Abierto Mexicano apunta a cambio de superficie dura para modificar Gira

El Abierto Mexicano de Tenis que desde su nacimiento en 1993 se disputa en cancha de polvo de ladrillo, busca cambiar a una superficie dura y subir la bolsa de 1.2 millones de dólares en premios,...
El Abierto Mexicano de Tenis que desde su nacimiento en 1993 se disputa en cancha de polvo de ladrillo, busca cambiar a una superficie dura y subir la bolsa de 1.2 millones de dólares en premios, para atraer a las mejores raquetas del mundo.
 El Abierto Mexicano de Tenis que desde su nacimiento en 1993 se disputa en cancha de polvo de ladrillo, busca cambiar a una superficie dura y subir la bolsa de 1.2 millones de dólares en premios, para atraer a las mejores raquetas del mundo.  (Foto: Notimex)
Acapulco, Guerrero, México -
  • También busca subir la bolsa de 1.2 millones de dólares en premios

El Abierto Mexicano de Tenis que desde su nacimiento en 1993 se disputa en cancha de polvo de ladrillo, busca cambiar a una superficie dura y subir la bolsa de 1.2 millones de dólares en premios, para atraer a las mejores raquetas del mundo como el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic.

El cambio que se vislumbra “antes de dos años”, según contó el Presidente de la empresa que organiza el Abierto Mexicano, Alejandro Burillo, afectaría a los protagonistas de este Torneo, los españoles y sudamericanos que han dominado la gira Latinoamericana de polvo de ladrillo en la última década.

La gira "dorada" que se celebra desde hace 10 años, comienza los primeros días de febrero en Santiago, Chile, para luego dar paso a Costa do Sauipe, Brasil, Buenos Aires, Argentina, y finalmente Acapulco, que es el único Torneo categoría ATP World 500, sobre los otros tres que son 250, la menor de las categorías del circuito.

"Sí cambiamos la superficie dura entonces tendríamos más opción de jugadores, no quiere decir que los que tenemos sean malos, pero vendrían más y tendríamos que subir la bolsa"

“Sí cambiamos la superficie dura entonces tendríamos más opción de jugadores, no quiere decir que los que tenemos sean malos, pero vendrían más y tendríamos que subir la bolsa”, dijo Burillo en entrevista exclusiva en este puerto de Acapulco, donde el sábado pasado el español David Ferrer, alcanzó el Bicampeonato del Abierto Mexicano.

“Creo que si vamos acabar teniendo una pista dura, en menos de dos años”, apuntó Burillo, quien precisó que este cambio estaría acompañado de la construcción de un nuevo estadio, que aunque no se tiene definido donde será construido dentro del Puerto acapulqueño, ni la capacidad, se sabe que será más grande en comparación con el actual que es para 7.500 aficionados.

La decisión de México, de cambiar el polvo de ladrillo por el cemento para privilegiar el aspecto económico y competitivo, sin duda marcará un cambio radical a toda la Gira Latinoamericana, donde el resto de las sedes, deberán hacer la misma conversión a la pista rápida o simplemente bajará el nivel de los tenistas que asisten por tradición a la arcilla.

Previo a la gira Latinoamericana se juega el Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, y luego de ella los dos primeros Masters 1000 del año, Indian Wells y Miami, en Estados Unidos, todos ellos en canchas duras, lo cual descarta a los mejores tenistas del planeta para jugar en canchas lentas porque la transición es desgastante y poco atractiva para sus calendarios.

Incluso, actualmente, los mejores tenistas latinoamericanos no asisten a la Gira Latinoamericana por el mismo motivo, como el argentino Juan Martín del Potro, ganador en el 2009 del US Open, o el también pampero David Nalbandian, quien este año comenzó a jugar la Gira Dorada.

El objetivo que persigue México, es traer a más tenistas Top 30, ya sea de la región o del resto del mundo, para darle mayor realce al Torneo y mayores ingresos.

Para el tenista ibérico Fernando Verdasco, nueve del ranking mundial, quitar la tierra batida, no sólo afectaría a españoles y sudamericanos, quienes han dominado el certamen en los últimos años, sino que también restaría importancia a la Gira Latinoamericana en polvo de ladrillo al ser el único de los cuatro eventos categoría Open 500.

Verdasco, segunda raqueta de España, reconoció que al estar el Abierto Mexicano, justo antes del Masters de Indian Wells podría ser más atractivo para otro tipo de tenistas, más potentes como los europeos o estadounidenses.

"Está Dubai en pista rápida la semana previa a Acapulco que es el único en tierra, entonces, si le ponen rápida también pues para los jugadores que son de tierra les va a hacer mucho más daño, porque de los cuatro Torneos de tierra de febrero el único 500 es Acapulco, y los de Brasil, Buenos Aires y Viña son 250", dijo Verdasco  en conferencia de prensa.

Otro español, Nicolás Almagro, que ganó en esta Gira Latinoamericana los títulos de Costa de Sauipe y Buenos Aires y perdió la Final del Abierto Mexicano ante su compatriota David Ferrer, afirmó que el cambio, “sería un giro radical para la gira y seguro que habría una reestructuración”.

El número 13 del mundo, dos veces Campeón del Abierto de Acapulco, en 2008 y 2009, señaló que en lo personal, él dejaría de viajar a la Gira Latinoamericana si no hay arcilla, “creo que no vendría, yo prefería quedarme en España para jugar arcilla”, apuntó.

Los tenistas reclaman que su adaptación a canchas duras se ha dado más por necesidad que como opción propia con la disminución de Torneos en polvo de ladrillo.

En 2001 hubo 26 Torneos y este 2011 habrá 22, casi todos aglomerados en el primer semestre, lo cual ha ido afectando la mística que existe sobre el juego en polvo de ladrillo, que privilegia la técnica, por encima de la potencia y la desaparición de estos jugadores en los primeros lugares del ranking, inclinando la balanza a favor de los tenistas europeos por sobre los latinoamericanos.

Verdasco afirmó que con esto también se privilegiará a los jugadores con un potente saque, que les basta para destacar, perdiendo la pureza de los golpes y la estrategia que se da en partidos en canchas lentas de polvo de ladrillo.

De esta manera, sin la Gira Latinoamericana, los tenistas iberoamericanos, mejor colocados en el ranking mundial, como el español David Ferrer, seis del mundo, que gana la mayoría de sus puntos en la pista de polvo de ladrillo, se enfrentarían a un calendario menos equilibrado, que no les permitiría jugar más arcilla en la última parte del año para recuperar terreno si no les fue bien el primer semestre, una desventaja frente a los jugadores de pista rápida.

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