El yoga cambió mi vida para siempre: Yoguibabe

Larissa cuenta su historia, cómo ha sido en 11 años su vida desde que decidió practicar yoga.
 Larissa cuenta su historia, cómo ha sido en 11 años su vida desde que decidió practicar yoga.
Ciudad de México -
  • ¿Si hago yoga me cambiara la vida? La historia de Larissa

Hace 11 años con pocas expectativas y unos pants prestados asistí a mi primera clase de yoga, jamás me imaginé en aquel momento que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre, es como el clásico momento de estar en el lugar indicado a la hora exacta. La idea de hacer yoga me parecía bastante aburrida y monótona, pensando ¿eso qué? Relajarse, respirar, estirarse y hacer poses raras, ¡no es deporte! ¡Estaba tan predispuesta y equivocada!

Debo reconocer que el yoga me atrapó ¡en los primeros 10 minutos de práctica! Fué entrar en un mundo nuevo, sí, en el mío. Y eso es precisamente lo que atrapa y cautiva de yoga, es esa libertad de decidir que tan lejos quieres llegar con tu cuerpo, mente y corazón, entrar a un estado de conciencia del que jamás había sido testigo en ningún otro deporte que he practicado y sigo practicando.

Por supuesto, como cualquier otra actividad o reto en la vida requiere de dedicación y constancia. No pude hacer un parado de cabeza a la cuarta ni quinta ¡ni sexta clase! Y es que ¡de eso no se trata la yoga! ¡El yoga no tiene fin! No es una competencia no te ganas ningún premio por hacer asanas perfectas y tampoco eso te vuelve mejor o peor persona.

Yo decidí avanzar en mi práctica de yoga esperé y tuve compasión conmigo misma, y después de cuatro años de esfuerzo empecé a dar más pasos, tomé la decisión de volverme maestra para algún día poder inspirar a mis alumnos, tal cual como a mi me sucedió.

Dentro de mi aprendizaje conocí a personas increíbles empezando mi formación en Tailandia, seguida de cursos alrededor del mundo en Los Angeles, India, Tulum, Bali, Miami, Alemania, Hong Kong y Filipinas, con profesores inolvidables y experiencias enriquecedoras.

A mi la yoga me enseña a estar en silencio, a escuchar mi voz interior, a juzgarme menos y a la gente que me rodea. Me enseña a crear conciencia de mis actos y a llevar una actitud diferente a la vida diaria, a disfrutar el contacto con la naturaleza, a tener gratitud y disfrutar la diversidad. Hace darse cuenta que no importa lo que pasó ni lo que va a pasar, el practicar te ancla al presente. El yoga te enseña a vivir el momento, concentrarte únicamente en lo que estás haciendo.

Al final todos somos seres creativos y perfectos, nadie es igual que tú y jamás lo será, te invito a que conozcas tu mundo interno a que dejes afuera tus egos y prejuicios y que disfrutes de ti por dentro y eso se reflejará en tu exterior, no importa si no puedes tocar los pies con tus dedos lo importante es, ¿que sentimiento te genera? frustración, enojo, envidia o ganas de querer más, de lograr tu objetivo de ver hacia adelante sin juzgarte y sin miedos.

La yoga fuera de ser un deporte es una práctica ya que todo lo que vives sobre el mat (el tapete que se utiliza en la práctica) lo puedes vivir fuera de él.

Namaste y sonríele al de al lado.

 

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