Aaron Hernández, una espiral en declive

Aaron Hernández fue una estrella en la preparatoria y en la universidad, pero su carrera en la NFL terminó súbitamente por los crímenes que lo orillaron a la prisión donde este miércoles se suicidó.
La carrera de Aaron Hernández prometía; su vida terminó de forma trágica.
 La carrera de Aaron Hernández prometía; su vida terminó de forma trágica.  (Foto: Getty)
  • La carrera de Hernández en la NFL prometía hasta que fue acusado por el asesinato de Odin Lloyd
  • También fue juzgado por un doble homicidio ocurrido en 2012 en Boston
Ciudad de México -

Aaron Hernández fue considerado una estrella del emparrillado desde la preparatoria y se perfilaba para ser figura en los New England Patriots, pero todo su talento y su carrera se esfumaron cuando lo arrestaron por el asesinato de Odin Lloyd en junio de 2013.

Hernández, nacido el 6 de noviembre de 1989 en Bristol, Connecticut, llegó a ser uno de los mejores jugadores de "High School" en Estados Unidos gracias a su desempeño en la preparatoria Bristol Central.

En su año de junior impuso un récord estatal con 1,799 yardas recibidas y la temporada siguiente anotó 17 touchdowns para liderar a su equipo a un récord de 8-1-1. Su desempeño en el emparrillado le valió ganarse una beca universitaria.

Sin embargo, mientras brillaba en el campo la tragedia impactó a Hernández cuando tenía solo 16 años. Su padre falleció debido a complicaciones de una cirugía de hernia y él se refugió en la marihuana.

La muerte de su padre lo orilló a abandonar Connecticut para jugar con la Universidad de Florida, donde inició su carrera con el pie izquierdo. Como freshman y meses antes de pisar el emparrillado, Hernández se vio incolucrado en una pelea en un bar en enero de 2007.

Tras negarse a pagar la cuenta, el ala cerrada golpeó a un mesero en la oreja y le reventó el tímpano. Tim Tebow, su compañero de equipo en ese entonces, fue testigo y trató de evitar el altercado. Hernández solo fue imputado como juvenil, aunque el Departamento de Policía de Gainesville había recomendado un cargo por agresión.

Hernández reincidió en sus problemas de disciplina al año siguiente cuando fue suspendido un partido luego de dar positivo por marihuana.

Con la ayuda de su coach Urban Meyer, Aaron corrigió el rumbo y recuperó la sonrisa, según relató su madre en una entrevista. Se convirtió en parte importante de los Florida Gators campeones nacionales en 2008.

Después de la campaña 2009, renunció a su último año de college para entrar al Draft 2010 de la NFL. Pese a su talento, varios equipos pasaron de largo debido a su historia conflictiva. Cayó hasta la cuarta ronda donde los Patriots lo seleccionaron.

Junto a Rob Gronkowski, seleccionado antes en el mismo Draft, asumió un rol importante en el juego ofensivo con dos alas cerradas de los Patriots, a tal grado que en agosto de 2012 Bill Belichick y el equipo le ofrecieron una extensión de contrato por cinco años y 40 millones de dólares, con un bono de 12.5 mdd.

EL PRINCIPIO DEL FIN DE UNA ESTRELLA

Con un futuro prometedor por delante en el mejor equipo de los últimos años en la NFL, todo se desmoronó cuando en junio de 2013 la policía de Massachusetts comenzó a investigar a Hernández por el homicidio de Odin Lloyd, un jugador semiprofesional de futbol americano.

El cuerpo de Lloyd fue hallado en un parque industrial en North Attleboro, Massachusetts, cerca de la casa de Hernández. Tras hallanar su residencia, la policía arrestó al tight end de los Patriots el 24 de junio de 2013.

Menos de dos horas después de ser acusado por el asesinato de Lloyd, los Patriots rescindieron su contrato.

Después de ser acusado por un gran jurado en agosto de 2013, el juicio de Hernández inició hasta enero de 2015. Para abril del mismo año, el ala cerrada fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad a libertad condicional por homicidio en primer grado y cargos de posesión de armas.

Ya en la cárcel, Hernández también fue juzgado por un caso de doble homicidio ocurrido en 2012 en Boston, donde las víctimas Daniel de Abreu y Safiro Furtado fueron asesinados a tiros en su auto.

Hernández fue declarado inocente por los homicidios de Furtado y De Abreu el 14 de abril de 2017. Solo cinco días después, quien alguna vez fuera la estrella de su equipo se suicidó en su celda en la prisión de Souza-Baranowski en Shirley, Massachusetts.

En ese último juicio, Hernández también afrontaba una acusación por intimidación de un testigo, un hombre llamado Alexander Bradley, quien ya había demandado al exjugador de los Patriots por supuestamente haberle disparado en el rostro en febrero de 2013. Esa querella fue desestimada en un prinicipio por documentos incorrectos, aunque el caso volvió a perseguir a Hernández cuando Bradley fue incluido como testigo por el doble homicidio de Boston.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
ç
×