Todt parte como favorito para presidir la FIA frente a un Vatanen confiado

El francés Jean Todt parte como favorito para suceder al británico Max Mosley a la cabeza de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en las elecciones de mañana, viernes, puesto al que...
El francés Jean Todt parte como favorito para suceder al británico Max Mosley a la cabeza de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en las elecciones de mañana, viernes, puesto al que también opta, confiado, el finés Ari Vatanen.
 El francés Jean Todt parte como favorito para suceder al británico Max Mosley a la cabeza de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en las elecciones de mañana, viernes, puesto al que también opta, confiado, el finés Ari Vatanen.
(Reuters) -
  • Jean Todt ha dedicado 43 años de su vida al automovilismo

El francés Jean Todt parte como favorito para suceder al británico Max Mosley a la cabeza de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en las elecciones de mañana, viernes, puesto al que también opta, confiado, el finés Ari Vatanen. Los 132 electores que componen la Asamblea General de la FIA se reunirán mañana, viernes, en la sede de la organización junto a la parisiense plaza de la Concordia para elegir al sustituto de Mosley tras 16 años de controvertido reinado del británico en el automovilismo. Tras escuchar durante 15 minutos a cada candidato, votarán en una urna en un proceso que será vigilado por un notario. En su mano tendrán una papeleta con el nombre de Todt, de 63 años, los últimos 43 involucrado en el deporte del automóvil, bien como copiloto de rallys, puesto en el que fue subcampeón del mundo en 1981, bien como estratega deportivo, en Peugeot (de 1981 a 1993) y, ya en Fórmula Uno, al frente de Ferrari (de 1993 a 2008). El "pequeño Napoleón" consiguió como director deportivo dos Mundiales de rallys (1985 y 1986), cuatro Dakar (1987, 1988, 1989 y 1990), dos ediciones de las 24 horas de Le Mans (1992 y 1993) y trece Mundiales de Fórmula Uno, siete de constructores (1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004 y 2007) y seis de pilotos (2000, 2001, 2002, 2003, 2004 y 2007). El otro boletín será el de Vatanen, de 57 años, que ganó aquel Mundial de rallys de 1981 al volante de un Ford Escort antes de ponerse a las órdenes de Todt en el equipo Peugeot, y ganar en cuatro ocasiones del rally Dakar (1987, 1989, 1990 y 1991). Tras dejar el volante, el finés completó dos legislaturas en el Parlamento Europeo, donde mantuvo un denodado combate contra la pena de muerte y contra el aborto. Todt cuenta con el apoyo de los dos hombres más influyentes del automovilismo actual, el saliente Mosley, que ha demostrado en varias ocasiones su peso en la organización, y el propietario de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone, auténtico mecenas de la competición más lucrativa del deporte del motor. Con esos dos nombres ganados a su causa, a Todt no le ha quedado más remedio que presentarse como el candidato de la continuidad al frente de una FIA que en los últimos años ha vivido acontecimientos convulsos. Fino estratega político, Vatanen ha sabido colocarse como el hombre de la renovación y ha obligado a Todt a asumir la no siempre bien percibida herencia de Mosley. Esa es la principal carta que juega el nórdico, que no tira la toalla pese a que sabe que no parte como favorito. Para marcar su territorio, Vatanen presentó una denuncia contra la FIA al considerar que el apoyo declarado de Mosley a Todt no garantizaba unas elecciones limpias y neutrales. Una reunión con el saliente presidente de la FIA sirvió para que el finés retirara la demanda, no sin que ésta le sirviera de golpe publicitario frente a su rival. Desde la posición de la renovación, Vatanen ha recorrido en los últimos meses todos los circuitos y competiciones del motor con la intención de convencer a las pequeñas federaciones, su objetivo para contrapesar a su rival, apoyado por los grandes nombres. Con su mensaje de cambio, de mayor transparencia y democracia y de un mejor reparto de los beneficios de las competiciones con los equipos, el finés ha convencido a federaciones como la jordana, que le pueden aportar votos del mundo árabe. Frente a él, Todt ha preferido hacerse con apoyos de la talla del séptuple campeón del mundo Michael Schumacher, que tuvo a su cargo en Ferrari. Al francés no le ha quedado más remedio que insistir en las políticas en las que venía trabajando Mosley, como la reducción de costes en la Fórmula Uno o métodos de competición más transparentes y justos.

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