Tiger Woods buscará reivindicarse en el US Open

Transcurrido medio año de catarsis para Tiger Woods, producto de sus infidelidades, las dudas sobre el estado de forma del mejor golfista del mundo siguen irresolutas a las puertas del Abierto...
Transcurrido medio año de catarsis para Tiger Woods, producto de sus infidelidades, las dudas sobre el estado de forma del mejor golfista del mundo siguen irresolutas a las puertas del Abierto estadounidense.
 Transcurrido medio año de catarsis para Tiger Woods, producto de sus infidelidades, las dudas sobre el estado de forma del mejor golfista del mundo siguen irresolutas a las puertas del Abierto estadounidense.
Los Angeles, California (Reuters) -
  • Tiger ganó hace una década este Abierto en Pebble Beach, con una ventaja récord de 15 golpes

Transcurrido medio año de catarsis para Tiger Woods, producto de sus infidelidades, las dudas sobre el estado de forma del mejor golfista del mundo siguen irresolutas a las puertas del Abierto estadounidense. Por mucho que jugadores como el indio Arjun Atwal, uno de los que más cigarrillos 'pedía prestados' en los Pro-Am, asegure tras entrenarse con Tiger que el californiano está muy cerca de su mejor forma, nadie pone a su favor la mano en el fuego como antes. El segundo torneo de 'Grand Slam' del año regresa al extraordinario Pebble Beach (California), en donde también compiten cinco españoles desde la discreción (García, Quirós, Jiménez, Cabrera y Pablo Martín), un colombiano al alza, Camilo Villegas, y dos argentinos, Rafa Echenique y Ángel Cabrera, este último campeón hace tres años. Tiger ganó hace una década este Abierto en Pebble Beach, con una ventaja récord de 15 golpes. Desde aquella fecha histórica, la estrella agrandó sus proporciones y multiplicó exponencialmente sus ingresos y títulos. Nada parecía detener al deportista mejor remunerado del mundo hasta que, en la antesala de la pasada Navidad, un mensaje "pescado" en su móvil sirviera a su mujer para tirar del hilo y descubrir que su marido le era infiel. El "culebrón" posterior debilitó el imperio Tiger Woods. Patrocinadores, esposa y hasta el entrenador se desinflaron, como hicieron los músculos del golfista que pretende superar los 18 "Grandes" de Jack Nicklaus (Tiger suma catorce). La reaparición de Tiger en abril, con un cuarto puesto en el Masters de Augusta, pudo acabar con las conjeturas sobre la incidencia en su "swing" de ese topetazo mayúsculo. Sin embargo, a comienzos de mayo falló el corte en el Quail Hollow; una semana después se retiró en la ronda final del The Players en Sawgrass, forzado por una lesión en el cuello, y sólo fue decimonoveno hace dos semanas en el Memorial. Paralelamente a esa fuga de facultades, el zurdo Phil Mickelson ganó el último Masters y se asoma a Pebble Beach como favorito. La prensa estadounidense ha cambiado la expresión "Tiger Slam" por la de "Mickel-Slam". Mickelson puede conquistar su cuarto 'major' y primer Abierto estadounidense. El mejor zurdo del mundo, que cumple 40 años el jueves, nunca ha ganado este segundo "Grande" del año, aunque terminara segundo en cinco ocasiones. La vida y el golf dan estos vuelcos. Mickelson es ahora el favorito, y se enfrenta a su mejor ocasión para desbancar a Tiger y convertirse por vez primera en el número uno mundial. La victoria, e incluso un segundo puesto si Tiger no queda entre los cuatro primeros son algunas de sus opciones. Los focos de la popularidad también alumbran ahora el rostro del inglés Lee Westwood, el tercero del ránking mundial y la mayor esperanza para reeditar el triunfo de su compatriota Tony Jacklin en 1970, el último para un golfista europeo. Tiger aventajó en 17 golpes a Westwood en su mejor versión del Open estadounidense, en el citado año 2000. La actualidad dicta no sólo que Westwood viene de ganar la semana pasada su primer torneo en el PGA Tour en doce años (St. Jude Classic, en Memphis), sino que podría desbancar a Mickelson del segundo puesto del escalafón mundial si es capaz de vencer y el zurdo acaba quinto o peor. Para elevar el interés del torneo, Westwood y Tiger protagonizarán el primero de los grandes pulsos al compartir partido las dos primeras rondas, junto al surafricano Ernie Els, campeón del Abierto de los Estados Unidos en 1994 y 1997.

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