'Memo' Echevarría, de la gloria Mundial al sueño Olímpico inconcluso

Guillermo Echevarría había logrado lo imposible para un nadador mexicano el 7 de julio de 1968: Romper el récord de los 1,500 metros estilo libre al vencer en Santa Clara, California al poseedor...
Guillermo Echevarría, la hazaña menospreciada por no ser medallista
Ciudad de México -

Guillermo Echevarría había logrado lo imposible para un nadador mexicano el 7 de julio de 1968: Romper el récord de los 1,500 metros estilo libre al vencer en Santa Clara, California, al poseedor del mismo, el norteamericano Mike Burton. Con un andar lento y con la mirada fija en uno de los campos de entrenamiento en el Comité Olímpico Mexicano (COM), el ex tritón recordó la fama que ganó por el notable logro, en la prueba de semifondo hazaña que lo posicionó como una de las grandes esperanzas de presea en México 1968. "Cuando llegué a México 68, el Felipe 'Tibio' Muñoz también había ganado su competencia en Santa Clara, sin embargo, decidieron enfocarse en mí en los Olímpicos porque había roto el récord y creían que iba a aguantar la presión por mi experiencia", recordó el ex Olímpico mientras observaba una foto donde celebraba el triunfo en California. Echevarría recibíó llamadas de personalidades, fue portada de la revista Swimming World, reporteros y diarios nacionales lo acechaban constantemente para llenar sus páginas con pasajes de su vida y fotografías de su vida; "En mi casa tenían prohibido contestar el teléfono, había periodistas que inventaban cosas que no había dicho". Llegó el 26 de octubre, la alberca Olímpica lucía abarrotada por carteles y mantas que apoyaban a Echevarría y a su compañero Juan Alanís, pero algo estaba mal. El entonces poseedor de la marca mundial tenía un semblante nervioso, la seguridad y la sonrisa que siempre mostraba en las entrevistas había desaparecido. Echevarría se lanzó al agua, con pesados movimientos y ante miles de mexicanos que lo veían en la piscina y por televisión en cadena nacional, paró el cronometró en 17:36.4 minutos, a casi 70 segundos de su récord y a menos de uno del ganador de la prueba Mike Burton. Sí, aquél al que había vencido en Santa Clara ahora lo vería en lo más alto del podio en su país. "Todo mundo pensaba que ganaría, yo le decía a mi entrenador 'siento que hago hoyos, que no jalo, no apoyo'. Estaba desesperado porque no lograba el tiempo que quería. Estaba tronado", explicó Echevarría. "Tenía una presión total, todo mundo ya me había colgado la medalla. Es más, cuando llegamos a los Olímpicos, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz me fue a ver a la competencia. Cuando llegó, mandó una tarjetita que nunca llegó a mis manos y decía 'Memo nos vemos en el podium'", agregó el ex nadador. La presión y la 'obligación' que tenía de subir al podio fue demasiada; Echevarría se desgastó física y psicológicamente en menos de tres meses, además que no tuvo un programa adecuado de preparación para llegar en plenitud a la máxima competencia mundial.  "Cuando llegas a tu máximo, mantenerte en esa época era muy difícil. Llegabas pero no durabas por el cansancio, la fatiga me ganó", expresó. "No le echo toda la culpa a la presión, el total de mi fracaso fue la falta de un buen programa de actividades, el descenso de mi nivel, ahí falló también mi entrenador. Fue algo triste, muy duro, pero hay que aceptarlo", declaró. Tras su participación Olímpica, Echevarría decidió decirle adiós a las piscinas, el golpe que significó no haber quedado en el podio fue duro, al grado de no volver a las competencias internacionales de medio fondo. Su amor por el agua pudo más y el tritón mexicano compitió en un par de maratones, donde se alzó con el triunfo en ambos cuando tenía apenas 23 años de edad. Echevarría afirmó que a 45 años de distancia, su cuerpo pudo haber soportado los ciclos Olímpicos de Münich 1972 y Montreal 1976. El haber fracasado en su intento por ser medallista no era la única prueba que debió superar en vida Echevarría; en 1981 tuvo un accidente automovilístico que lo dejó casi tres meses en coma, fue sometido a diversas operaciones y tardó años en recuperarse, incluso los médicos que lo atendieron catalogaron como un milagro el no haber perdido la vida en ese instante. Pero Echevarría aprendió desde niño a enfrentar cualquier adversidad, su primer entrenador, un salvavidas de nombre Armando García Marín alias 'El Cavernas', le enseñó a que el dolor es parte de crecer y de recuperarse de cualquier golpe, incluso para sobrevivir. "Mi primer entrenador me enseñó algo determinante, a conocer, aceptar y a vencer al dolor del esfuerzo", concluyó.

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