El medio maratón que reta a cualquier corredor

La corredora Wendy Solís comparte su experiencia en la Carrera del Día del Padre.
La corredora Wendy Solís comparte su experiencia en la Carrera del Día del Padre.
 La corredora Wendy Solís comparte su experiencia en la Carrera del Día del Padre.
Ciudad de México -
  • La corredora Wendy Solís comparte su experiencia en la Carrera del Día del Padre

El pasado domingo 15 de junio se realizó la edición 34 del medio maratón del Día del Padre. Esta competencia se define como una de las más complicadas para corredores, sean elite o recreativos, debido a sus pronunciadas pendientes después del kilómetro 17.

El disparo de salida inició a las 7:00 am sobre Periférico Sur, justo frente al centro comercial Perisur, y el recorrido de los primeros 10 kilómetros es hacia Cuemanco. Es una distancia peligrosamente fácil de cubrir considerando que la altimetría desciende cerca de 60 metros. Digo peligrosa porque la mayoría de los corredores, sobre todo aquellos que participan por primera vez, se confían y queman energías de más en esta constante descendiente.

Cuando unos van otros vienen La gran mayoría íbamos por el kilómetros 7 cuando vimos que los punteros de la carrera venían de regreso. En automático muchos distrajimos la carrera para observar a esos grandes que corren como pocos. Los primeros cuatro eran Kenianos, pero sin importar la nacionalidad, se escucharon los gritos de apoyo. Eso sí, cuando vimos pasar al primer mexicano todos desbordamos en porras y ánimo. Siempre ver a un connacional dentro de los primeros lugares nos da energía extra para seguir. Animadores incondicionales El recorrido estuvo amenizado por cientos de familias con pancartas alentando a papás, hijos, abuelos y a uno que otro superhéroe. Y es que para muchos de los animadores, el hecho de que algún familiar corriera 21km era motivo suficiente para llamarlo Superman.

En cada kilómetro también vimos a niños gritando y levantando las manos para chocarlas con los corredores que pasaban frente a ellos. En sus pequeños rostros desmañanados se veía la admiración por los más de 15,000 atletas que no detenían su paso pese al sol y calor que ya se sentía alrededor de las 8 de la mañana.

Después de poco más de una hora de carrera llegó el temido tramo ascendente. A lo alto de la cuesta solo se veía la oleada de playeras rojas y azules, era tiempo de poder concentrarse en lo que cada uno considera la mejor estrategia para lograrlo y mirar el pavimento 10 metros delante de la zancada, superando la cuesta paso a paso.

Los siguientes tres kilómetros son decisivos para cumplir o no tu objetivo de tiempo. Son cuestas pronunciadas, constantes y pareciera que esos tres kilómetros se extendieron al doble. Así que lo único que pasa por la mente de muchos es: "para esto me preparé, mi cuerpo y mi mente están listos".

Y es que si bien recorrer 21 kilómetros no es fácil, el verdadero reto del Medio Maratón del Día del Padre es mantener un ritmo constante y la fuerza necesaria para no rendirte en esos últimos 3,000 metros.

El final del recorrido, por primera vez, no fue por la calle de Zacatépetl hasta llegar al CCH Sur. Los organizadores decidieron hacer un pequeño cambio y correr unos metros más -de subida- sobre Periférico.

Los últimos 500 metros en terreno plano son de disfrute, donde podemos escuchar las porras, identificar a los amigos y familiares que nos han esperados por poco más de dos horas y esperan ansiosos vernos pasar unos segundos para brindarnos el último aliento de energía.

Sin duda es una de las competencias más emotivas, pues muchos la corren en honor al papá que ya no está con ellos, al abuelo que siempre la corrió y ahora ellos toman el legado, o en compañía del hijo que llevan en silla de ruedas o carreola. Son 21 kilómetros de adrenalina pura que todos los corredores de México debemos probar, aunque sea una vez en nuestra vida.

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