McDonald vs. Woodley engalana UFC 174

La noche del 14 de junio en Vancouver, el UFC 174, no sólo nos trae la pelea titular mosca entre Demetrious Johnson y Ali Bagautinov, sino que también veremos un combate con implicaciones de...
 La noche del 14 de junio en Vancouver, el UFC 174, no sólo nos trae la pelea titular mosca entre Demetrious Johnson y Ali Bagautinov, sino que también veremos un combate con implicaciones de corona entre Rory MacDonald y Tyron Woodley, dos de los mej
Vancuver, Canadá -
  • Ambos peleadores tienen la presión de salir con la victoria

Por: Eduardo Martell

La noche del 14 de junio en Vancouver, el UFC 174, no sólo nos trae la pelea titular mosca entre Demetrious Johnson y Ali Bagautinov, sino que también veremos un combate con implicaciones de corona entre Rory MacDonald y Tyron Woodley, dos de los mejores en las 170 libras. Ambos llegan a este enfrentamiento de diferentes maneras. Empecemos por el joven canadiense, MacDonald (16-2), quien desde que debutó en el UFC en el 2010, ha sido uno de los prospectos más celebrados de toda la organización. Ni siquiera una derrota ante Carlos Condit ese mismo año detuvo la hipérbole deportiva que se sentía con este chico de 24 años. Los triunfos sobre BJ Penn y Nate Díaz subieron aún más las expectativas sobre él, hasta que una deslucida victoria sobre Jake Ellenberger bajó la furia que había con el canadiense. Y la tapa al pomo la puso la derrota que sufrió ante Robbie Lawler en noviembre del año pasado. Ahí, muchos se bajaron del tren de MacDonald, el cual todavía está medio vacío, incluso tras vencer al brasilero Demian Maia en su pasada pelea. El problema con él es que tiene tanto talento que el mundo espera excelencia cada vez que sube al octágono. Tiene poder en manos y piernas, estatura y alcance, gran pelea abajo y un tremendo “ground and pound” cuando derriba a sus oponentes. Y todas estas condiciones exigen, piden a gritos que acabe de explotar y que llegue a la cima del peso wélter. Un primer paso para logra eso sería vencer a su rival el 14 de junio. Nada de paños tibios, ni pelea estratégica, ni actitudes taciturnas. A ganar y a hacerlo de manera convincente. Woodley, mientras tanto, (13-2) llegó al UFC en el 2013, tras ser el campeón wélter de Strikeforce en el 2012 y solo una derrota ante Jake Shields detuvo por un rato sus aspiraciones titulares. Tras este fracaso, dos nocauts ante Josh Koscheck y Carlos Condit lo colocaron donde está ahora mismo, a las puertas de una oportunidad titular. Todo lo anterior es así, no solo por las victorias, sino por la manera en que ha brillado. Convincente, demoledor, potente. Así es como ha lucido este muchacho, quien sabe que un triunfo lo pondría como un candidato muy serio a considerar para retar al campeón, Johny Hendricks. La batalla es entre Rory, que tiene la ventaja en alcance, y Tyron, en experiencia. En la lona, creo que están parejos. La diferencia puede ser la parte mental, la actitud con las que lleguen a la jaula esa noche del 14 de junio. Aunque MacDonald es el más joven, ya lleva demasiado tiempo peleando como para pensar que su rival lo aventaja en el factor de la experiencia. Si a esto le agregas el hecho de que entrena en Montreal junto a la leyenda Georges St-Pierre, no hay duda que la experiencia no es un problema para él. Woodley lleva consigo el factor de la búsqueda del reconocimiento. Es el peleador que sabe que es bueno, que cree que merece luchar por la corona, pero que no ha recibido esa oportunidad. Y esa es una tremenda motivación para vencer al canadiense, ahí en su propio país. Cita de lujo, este combate coestelar del UFC 174, uno que luce de altos quilates.

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