Ex basquetbolista de NBA sueña con volver a caminar

Un médico de Chicago ha dado esperanzas a un ex jugador profesional de baloncesto que está paralizado pero sueña con dejar su silla de ruedas y volver a caminar.
 Un médico de Chicago ha dado esperanzas a un ex jugador profesional de baloncesto que está paralizado pero sueña con dejar su silla de ruedas y volver a caminar.
Chicago, Illionis -
  • Williams perdió la movilidad hace 10 años debido a una balacera.
  • Ya ha recuperado la sensibilidad en las piernas.

Un médico de Chicago ha dado esperanzas a un ex jugador profesional de baloncesto que está paralizado pero sueña con dejar su silla de ruedas y volver a caminar. Con las avanzadas piernas biónicas que han comenzado a llegar al mercado de dispositivos médicos, su meta podría estar al alcance. No es la primera vez que se cruzan los caminos del "Gran" Dan Ivankovich, quien mide cerca de 2,13 metros, y el "Macizo" Mike Williams, quien alcanza los 2,05 metros. Ambos jugaron hace 30 años como estrellas de equipos de secundaria de Chicago. Estaban en diferentes ligas, pero jugaron en el mismo equipo en el verano. Luego sus caminos tomaron rumbos distintos: Ivankovich a la facultad de medicina, con temporadas como pinchadiscos y guitarrista, y finalmente como cirujano ortopédico. Williams se dedicó al basquetbol y fue un jugador destacado en la Universidad Bradley a mediados de los ochenta. Llegó a la NBA, donde jugó para los Hawks de Atlanta y los Kings de Sacramento en 1989-1990, y para varios equipos profesionales del extranjero. Ahora, Ivankovich está ayudando a Williams a reconstruir su vida después de un tiroteo casi letal el año pasado. Esperan equipar a Williams con piernas robóticas que solían ser cosa de ciencia ficción, pero que ahora son fabricadas por un puñado de compañías de biotecnología, y dicen que Williams podría ser un símbolo, no sólo de la absurda violencia, sino de resistencia y determinación. Los dispositivos biónicos son una especie de aparato ortopédico con sensores y componentes de admisión de datos para ayudar a orquestar el movimiento para andar. Suena genial, pero podría ser humillante para un individuo cuyas piernas reales lo pusieron en algún momento a la altura de leyendas de la NBA y que ahora no funcionan como deberían. "Jugar contra Michael Jordan era difícil. Larry Bird, Dominique Wilkins, esa cuadrilla entera era difícil", cuenta Williams. Pero "era bueno" comparado con lo que ahora atraviesa. Williams, de 47 años, había estado trabajando como guardaespaldas y como guardia de seguridad desde que se retiró del basquetbol en el 2000. Poco después de la medianoche del 29 de noviembre del 2009, cuando trabajaba en seguridad interna de un club nocturno en los suburbios de Atlanta, comenzó una balacera y recibió cuatro tiros. Lo llevaron al hospital, donde pasó horas en cirugía. Luego cayó en coma por dos meses. Perdió un riñón y parte del hígado y de la mandíbula. Fragmentos de bala se alojaron en la parte baja izquierda de la columna vertebral, por lo que quedó prácticamente paralizado de la cintura para abajo. Volvió a casa a vivir con su madre en el llamado Lado Sur de Chicago, en el peligroso barrio de Roseland donde creció. Sentía que estaría atado a la silla de ruedas para siempre. Luego, el verano pasado, Williams miraba la televisión cuando vio un reporte noticioso sobre un alto doctor de Chicago que ayudaba a una víctima paralizada del terremoto de Haití a aprender de nuevo a caminar. "No me pasó por la mente sino hasta una hora después: 'Es el Gran Dan''', dijo Williams, quien pensó que su viejo amigo podría ayudarle también. Consiguió la dirección de correo electrónico de Ivankovich de la televisora. Ivankovich no reconoció el nombre al principio, ni al hombre al que conoció como Mike, el "Macizo", quien ahora pesaba 45 kilos menos. Pero Ivankovich lo inscribió en el seguro gubernamental para discapacitados de Medicaid y lo admitió en el Hospital de Rehabilitación Schwab de Chicago para seis semanas de terapia física. Hacia la tercera semana, Ivankovich observó cómo Williams se incorporaba con ayuda y daba unos cuantos pasos con una andadera. "Yo lloré, él lloró", dijo Ivankovich. "Aún no había procesado totalmente la magnitud de lo perdido". Ivankovich entró en una sesión reciente en el Centro de Atención Médica y Rehabilitación de Glencrest, en el lado noroeste de Chicago, donde Williams yacía recostado en una mesa de trabajo, tratando de arrojar una bola de ejercicios de 7 kilos con ayuda de un terapeuta y quejándose de neuralgia. Los ex compañeros de equipo intercambiaron palabrotas, como en los viejos tiempos, pero era para enmascarar los duros obstáculos que ambos sabían que Williams enfrenta. "Mentalmente, lo más difícil es mirarse en el espejo", dijo Williams, "y ver lo que soy ahora". Aunque ha recuperado algo de sensibilidad en las piernas y puede dar unos 30 pasos con aparatos ortopédicos y una caminadora antes de agotarse, Williams sabe que su sueño de volver a caminar por sí mismo es lejano. Por esa razón está interesado en las piernas biónicas, las cuales le permitirían caminar sin andadera ni muletas. Los dispositivos cuestan arriba de 100.000 dólares. Los que fabrica Berkeley Bionics, los eLEGS, probablemente no saldrán al mercado antes del 2013, después de concluir las pruebas científicas. Una compañía israelí, Argo Medical Technologies Ltd., fabrica una versión similar llamada ReWalk. Sus aparatos empezaron a venderse en enero a centros de rehabilitación de todo el mundo. Ivankovich y Williams sueñan en grande. A Williams le gustaría volverse un modelo a seguir para los niños y usar su estropeado cuerpo para mostrar las consecuencias de las armas y la violencia irracional. Ivankovich ha estado negociando con los Bulls de Chicago y con una estación de radio local para que Williams funja una temporada como embajador contra la violencia. También está tratando de persuadir a Berkeley Bionics para que cree y done un juego de piernas para Williams, quien podría dar publicidad gratuita a su marca. "Nos emociona trabajar con alguien como Mike y probar los límites", dijo Eythor Bender, director general de Berkeley Bionics. "Las sillas de ruedas han existido por 500 años. Estamos entrando en un nuevo capítulo". Agregó que las negociaciones con Ivankovich y Williams están en una etapa muy temprana. Williams es unos 15 centímetros más alto y unos 23 kilos más pesado de lo compatible con el diseño de las eLEGS, así que tendrían que ser hechas a medida, señaló Bender. Pero acostumbrado a salirse con la suya, Ivankovich planea volar a Berkeley con Williams, con la esperanza de que una visita personal pueda persuadir a la compañía y "acelerar el proceso". Williams "es un extremo, que es la mejor manera de mejorar tus aparatos", dijo Ivankovich.

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