New York vive el 64 NBA All Star...a medias

Es la meca del espectáculo, la urbe de hierro y concreto más grande sobre el planeta, ningún otro edificio cabe entre sus apretadas calles, New York respira espectáculo y deportes, es la sede del...
Es la meca del espectáculo, la urbe de hierro y concreto más grande sobre el planeta, ningún otro edificio cabe entre sus apretadas calles, New York respira espectáculo y deportes, es la sede del NBA All Star.
 Es la meca del espectáculo, la urbe de hierro y concreto más grande sobre el planeta, ningún otro edificio cabe entre sus apretadas calles, New York respira espectáculo y deportes, es la sede del NBA All Star.  (Foto: )
New York, Estados Unidos -
  • El evento sólo ha despertado emoción en las calles cercanas al MSG

Es la meca del espectáculo, la urbe de hierro y concreto más grande sobre el planeta, ningún otro edificio cabe entre sus apretadas calles, New York respira espectáculo y deportes, es la sede del NBA All Star (que se transmitirá por Canal Space este año) y vive el evento a medias.

Las calles de la “Gran Manzana” no lucen tapizadas por el evento, sólo algunas de ellas comparten la emoción y son las más cercanas al Madison Square Garden (MSG) o los hoteles sede.

Hace un año, cuando se celebraba el Super Bowl XLVIII también compartido con New Jersey, la urbe se transformó y vivía la pasión NFL en cada centímetro de asfalto que componía sus avenidas. ¡Hoy es diferente!

Una cascada de hielo, postes para patear goles de campo, estructuras faraónicas que simulaban un mini emparrillado para mandar pases de 50 yardas y hasta una sección para correr 40 yardas engalanaban New York a pesar de las temperaturas gélidas.

Con las mismas condiciones y heladas, ni pensar que haya una canasta en Times Square o un balón botando. Las canchas de basquetbol aledañas a New York lucen tapizadas de nieve y los -10 grados centígrados de temperatura no ayudan a calentar el ambiente.

Tal vez las apenas 10 victorias de los New York Knicks en la temporada, y que a pesar de la figura de Carmelo Anthony en el equipo no hay una estrella que motive a los neoyorquinos a desbordar la pasión que sienten por uno de sus deportes nacionales sean la razón del “desinterés”.

Hay cárteles, lonas, letreros y hasta algunos vagones del “Subway” presentan motivos del Juego de las Estrellas del mejor basquetbol del mundo, pero el evento no tiene la completa atención de la gente.

En enero del 2014, casi todas las tiendas, incluso las que vendían maquillaje y ropa íntima ofrecían productos alusivos al Super Bowl. Hoy, sólo las tiendas especializadas en deportes y algunas aledañas al MSG exhiben productos a los fans a precios irreales.

Es abismal la atención entre un espectáculo deportivo y otro, raro para una ciudad donde sus equipos deportivos son sagrados en la identidad de sus habitantes.

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