Eduardo Nájera, ícono mexicano en las duelas NBA

Eduardo Nájera merece un lugar de honor en la historia del deporte mexicano; doce años de competir en la mejor liga de basquetbol del mundo (NBA), cinco equipos que solicitaron sus servicios, gran...
Eduardo Nájera merece un lugar de honor en la historia del deporte mexicano; doce años de competir en la mejor liga de basquetbol del mundo (NBA), cinco equipos que solicitaron sus servicios, gran defensivo y excelente jugador de conjunto.
 Eduardo Nájera merece un lugar de honor en la historia del deporte mexicano; doce años de competir en la mejor liga de basquetbol del mundo (NBA), cinco equipos que solicitaron sus servicios, gran defensivo y excelente jugador de conjunto.
Ciudad de México -
  • El basquetbolista mexicano 'Lalo' Nájera jugó 12 años en cinco equipos de la NBA 
  • El chihuahuense fue elegido en el lugar 38 del Draft del 2000 por los Rockets

Eduardo Nájera merece un lugar de honor en la historia del deporte mexicano; doce años de competir en la mejor liga de basquetbol del mundo (NBA), cinco equipos que solicitaron sus servicios, gran defensivo y excelente jugador de conjunto lo colocan en la elite, si no a la altura de leyendas como Julio César Chávez o Fernando Valenzuela, sí  merece un reconocimiento por su continuidad. En la temporada 2000-01 Eduardo Nájera hizo historia al convertirse en apenas el segundo mexicano de la historia en alcanzar la NBA, tras una brillante carrera en los Sooners de Oklahoma, fue seleccionado en el lugar 38 del Draft por los Houston Rockets y enviado ese mismo día a los Mavs por un desconocido de nombre Dan Langhi, quien apenas jugó cinco años como profesional. El chihuahuense fue el eslabón entre el efímero Horacio Llamas, primer mexicano en la NBA y Gustavo Ayón, el único nacional que tendrá actividad en el 2013. También, mientras las figuras de la liga escaseaban, él mantuvo el interés del público latino debido a su gran presencia en la duela. A su llegada a la NBA, Nájera se ganó su lugar como especialista a la defensiva; desde los training camps impuso su juego físico y era un aguerrido luchador de la tabla, además que le hizo frente a los mejores delanteros de la liga, por lo que se ganó la confianza del coach Don Nelson para ser considerado como primer cambio del equipo texano e incluso inició  como titular el primer juego de campaña regular. La popularidad de Nájera en su año de debut tuvo un gran impacto en al afición latina, incluso el dueño de los Mavs, Mark Cuban, elaboró una promoción en un duelo contra Orlando Magic que aún sigue vigente, en la cual regala tacos a los aficionados que asisten a los juegos de Dallas como local cuando  el equipo gana y si supera los 100 puntos en el juego. A pesar de su grata presencia en el equipo texano, Nájera nunca resaltó a la ofensiva, sus compañeros Steve Nash, Dirk Nowitzki y Michael Finley cargaban con los tiros a la canasta, mientras el mexicano fue utilizado para recoger la 'basura' en los aros contrarios. Luego de cuatro campañas en los Mavs, Nájera llegó a los Nuggets de Denver donde el entrenador George Karl logró inyectarle confianza al chihuahuense y comenzó a disparar de media y larga distancia, en consecuencia, su porcentaje de aciertos se elevó hasta un sorprendente .500 y fue tomado en cuenta para finalizar partidos apretados.   Por una razón inexplicable fue cambiado a media campaña nuevamente  a los Golden State Warriors donde sólo inició cuatro juegos y nunca hizo química con el entrenador Mike Montgomery. Para el 2005, el oriundo de Meoqui regresó a las montañas de Colorado donde jugó sus tres mejores campañas. En el 2006 inició 36 juegos y ya se había ganado el respeto de sus compañeros debido a su garra y entereza en la duela. Llegó el 2008, Nájera volvía a emigrar, ahora fue Nueva Jersey donde encontró cupo, sin embargo, una hernia lo mandó al quirófano y sólo logró ver acción en 27 partidos. A partir de ahí 'Lalo' no fue el mismo, jugó 99 partidos los siguientes cuatro años debido a las múltiples lesiones que se agravaban conforme acumulaba edad. Así encontró un nuevo protagonismo en la recta final de su carrera. Cuando llegó a los Bobcats de Charlotte encontró ese rol de ser un jugador clave, de entrar unos minutos y encestar puntos importantes en los cierres de los partidos. Si esa oportunidad la hubiera recibido cuando estaba entero físicamente, probablemente su legado histórico en la NBA sería mayor. Sus números no le alcanzan para ser considerado uno de los mejores en la NBA, pero la forma en la que se entregó a la afición partido a partido, además de su longeva estancia compitiendo al máximo nivel lo hace merecedor a uno de los pioneros que supo conquistar las mejores duelas de basquetbol en el mundo.

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