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El origen de la fiesta charra

Las haciendas dieron orígen a una fiesta muy mexicana. (Foto: MEDIOTIEMPO)
Las haciendas dieron orígen a una fiesta muy mexicana. (Foto: MEDIOTIEMPO)

Uriel Gordon | MEDIOTIEMPO
Lunes 26 de Julio del 2010

  • Actualmente, la fiesta charra se divide en 10 suertes

Durante la Colonia, la hacienda se convirtió en la unidad de abastecimiento de víveres para las ciudades mineras. Con ello, el desarrollo ganadero experimentó un alto crecimiento; el hacendado, para mantener el control de sus animales, buscaba identificar a los que le pertenecían y así surgió la idea de agregarles su “firma”. Fue entonces cuando apareció el espacio circular denominado rodeo: ahí se marcaba al ganado con hierro candente y se clasificaba para las actividades comerciales.

Cuando las reses eran abundantes, se invitaba a los amigos y vecinos al rodeo para que ayudaran a controlarlas, ahí se aplicaban maniobras o faenas con las sogas y así lograban dominarlas; estas técnicas fueron conocidas posteriormente como suertes charras. Al acabar el trabajo, el hacendado ofrecía un banquete con música y bebida; para deleitar a los participantes, se montaba un espectáculo en el que algunos jinetes, vestidos con sarape y sombrero, ejecutaban suertes con algunos animales de la hacienda. A esto se le conoció después como la fiesta charra.

La escritora Cristina Palomar comenta que la charrería se transformó con el paso del tiempo: pasó del medio rural en el que se desempeñaban los hombres dedicados al ganado a ser una práctica deportiva organizada, con una elegante vestimenta y con la inclusión de mujeres. En 1933, cuando la práctica estaba muy extendida, se fundó la Federación Mexicana de Charrería, A.C para organizar y establecer las reglas y competencias de este deporte.

Actualmente, la charrería se divide en 10 suertes; entre ellas destacan la cala de caballo, en donde la intención es demostrar que el animal obedece y es dominado por el jinete; la suerte de los piales o prueba del uso de la cuerda, con la que se laza las patas traseras de una yegua bruta para derribarla; y, las más osada, el paso de la muerte, que consiste en pasar de un caballo domesticado a un yegua bruta, sin rienda, a pelo y en plena carrera.

La forma en la que se ejecutan las suertes determina el número de puntos que alcanzan los jinetes. Si la suerte se ejecuta mal, se penaliza con puntos negativos. En los lienzos charros de la actualidad todavía se cultiva este deporte mexicano, que ha sido parte de nuestra cultura por cerca de 400 años.

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[MEDIOTIEMPO]

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