Se realizó el cuarto Split rumbo al Maratón

Terminaron los Splits de Adidas que nos prepararon para los 21K y para el Medio Maratón y Maratón de la Ciudad de México. Fue una prueba difícil con pendientes y ascendentes que exigieron mucho a...
Terminaron los Splits de Adidas que nos prepararon para los 21K y para el Medio Maratón y Maratón de la Ciudad de México. Fue una prueba difícil con pendientes y ascendentes que exigieron mucho a los participantes.
 Terminaron los Splits de Adidas que nos prepararon para los 21K y para el Medio Maratón y Maratón de la Ciudad de México. Fue una prueba difícil con pendientes y ascendentes que exigieron mucho a los participantes.  (Foto: )
Ciudad de México -
  • Se realizó el Split 16 K, rumbo al Maratón de la Ciudad de México
  • Santa Fe representó un reto para los participantes

Hacía días que esperábamos el último de la serie de splits Rumbo al XXXII Maratón de la Ciudad de México, el cuarto de ellos en el que el recorrido sumaría 16 kilómetros, después de las pruebas de seis, nueve y 12K. La mañana del sábado 28 de junio, Santa Fe al poniente de la Ciudad de México recibió a los más de 3,000 corredores participantes.

Las dos primeras pruebas, de seis y nueve kilómetros, se realizaron en el circuito reconocido y popular, en Paseo de la Reforma, pero debido a que la distancia iba en aumento, era natural que el terreno también exigiera más a los corredores. Así eligieron el sur de la ciudad para la competencia de 12 kilómetros, en calles iban entre pendientes y ascendentes.

Desde entonces, el aviso estaba hecho, los 16 kilómetros que seguían serían sin duda aun más exigentes. Así fue, cuando se anunció que la ruta para el Split 16K sería en Santa Fe, que supimos que sería una tarea complicada, una distancia más larga en un recorrido que, mientas más avanzáramos sería más complejo.

El día de la competencia llegó, y a muchos de los participantes nos tocó el diluvio, a escasas horas de que iniciara la carrera. Ni hablar, nadie se iba a quedar en su cama cálida y abrasadora cuando nos esperaba un reto por superar. A los corredores nos gustan los retos, aunque nos cuesten algunas lágrimas y mucho sudor.

A pesar del susto, el clima estuvo de nuestro lado: una mañana fresca pero no fría, con un escenario nuevo y atractivo, bajo un cielo limpio, ya sin lluvia, que dejaba ver la luz del sol sobre la ciudad. En punto de las 07:00 h, salió el bloque con brazalete negro, a los pocos minutos el blanco y finalmente el gris, lo que permitió que no nos amontonáramos durante la ruta.

Mucho nos advirtieron sobre el terreno "no se cansen la primer mitad del recorrido, porque lo pesado –lo pesado– viene en la segunda mitad". Nada, no nos dejaríamos asustar para solo disfrutar del recorrido que pintaba para ser uno muy bueno y diferente. Pero no tardamos en descubrir a lo que se referían, en que tan duro podía ser.

La primer mitad tuvo muchas pendientes, en las que agarramos fuerza pero que también implicaba frenar un poco para no salir rodando como bola de boliche. Unas cuantas subidas que si bien aceleraban nuestro ritmo cardiaco, no duraban mucho, pues en breve estábamos en terreno parejo o en otra bajada.

Llegamos a los ocho kilómetros, la mitad de la competencia, con una engañosa comodidad. La ruta nos había permitido equilibrar el cansancio con pendientes, pero ahora empezaba el regreso. Una larga subida que nos hacía frenar e incluso para muchos era necesario caminar para respirar, antes que el corazón se saliera por la boca.

El momento en el que vimos que algunos ya venían de regreso –felices porque les tocaba cuesta abajo– empezamos a gritar con ánimos para los corredores a nuestro alrededor. Esta vez nos faltó el apoyo de los vecinos, los de Santa Fe quizá no sepan que nos hace mucho bien la motivación de los espectadores.

Finalmente nos acercamos al punto en el que se marcaba el kilómetro 13 y poco antes empezamos a bajar, el resto podemos decirlo que fue pan comido, aunque las piernas no opinaran lo mismo. Necesitábamos agua, fruta, parar y recibir un abrazo de nuestros acompañantes e incluso otros vencedores, para llorarles en su hombro. Sin duda fue una competencia exigente.

Cuando tuve mi bien merecida medalla, pensé que si me lo propusieran, sin duda volvería a hacerlo, claro después, otro día con mucho gusto. Fue más gratificante que cansado, del dolor ya ni me acuerdo.

Ya se acerca la fecha para los 21K Adidas antes de las competencias del Medio Maratón y el Maratón de la Ciudad de México, los splits cumplieron al exterminar nuestros temores: siempre sin importar las condiciones ni lo demandante de la ruta, llegaremos a la meta con una gran satisfacción.     

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