "aunque no ha influido para nada", Barnes y Glover sólo tuvieron que marcarse. El primero llegó hasta 11 bajo par, después de un eagle en el hoyo 4, para convertirse en el cuarto jugador de la historia que alcanza el doble dígito en un US Open, pero después de tocar techo comenzó un suave decline hasta donde había empezado. Glover, el golfista que juega sin guante, se trompicó antes, para el hoyo 6, con una secuencia de doble bogey-bogey-bogey, perdió todo lo que había almacenado, pero se rehizo cuando ya nadie lo esperaba. Acabada la tercera jornada, a partir de las 23:45 (hora española), los 60 supervivientes salieron a jugar la cuarta ronda, que no concluirá hasta el mediodía del lunes, con margen para poder disputar un hipotético desempate, que no se aventura que disparará el share de la NBC, desde luego. La referencia inesperada del torneo aventaja en un golpe a su compatriota Lucas Glover, otro "anónimo" que juega sin guante en la mano izquierda pero que pujará mañana, lunes, por el título. Lo curioso para la ronda final es que entre Barnes y Glover, cuyos padres fueron jugadores de la NFL, y sus inmediatos perseguidores existe un escalón que asusta. Por detrás de ambos asoman a 5 golpes de Barnes el estadounidense David Duval y el inglés Ross Fisher. Duval, que fue durante cinco meses número uno del mundo en 1999 y que conquistó en 2000 el Open Británico, cayó sin paracaídas hasta el puesto 882 que ocupa actualmente. Después de tres rondas en Bethpage vuelve a manejar opciones de sumar un nuevo título de Grand Slam. Un peldaño más abajo, a seis de Barnes, se hallan Phil Mickelson y Mike Weir. El primero, estandarte de la lucha contra el cáncer de mama, que es la enfermedad contra la que se debate su esposa, parece llevado en volandas por un público entregado. En cuanto al único español en liza, Sergio García (cuarto jugador del mundo), retrocedió ligeramente en sus opciones después de sellar 72 golpes. García y Barnes están separados por 10 golpes. García, con respecto a Duval, lleva cinco de desventaja. El castellonense acumula un golpe más que Tiger, ambos necesitados de una gran vuelta bajo par para lo que resta de día y mañana, lunes. Y también necesitados de un doble desastre de Barnes y Goover para tener opciones.

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