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Dopaje genético, la trampa novedosa

Lance se debe confesar con las autoridades pertinentes: Howman. (Video: Reuters)

Redacción | MEDIOTIEMPO
Ciudad de México, viernes 18 de Enero del 2013

  • Es la nueva técnica que utilizan deportistas para sacar ventaja sobre el resto

Dos centenares de sustancias y métodos de dopaje hablan de la dimensión del problema.  Están divididas en tres: las prohibidas en todo momento, en competición y en ciertos deportes. Cada federación deportiva internacional, se trate o no de disciplina olímpica, tiene la obligación de informar a sus atletas y ellos de informarse. Sin embargo, ahora el pez gordo es el dopaje genético.

La Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) lo describe como “la transferencia de ácidos nucleicos o secuencias de ácidos nucleicos, y el uso de células normales o genéticamente modificadas”.

Todavía es indetectable, aunque dos laboratorios, uno alemán y otro estadounidense, trabajan ya en ello por medio de la sangre (investigan el ADN transgénico), para evitar pruebas demasiado invasivas como la de extracción de tejido. Varios expertos opinan que en Londres hubo atletas genéticamente modificados. La duda es si se salieron con la suya y cuántas Medallas se colgaron.

DEL QUÍMICO AL VIRUS

El doping genético se fundamenta en ADN genéticamente modificado que utiliza virus para “inyectar” órdenes en las células por ser un especialista en trastocar su actividad. Lo que se hace es desactivar su carga de enfermedad, introducirle el nuevo código genético que les interesa y rebautizarlo como virus-vector. El ADN modificado puede incluir las instrucciones para que una característica física se sobreexprese.

Por ejemplo, la característica marcada genéticamente en la forma y rendimiento de los músculos puede ser la clave para ganar o no una competencia. ¿Por qué los de Kenia ganan siempre en las pruebas de resistencia? Porque tienen las piernas más largas y más finas hacia los tobillos que los europeos. Así, el menor tamaño de sus gemelos les ahorra 10% de energía. Por eso, los preparadores físicos siguen con atención las investigaciones que se llevan a cabo en la Universidad de Filadelfia.

Allí, en su lucha contra el deterioro de la función muscular por envejecimiento o por enfermedades, se trabaja con ratones en la sobreactivación del gen que produce la IGF-1 (insuline-like growth factor 1), un factor de crecimiento que está prohibido. Sólo que, en este caso, es difícil detectar que lo hemos producido “por encargo”: se necesitaría una biopsia muscular.

El colmo de la ingeniería genética es que se suele inyectar junto con otro gen “promotor”, que indica exactamente sobre qué fibras actuar. Todo ello ayuda a controlar la masa muscular: los fondistas querrán menos, como está visto, y los culturistas más.

Si, además, buscan mejorar la potencia, nada mejor que la miosina Iib, que es la proteína más abundante en el músculo y que acelera considerablemente la velocidad de contracción de las fibras.

El problema es conocer qué gen es el que se modificó para poderlo encontrar en la maraña genética que conforma el ADN humano.

Para conocer más sobre el dopaje genético ingresa a Quo.mx.

[MEDIOTIEMPO]

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