Protagonistas del Tour de Francia en la sexta etapa

Declaraciones de protagonista de sexta etapa del Tour de Francia
 Declaraciones de protagonista de sexta etapa del Tour de Francia  (Foto: Reuters)
Lisieux Francia (Reuters) -
  •  Declaraciones de protagonista de sexta etapa del Tour de Francia

 Contador: "Lo importante hoy era salvar el día"

Alberto Contador se mostró hoy satisfecho por haber superado sin problemas la sexta etapa del Tour de Francia y restó importancia al problema mecánico que le obligó a cambiar de bicicleta a 30 kilómetros para el final. El defensor del título reconoció que le costó entrar en calor en los primeros kilómetros, donde sintió alguna pequeña molestia en las heridas que se produjo en la caída de la víspera, pero indicó que con el paso de los kilómetros no notó ningún problema. "Me ha costado un poco arrancar durante la etapa, pero una vez ahí he tenido unas sensaciones bastante buenas. Era un día complicado, ha habido algún momento en el que no se veía nada a causa de la lluvia", dijo. "No he tenido dolores, más que los de las piernas, claro, como todo el mundo. Lo que más me ha costado ha sido la primera parte de la etapa, porque cuando vas magullado estás incómodo por las heridas secas, hasta que entras en calor", agregó. "Pero los últimos kilómetros en lo que menos pensaba era en eso, si no en librar las caídas, porque era peligroso, por eso estoy contento", afirmó. Contador señaló que tuvo "problemas con las ruedas, con el agua o con alguna piedra que se metió en el rodamiento" por lo que prefirió "cambiar de bicicleta". "Primero me dejó la bici Dani Navarro y luego utilicé la segunda mía", indicó. En la llegada a meta, el ciclista de Pinto indicó que se situó en la parte delantera del pelotón para no perder tiempo y librarse de eventuales problemas. "He visto saltar a Thomas Voeckler pero no he querido probar porque no tenía piernas suficientes. Entré mal colocado en la última curva y tuve que remontar el pelotón entero, así que no tenía fuerzas. Además, no era una llegada para mi, lo mejor era estar tranquilo", comentó. Al Contador le preguntaron si prefiere la dureza de una etapa de montaña en el Giro de Italia o el nerviosismo de una como la de hoy en el Tour. "Igual me quedo con una de montaña", afirmó el madrileño.

Evans líder de la posición

Cadel Evans acaba la primera semana del Tour de Francia como líder de la oposición, el mejor colocado de los favoritos para afrontar al candidato que todo el mundo señala, el español Alberto Contador. Con una renta de 1:41 sobre el madrileño, el australiano está en una situación envidiable para asaltar una carrera que en dos ocasiones se le ha escapado por segundos: en 2007 se quedó a 23 de Alberto Contador y al año siguiente a 58 de Carlos Sastre. Aventaja en 11 segundos al luxemburgués Andy Schleck, el designado como principal adversario de Contador para la general, un puesto que en la actual composición de la carrera le disputa Evans. El de 2011 es un Evans renovado, nada que ver con el ciclista de los últimos años. Llega al Tour desde la atalaya de la experiencia de sus 34 años, reforzada por la frescura de una temporada totalmente planteada para ganar la ronda gala. El australiano ha superado el bache de los dos últimos años, en los que no encontraba la estructura que le permitiera centrarse en el Tour. El año pasado recayó en el BMC, un equipo dedicado a su gloria, pero la formación estadounidense no estaba clasificada de oficio para el Tour, así que enroló a Evans en el Giro de Italia. Evans llegó quemado a la carrera de sus sueños y su actuación fue mediocre, acabó vigésimo sexto. Este año todo ha cambiado. "No pensamos más que en el Tour", afirma el director del equipo, el belga John Lelangue. Se acabaron los experimentos y las pruebas. Atrás quedaron los equipos preparados para las clásicas e inexpertos en las carreras de tres semanas. Evans ha construido entorno a sí una estructura sólida, una roca con la que pretende asaltar, al fin, su carrera predilecta, su sueño. Desde su victoria en el campeonato del mundo de 2009 en la localidad suiza de Mendriso, muy cerca de donde tiene fijada su residencia, Evans ha cambiado su mentalidad. El maillot arco iris le ha despertado a un nuevo Evans, con ganas de romper con el sino de convertirse en el segundón del pelotón, el Pullidor de los tiempos modernos. Esta temporada ha sido un corredor diferente y su victoria en la Tirreno-Adriático, la segunda tras la lograda en 2006, y en la Vuelta a Romandía, son dos buenos testimonios de ello. También lo muestra su segunda posición en la Dauphiné por detrás de Bradley Wiggins, una carrera considerada como el mejor test para medir las opciones de victoria en el Tour de Francia. No ha tenido lesiones ni percances, la preparación ha sido una balsa de aceite, una tranquilidad que se muestra ahora en la precisión, casi matemática, con la que afrontan el Tour. En el BMC tienen motivos para ver augurios de cambio en su campeón. La victoria lograda el pasado martes en el Muro de Bretaña, conseguida frente a Contador, es un signo y un acicate. El segundón que siempre se quedaba a un dedo de la victoria derrotó por milímetros a Contador, el eterno campeón. "Fue una inyección de ánimo, de moral para creernos que la victoria es posible, no es una quimera", asegura su director, hijo del hombre que durante años se ocupó de Eddy Merckx. El director del Sky, Sean Yates, ya no duda en situarle como el principal favorito, porque considera que Contador no podrá restarle la ventaja con la que llega a la montaña. En el BMC trabajan duro para enfriar la euforia. "Queda un mundo por delante y sería una locura perderle el respeto que se merece a Contador", asegura el mánager del equipo, Jim Ockowizc, sabedor de las dificultades de ganar el Tour de Francia contra el vencedor de las dos últimas ediciones y de la de 2007. "Para ganar aquí tenemos que hacer la carrera perfecta", reconoce el directivo. El objetivo de Evans es conservar esa ventaja para cuando llegue la montaña, el auténtico test que desvelará si es un ciclista nuevo preparado para asaltar el poder

Boasson Hagen, tras los pasos de Hushovd  Edvald Boasson Hagen subió hoy al podium del Tour de Francia como ganador de la etapa minutos antes de que su compatriota Thor Hushovd lo hiciera para vestirse, por quinta vez consecutiva, el jersey amarillo, dos noruegos en lo alto de la ronda gala. "Me gustaría igualar o superar todo lo que ha ganado Thor, es un honor que me comparen con él", afirma el joven Hagen, de 24 años, sobre su compatriota de 33. "Ha ganado muchas cosas, etapas aquí en el Tour, yo estoy empezando. Gracias a él mucha más gente practica ciclismo en el país", asegura el ciclista del Sky. Boasson Hagen, que porta los apellidos de su madre y de su padre, no podía creer sus ojos cuando subió a lo alto del pelotón. "Todo el mundo ahí abajo aplaudiendo y luego que Thor tuviera el amarillo es una gran jornada para Noriega, algo excepcional", afirmó. El joven ciclista, que algunos comparan con Eddy Merckx por su capacidad de adaptarse a todos los terrenos, confesó que esta temporada se atreve más con las montañas que antes consideraba como insalvables. El cambio llegó en la pasada Dauphiné, cuando se animó a escalar. "Antes me quedaba en el grupo, ni lo intentaba, ahora he descubierto que no soy tan malo", bromeó. "Esta victoria es el resultado del gran trabajo que he hecho para llegar a este Tour", afirmó. Boasson Hagen aseguró se había puesto como objetivo lograr una etapa, por eso atacó la víspera y por eso se situó en la llegada de hoy. "Es un gran premio para el equipo, una recompensa para el trabajo bien hecho",

 

 

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