El gen de la velocidad en los superatletas

La práctica no es suficiente para convertirnos en los mejores atletas. Muchos científicos consideran que el entrenamiento es clave para que cualquier persona con buena biología y anatomía se...
La práctica no es suficiente para convertirnos en los mejores atletas. Muchos científicos consideran que el entrenamiento es clave para que cualquier persona con buena biología y anatomía se convierta en un atleta de primer nivel.
 La práctica no es suficiente para convertirnos en los mejores atletas. Muchos científicos consideran que el entrenamiento es clave para que cualquier persona con buena biología y anatomía se convierta en un atleta de primer nivel.
Ciudad de México -

Muchos científicos consideran que el entrenamiento es clave para que cualquier persona con buena biología y anatomía se convierta en un atleta de primer nivel. Y esto se debe a que la fisiología del cerebro cambia cuando una persona repite con constancia una misma práctica desde temprana edad. Entonces, como dice el refrán, la práctica hace al maestro.

En la actualidad, Usain Bolt es uno de los personajes más rápidos del mundo del deporte, y su desempeño en las distintas competencias internacionales ha despertado la curiosidad de investigadores y científicos que, como Reza Noubary -experto en estadísticas de los deportes de la Universidad de Bloomsbury, Inglaterra- consideran que estos atletas "han cambiado en poco tiempo nuestra percepción en torno a las capacidades del ser humano". El astrofísico estadounidense Ethan Siegel ha centrado su interés en Bolt quien asegura representa un "paso hacia adelante" en términos de fisiología humana. Según sus investigaciones. "el récord de los 100 metros se ha reducido .05 segundos cada diez años, pero Bolt ha cambiado esta dinámica por completo. Su desempeño está tres décadas por delante de lo que los atletas deberían estar logrando en el presente", asegura.

Los escenarios deportivos del mundo están viendo surgir una nueva generación de deportistas que parece desafiar las leyes de la biología, pero ¿qué hay detrás de estos superatletas? Sin duda, la anatomía tiene un papel importante. Bolt por ejemplo, mide 1.95 metros (la estatura promedio de los corredores varia entre 1.80 y 1.85) y su cuerpo parece diseñado para correr. Sus piernas son extremadamente largas y, por eso, en 41 pasos puede completar los 100 metros, mietras que a sus rivales les lleva tres pasos más. Además tiene el tendón de Aquiles mucho más largo que le promedio, lo que le brinda elasticidad y fuerza. 

Sin embargo, más allá de las características físicas y biológicas, la historia de cualquier superatleta solo puede entenderse a cabalidad si se mira con cuidado su genética. Investigaciones hechas por la Universidad de Glasgow y la Universidad de West Indies han demostrado que la velocidad no solo es un asunto de dietas y horas de entrenamiento. Esta, dicen los expertos de dichas universidades, está en un gen que produce una proteína llamada Actinen A (también conocida como ACTN3), la cual ayuda a que las fibras musculares de contracción rápida –como las que hay en las piernas y el abdomen– generen fuerza y velocidad.

El científico Errol Morrison, presidente de la Universidad de la Tecnología en Kingston, fue el encargado de coordinar esa investigación, que consistió en estudiar la fisiología muscular y genética de atletas de todo el mundo, entre ellos 200 jamaiquinos. Los resultados fueron sorprendentes porque pusieron al descubierto que el 70% de los atletas jamaiquinos que participaron en el estudio presentaban altos niveles de Actinen A. Lo que explica su increíble rendimiento en la pista. 

 

Fuente: Audiffred, Miryam. (2012). Superatletas, Olimpiadas High Tech. Quo No. 177. pp. 40-43 

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