Último adiós a McNair, el ex mariscal de campo asesinado por su novia

Más de 5.000 personas acudieron al funeral en memoria del ex mariscal de campo de los Titanes de Tennessee y Cuervos de Baltimore, Steve McNair, que fue asesinado por su novia.
Más de 5.000 personas acudieron al funeral en memoria del ex mariscal de campo de los Titanes de Tennessee y Cuervos de Baltimore, Steve McNair, que fue asesinado por su novia.
 Más de 5.000 personas acudieron al funeral en memoria del ex mariscal de campo de los Titanes de Tennessee y Cuervos de Baltimore, Steve McNair, que fue asesinado por su novia.
Missisipi, Estados Unidos (Reuters) -
  • Fue asesinado por su novia, quien también perdió la vida al suicidarse junto a él.

Más de 5.000 personas acudieron al funeral en memoria del ex mariscal de campo de los Titanes de Tennessee y Cuervos de Baltimore, Steve McNair, que fue asesinado por su novia, quien también perdió la vida al suicidarse junto a él. Las circunstancias violentas de su muerte y las interrogantes que dejo su fallecimiento no impidieron que el acto se convirtiese en uno de los mayores, en asistencia, que se recuerda en la historia más reciente de Misisipi. Familiares, amigos y seguidores del ex mariscal de 36 años llenaron por completo el Coliseo Reed Green en el campus de la Universidad de Southern Mississippi, estado del que era nativo. Sus familiares más cercanos, incluida su viuda Michelle y su madre Lucille, ocupaban las primeras filas de asientos, y no mucho más atrás estaban un gran número de estrellas del mundo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL). Entre ellos destacó la presencia del legendario mariscal Brett Favre, quien posee una casa junto a la de McNair en Hattiesburg, y se colocó unas filas detrás de la familia del difunto.

"Misisipi ha perdido a una tremenda leyenda" También acudió al acto Vince Young, el joven mariscal de los Titanes, que llegó al equipo precisamente para ocupar el puesto de McNair, quien decidió irse luego a los Cuervos. Young fue el que generó el momento más emotivo del acto entre los asistentes con sus palabras: "Steve era un héroe para mí, y se supone que los héroes nunca mueren". El entrenador en jefe de los Titanes, Jeff Fisher, gran amigo personal de McNair; Ray Lewis, apoyador de los Cuervos, y Jay Cutler, mariscal de los Osos de Chicago, destacaron entre los profesionales de la NFL, presentes en el acto. También acudió Doug Williams, el primer mariscal afroamericano en ganar un Super Bowl con los Pieles Rojas de Washington, y que inspiró a nuevas generaciones de jugadores de su raza. "Misisipi ha perdido a una tremenda leyenda", destacó Cardell Jones, entrenador de McNair en Alcorn State. "Era grande fuera y dentro del campo, porque tenía un corazón que no se cansaba nunca de luchar por los demás y darlo todo". De acuerdo a la policía de Nashville (Tennessee), donde residía McNair, el ex mariscal de campo de los Titanes falleció la pasada semana como consecuencia de los cuatro disparos de arma de fuego que recibió mientras dormía en su apartamento. La autora de los disparos fue su propia novia Sahel Kazemi, de 20 años, que también se quito la vida con un disparo a la cabeza, después de verse presionada por problemas financieros y por sospechas de que el ex jugador estaba viéndose con otra mujer. Los investigadores no podrán conocer nunca los motivos reales que llevaron a Kazemi a cometer el homicidio y suicidio mientras McNair dormía en el sofá del apartamento que compartía con un amigo, que fue el que descubrió los cuerpos sin vida. Pero entrevistas con amigos revelaron que Kazemi estaba realizando pagos para dos automóviles, su renta se elevaba y sospechaba que el McNair, casado, tenía una segunda relación extra marital con otra joven. Kazemi había dicho a un amigo el día anterior al asesinato que "su vida era una bola de (insulto) y debía acabar con ella", reveló el jefe de policía de Nashville, Ronald Serpas. Por su parte, un familiar de Kazami declaró que McNair le había dicho a la joven que se estaba divorciando de su esposa tras 12 años de relación, por lo que estaba muy contenta y ansiosa de poder formalizar la relación con el ex mariscal de campo, al que acompañó de vacaciones por varias partes de Estados Unidos. La policía había descrito la muerte de McNair como homicidio, y se esperaron más pruebas y revelaciones sobre la vida personal de Kazemi antes de concluir que ella había accionado el gatillo de la pistola que dos días antes había comprado personalmente. "Sabemos que estaba mandando un mensaje claro durante los últimos cinco o siete días de su vida, de que las cosas estaban empeorando de prisa", dijo Serpas, aunque no hay indicación de que haya informado a alguien que planeaba dañar a McNair. La misma fuente explicó que Kazami, después de disparar a McNair, se sentó a su lado y trató de posicionarse para caer en su regazo al morir. Lo hizo, pero su cuerpo resbaló hasta el suelo y terminó a los pies de McNair, según describió Serpas. El arma fue encontrada bajo el cuerpo de Kazemi. McNair conoció a Kazemi seis meses atrás, en un restaurante, donde frecuentaba a menudo con su familia y ella era una camarera.

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