Deporte, herramienta de paz de Mandela

Nelson Mandela falleció este día a los 95 años tras una vida de lucha que no fue en vano para el deporte de una Sudáfrica a la que supo unificar a través del rugby, que era repudiado por los...
Ciudad de México -
  • "Madiba" usó la camiseta de la Selección Sudafricana de Rugby como símbolo de unidad
  • En su etapa en prisión fue uno de los organizadores de la liga Makana de futbol
  • Formó parte importante de la candidatura sudafricana al Mundial 2010 de la FIFA

Nelson Mandela falleció este día a los 95 años tras una vida de lucha que no fue en vano para el deporte de una Sudáfrica a la que supo unificar a través del rugby, que era repudiado por los habitantes de raza negra del país porque representaba la opresión sufrida durante el "apartheid". Apenas un año después de que Mandela tomara el poder en Sudáfrica, el país fue la sede del Mundial de Rugby (1995), un deporte reservado para los blancos. Sin embargo, el nuevo líder logró unir a ambas razas al menos por el tiempo de duración del evento. El rugby reflejaba la sumisión que los blancos ejercieron sobre los negros a lo largo de 46 años, pero Mandela le dio un giro a esta percepción con la ayuda del Capitán de los Springboks (como se conoce a la escuadra nacional sudafricana), Francois Pienaar, y del único jugador de raza negra que formaba parte del equipo, Chester Williams. Mandela ideó un plan para crear empatía entre los jugadores de la Selección de Rugby y la población nativa desde el año previo al evento. Llevó al equipo a entrenar en las zonas del país que el sistema de segregación había reservado como lugares "exclusivos de negros", en especial en el barrio de Soweto en Johannesburgo, uno de los sitios más significativos en el levantamiento en contra del "apartheid". Incluso inculcó entre los miembros de la Selección el himno en lengua zulú "Nkosi Sikelel' iAfrikaque", que habían cantado los negros en protesta contra el régimen del Partido Nacional y que apartir de la abolición del "apartheid" se convirtió en uno de los himnos nacionales oficiales de Sudáfrica. Una vez que llegó el Mundial, el cuadro local no era favorito, pero poco a poco tumbó a cada rival que se le puso enfrente. La Fase de Grupos terminó con tres victorias y cero derrotas para los Springboks. Después aplastaron 42-14 a  Samoa Occidental en los Cuartos de Final. Conforme Pienaar y compañía cosechaban triunfos en la cancha, los negros comenzaban a interesarse por el deporte de los blancos y a llenar los bares de Soweto para presenciar los encuentros. En Semifinales batallaron contra los franceses, aunque al final se impusieron 19-15. Su rival por el título serían los All Blacks de Nueva Zelanda, que ya habían sido Campeones del certamen en su primera edición en 1987 y llegaban como el principal favorito al título. Sudáfrica ganó ese partido 15-12 de forma dramática en tiempo extra y se coronó Campeona del Mundo, pero tal vez la victoria más importante fue la que logró Mandela a lo largo del torneo y en los minutos previos al encuentro. El nuevo Presidente se puso de acuerdo con el Presidente de la Federación de Rugby y le pidió la camiseta verde de los Springboks con el número 6 del Capitán Pienaar en la espalda. Enfundado en la casaca de la escuadra nacional, Mandela se presentó en el Ellis Park y bajó a la cancha a saludar a cada uno de los integrantes del equipo, mientras las 63 mil almas presentes (según un reporte de la BBC) admiraban calladas el gesto de su nuevo líder. Minutos después, el estadio estalló y algunos aclamaron a "Madiba". "En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los Springboks era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos hoy”, dijo en 2007 Joost van der Westhuize, integrante del equipo Campeón en 1995, en el marco de la sexta Copa Mundial de Rugby en Francia. Mandela entendía la importancia social del deporte y en sus días en prisión fue una parte importante en la creación de la liga interna de la cárcel donde estuvo recluido durante 27 años en Robben Island, aunque él nunca pateó un balón. El torneo se llamaba Makana y hoy es miembro honorario de la FIFA como Makana Football Association. "El deporte tiene el poder de cambiar al mundo, de inspirar y unir a la gente de una manera que muy pocas cosas pueden hacerlo. Puede crear esperanza en donde antes no la había. Es más poderoso que el gobierno para derrumbar barreras raciales", comentó en su momento. Desde que Mandela tomó el poder, Sudáfrica no ha faltado a las citas olímpicas a partir de Atlanta 96 (también participó en Barcelona 92 durante la transición). Además, él fue uno de los principales gestores de la candidatura exitosa que permitió a su país albergar el Mundial de la FIFA en 2010, la primera y única que se llevó a cabo en África hasta ahora.

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