Las deliciosas fiestas navideñas

Para muchas personas, la temporada navideña no solamente significa fiestas, sino también es época para tomar vacaciones, ir a visitar a la familia o regresar a la ciudad que los vio nacer.
Para muchas personas, la temporada navideña no solamente significa fiestas, sino también es  época para tomar vacaciones,  ir a visitar a la familia o regresar a la ciudad que los vio nacer.
 Para muchas personas, la temporada navideña no solamente significa fiestas, sino también es época para tomar vacaciones, ir a visitar a la familia o regresar a la ciudad que los vio nacer.
Ciudad de México -
  • No eches por la borda el esfuerzo de todo el año en este atracón navideño

Para muchas personas, la temporada navideña no solamente significa fiestas, sino también es época para tomar vacaciones, ir a visitar a la familia o regresar a la ciudad que los vio nacer. Pensar en navidad es volver a sentir ese calorcito de hogar que en muchas otras épocas del año no se tiene el tiempo de disfrutar relajadamente.

Es época de convivencia con familiares y amigos que hace mucho tiempo no veían. Y sí, también como buenos mexicanos, es tiempo de la deliciosa comida que hacen nuestras abuelas o nuestras mamás principalmente. El rico pavo, las papas al horno, el pastel de navidad, los antojitos mexicanos, el bacalao a la vizcaína, el ponche, los romeritos, la ensalada de manzana y ya mejor ni le sigo ¿verdad?

Pero si en todo lo que va del año hemos estado tratando de cuidar nuestra salud, hacer cambios de hábitos en nuestra alimentación y  ejercitarnos,  las fiestas navideñas no deben de ser el pretexto para dejarlo de hacer, y mucho menos si no estamos hablando solo del 24 y el 31 de diciembre, sino de todo el maratón Guadalupe-Reyes, periodo conocido aquí en México como el que abarca desde el 12 de diciembre que se celebra a la Virgen de Guadalupe hasta el 6 de enero donde se celebra la llegada de los Reyes Magos.

Así, todo el trabajo y esfuerzo que has realizado durante el año, puede echarse por la borda en unas cuantas semanas de perdición gastronómica y excesos sin medida que al final, te pueden dejar además de unos kilos de más, un remordimiento de consciencia, algún malestar estomacal y de nuevo, el propósito de año nuevo de bajar de peso y hacer ejercicio. 

Entonces ¿para qué llegar a estos extremos y mejor no vemos las fiestas navideñas como una gran oportunidad para cambiar los pensamientos, creencias y valores asociadas a ellas?

Las fiestas navideñas son una oportunidad para convivir con la familia y amigos, para demostrarles nuestro cariño y agradecimiento con un abrazo, con una sonrisa, no nada más con un regalo.

Ya sé, la comida es deliciosa, y alguna solo se hace en esta época del año, pero la clave está en la medida. No significa que nos tengamos que restringir de esa comida que tenemos todo el año esperando, pero tampoco significa que tengamos que acabárnosla y comer hasta sentir que nos revienta el estómago.

Hay días en los que tienes hasta dos eventos, o personas que durante la navidad o año nuevo van con dos familias. No es regla que en los dos lugares o eventos tengas que comer todo lo que te den. En un lugar puedes cenar y en el otro nada más comer el postre, por ejemplo. Además siempre habrá oportunidad en el “recalentado”. 

Come porciones pequeñas, mastica en consciencia, saborea esa comida que con tanto esmero preparó la familia, agradece el estar ahí. La esencia debe ser la convivencia, no la comida.

Si vas a comer fuera en algún restaurante, es buena idea que busques el menú con anticipación para que planees qué comer y no llegues con hambre y con antojo de todo lo que están pidiendo las personas con las que vas.

En los restaurantes si puedes divide las porciones que generalmente son más grandes. Comparte el postre, opta por los acompañamientos de verduras o ensaladas, en lugar de papas a la francesa o con crema.

Cuando tengas injerencia en lo que se va a cenar o bien, te toque aportar algo, procura que sea algo sano.  Hay unas ensaladas que acompañadas con un toquecito dulce como unas pocas nueces, pasas, arándanos o manzana sabrán deliciosas.

Ojo con las calorías engañosas, esas que te tomas en una bebida o coctel con alcohol.  De nuevo, la medida es la clave. Opta por bebidas con agua mineral en lugar de la clásica con “coca” por ejemplo.  La alegría y felicidad debe de nacer desde dentro, no ser ocasionada por algo externo.

El estar de vacaciones no significa que debas comer todo lo que tienes enfrente, o que está permitido comer lo que sea a cualquier hora. Trata de mantener tus hábitos lo más que puedas. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Si eres como yo, que te gusta realmente el ejercicio y lo haces por puro placer y no obligación, síguelo haciendo, quizá sin la presión de que tienes limitado el tiempo o te tienes que levantar de madrugada para ir al gimnasio.  Si no te gusta mucho que digamos, aprovecha para caminar, para pasearte con amigos, con la familia, juega con tus hijos, con tus sobrinos ¡muévete! No se vale estar viendo tele todo el día. Recuerda, la idea es convivir.

Por último, goza con todo las fiestas navideñas, goza a tu familia, a tu pareja, a tus hijos, transmíteles a ellos los bonitos valores de estas épocas, y dejemos de asociar estas fechas con la palabra “exceso”.

¡Felices fiestas!

Karla Ruiz, Health Coach por el Institute for Integrative Nutrition, IIN.  Corredora y montañista por pasión. Ha corrido hasta el momento 6 maratones y ha subido 4 montañas mayores de los 6,000 msnm.  ¡La vida es corta y los sueños muchos! informes@vinatura.com.mx

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