Juan Manuel Márquez: Five million Dollar Baby

A sus 38 años, Juan Manuel Márquez ya tiene un lugar en la historia del boxeo mexicano, pero este mes tal vez se convierta en leyenda si derrota al que es uno de los mejores pugilistas del mundo,...
A sus 38 años, Juan Manuel Márquez ya tiene un lugar en la historia del boxeo mexicano, pero este mes tal vez se convierta en leyenda si derrota al que es uno de los mejores pugilistas del mundo, Manny Pacquiao, el “Devorador de mexicanos”.
 A sus 38 años, Juan Manuel Márquez ya tiene un lugar en la historia del boxeo mexicano, pero este mes tal vez se convierta en leyenda si derrota al que es uno de los mejores pugilistas del mundo, Manny Pacquiao, el “Devorador de mexicanos”.
Ciudad de México -
A sus 38 años, Juan Manuel Márquez ya tiene un lugar en la historia del boxeo mexicano, pero este mes tal vez se convierta en leyenda si derrota al que es uno de los mejores pugilistas del mundo, Manny Pacquiao, el “Devorador de mexicanos”.
 
A este chilango que abandonó la contabilidad para ponerse unos guantes de boxeo casi nada (ni nadie) lo vence.
 
De las cicatrices que Juan Manuel Márquez tiene en el rostro, sólo una, dice, es autoría de Manny Pacquiao: la de la ceja derecha. Presume que fue bien tratada por su cirujano plástico y que por eso no se ve, aunque si uno se fija bien, puede ver el surco que el guante del filipino le dejó de manera permanente. 
 
De todos los rivales a los que Pacquiao se ha enfrentado, ninguno lo ha hecho sufrir tanto como Márquez lo hizo en las ocasiones en que se han encontrado. Pero los jueces no han pensado lo mismo: su veredicto de la primera pelea, en 2004, fue un empate; en 2008 decretaron la derrota del mexicano que, aunque de manera muy cerrada, había ganado en los conteos de los especialistas.
 

Este 12 de noviembre Juan Manuel tendrá una nueva oportunidad de demostrar que Pacquiao no es invencible, como lo ha sido desde 2005, cuando sufrió su última derrota ante otro mexicano, Érick Morales, justo 10 meses después del  empate ante Dinamita.

Los críticos coinciden en que es el mejor boxeador mexicano en activo. Le pregunto por qué debutó hasta los 20 años si su padre tenía los contactos para ayudarlo a ser profesional desde antes, al alcanzar la mayoría de edad.

“Me lesioné la columna vertebral por estar jugando como chango en los árboles de Africam Safari; me caí, tuve vértebras desviadas”.

El box fue parte del estilo de vida de la familia Márquez desde siempre, por eso le pregunto si era un chamaco gandalla en la escuela. Responde rápido, como si contragolpeara: “En la calle voy invicto”. 

Al preguntarle sobre su vida en el barrio donde creció, en Iztapalapa,su sonrisa desaparece por momentos. Es claro que tiene recuerdos ambiguos.

“Yo crecí en un barrio en donde día tras día aparecía un cuate muerto. Mi hermano y yo conocimos lo peor, convivimos con el jefe de una banda que se llamaba ‘Los palmas’; nos tomábamos una copa con esa gente, pero hasta ahí”. 

No me cabe la menor duda de que un triunfo hará de Márquez uno de los hombres más famosos, y por lo tanto asediados, de México, por eso le pregunto si ha pensado en mudarse. Su respuesta es contundente: 

“Me gusta el DF, aunque sea inseguro, aunque se inunde cuando llueve; no lo cambio por otra ciudad”, concluyó.

 
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