Completan reto más de un millar de 'Vikingos'

El trabajo físico y la diversión encontraron una nueva forma de unirse. Y es que este domingo se llevó a cabo una edición más del 'Reto Vikingo', una carrera con obstáculos que constó de 10...
El trabajo físico y la diversión encontraron una nueva forma de unirse. Y es que este domingo se llevó a cabo una edición más del 'Reto Vikingo', una carrera con obstáculos que constó de 10 kilómetros de diversión y esfuerzo.
 El trabajo físico y la diversión encontraron una nueva forma de unirse. Y es que este domingo se llevó a cabo una edición más del 'Reto Vikingo', una carrera con obstáculos que constó de 10 kilómetros de diversión y esfuerzo.
Valle del Silencio, Estado de México -

El trabajo físico y la diversión encontraron una nueva forma de unirse. Y es que este domingo se llevó a cabo una edición más del ‘Reto Vikingo’, una carrera con obstáculos que constó de 10 kilómetros de diversión y esfuerzo.

Fueron cinco los grupos de corredores que salieron con diferencia de 30 minutos entre ellos para así, dar tiempo suficiente a que todos lograran superar los 18 obstáculos que se instalaron a lo largo del trayecto.

En la primera mitad de la carrera, una dura pendiente en medio de un terreno sinuoso por las constantes lluvias fue el reto de mayor dificultad. En la segunda parte hubo que enfrentar, además de la distancia, severas pruebas pasadas por agua helada.

Uno de los primeros obstáculos fue atravesar con gateo de soldado por debajo de alambres de púas, además de saltar vallas hechas con madera de más de metro y medio de altura.

Lo verdaderamente complejo llegó al saltar a una laguna de agua helada; con cinco metros de profundidad y aproximadamente 25 metros de longitud, los ‘Vikingos’ tuvieron que avanzar.

Uno de los organizadores advirtió la falta de un salvavidas, por lo que los competidores se sumergieron bajo su propio riesgo y provocó que la mayoría de ellos optara por rodear el obstáculo.

Más adelante, llegó el pasamanos donde una de las corredoras se lesionó la rodilla derecha al caer del aparato.

Tuvieron que ser los propios corredores los que la auxiliaron ya que la comunicación falló para llamar a las asistencias.

La parte final fue lo más divertido del recorrido. Hubo que subir por medio de sogas hasta la parte más alta de una resbaladilla de unos tres metros de altura, la única forma de bajar del obstáculo era lanzarse a otra fría laguna.

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