A un año de JO, Río se prepara para millonaria fiesta

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 lucen sin presentar rastros claros o a medias de la justa Olímpica que se llevará a lo largo de sus mil 182 metros cuadrados, algunos letreros, los aros...
 Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 lucen sin presentar rastros claros o a medias de la justa Olímpica que se llevará a lo largo de sus mil 182 metros cuadrados, algunos letreros, los aros representativos al evento y algunas construcciones.
Ciudad de México -
  • Hoy se pondrá en cuenta regresiva el reloj que indica el tiempo en que la llama Olímpica encienda el pebetero y den inicios los Juegos

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 lucen sin presentar rastros claros o a medias de la justa Olímpica que se llevará a lo largo de sus mil 182 metros cuadrados, algunos letreros, los aros representativos al evento y algunas construcciones aún en proceso, dan fe que la máxima justa deportiva mundial se celebrará en un año exactamente.

Hoy se pondrá en cuenta regresiva el reloj que indica el tiempo en que la llama Olímpica encienda el pebetero y den inicios los Juegos. Un show amenizado por los cantantes brasileños Diogo Nogueira, Roberta Sá y Zeca Pagodinho (samba) resaltarán la historia y el estilo de vida de Río de Janeiro.

En comparación con el Mundial de fútbol 2014 donde el ambiente de “fiesta” imperaba ya en algunas ciudades sede, los preparativos de los Juegos de Río 2016 destacan por la escasa euforia que se siente y vive en la nación “Verde-Amarela”, a pesar de haber invertido más de 13 mil 500 millones de dólares en la preparación del evento.

La cifra en un principio se había estimado en casi nueve mil millones, sin embargo, detalles de las obras, el saneamiento de mantos acuíferos y construcción de obras como La Villa Verde y La Villa Maracaná, que eran necesarias para hospedar a más de 10 mil 500 atletas y directivos.

Un millonario gasto pero que reditúa varios miles de millones de billetes verdes más para el país anfitrión; la prueba más reciente es Londres 2012, donde la recaudación alcanzó más de 20 mil millones de dólares durante los más de 15 días que el evento estuvo en proceso, cifra que ni la NFL alcanza a lo largo de una temporada (unos 12 mil millones).

Según el Comité Olímpico Internacional (COI), las ganancias de un evento de tal magnitud se reparten de la siguiente manera: 20 por ciento para el Comité Olímpico Brasileño, la misma cantidad para el Comité Olímpico Internacional y 60 por ciento se utilizará para el beneficio general del deporte en Brasil, según se estipuló en el Contrato de Ciudad Anfitriona.

Con las tremendas cifras que se manejan, la ciudad luce deslucida, con falta de espíritu Olímpico; además, las carencias son visibles en sectores de un país que sufrirá un 1.5 por ciento en pérdidas económicas, un 7 por ciento de tasa de desempleo y un 9 por ciento en cuanto a la inflación en este 2015, según estimaciones del Banco Mundial.

A pesar de esto, Río de Janeiro no luce un ambiente hostil o lleno de revueltas de un país inconforme con su gobierno (durante el Mundial de fútbol, movimientos estudiantiles y civiles estallaron antes y durante varios partidos).

¡No! Ahora, la Presidenta Dilma Rousseff (quien no tuvo éxito en Brasil 2014), ha logrado ser ecuánime con las demandas y pacificar el ímpetu de su pueblo, además de prometer que el número de eventos que sufran algún boicot será de cero.

Así, a 365 días de que en el Maracaná se dé el banderazo oficial Olímpico, la ciudad de Río recibe a medias la justa deportiva más grande a nivel mundial.

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