La Limusina Presidencial de Barack Obama, un acorazado con clase

Desde principios del siglo pasado con la presidencia de Woodrow Wilson, se comenzó a gestar una relación entre los mandatarios de Estados Unidos con la marca Cadillac.
Desde principios del siglo pasado con la presidencia de Woodrow Wilson, se comenzó a gestar una relación entre los mandatarios de Estados Unidos con la marca Cadillac.
 Desde principios del siglo pasado con la presidencia de Woodrow Wilson, se comenzó a gestar una relación entre los mandatarios de Estados Unidos con la marca Cadillac.
  • A la Limusina Presidencial se le denomina "La Bestia"
  • Cadillac continúa siendo el proveedor oficial del auto del primer mandatorio
  • El costo total de este vehículo es de 335 mil euros, uno 5 millones y medio de pesos

Desde principios del siglo pasado con la presidencia de Woodrow Wilson, se comenzó a gestar una relación entre los mandatarios de Estados Unidos y la marca Cadillac. Distintos modelos han pasado desde aquellas épocas marcadas por evoluciones de diseño y equipo, pero sobre todo por los avances en materia de seguridad.

El Cadillac del actual Presidente de EUA, Barack Obama, engaña a la vista, ya que debajo del corte lujoso de la marca se encuentra un acorazado o tanque, por ello no es una exageración el sobrenombre del auto, que es “La Bestia”. El desarrollo del auto fue realizado por General Motors, dándole una apariencia entre CTS y Escalade.

Al interior, de lo poco que se informa -por la obviedad de seguridad que debe tener este auto-, cuenta con terminados artesanales para las vestiduras y asientos, mismos que se adaptan a la forma del cuerpo del ocupante.

Pero donde comienza la parte interesante es en el aspecto de seguridad, pues cuenta con un chasis y carrocería reforzados con cinco pulgadas de acero, además de cubrir las partes vitales de la suspensión, parte baja y tanque de diesel que se ubica en la parte trasera.

Las llantas son de kevlar reforzado, que si se ven vulneradas por alguna explosión dejan al descubierto unas “subllantas” de acero montadas sobre el rin con las cuales puede seguir circulando. Las puertas cuentan con capas de acero y vidrios de 20 centímetros de grosor y pesan lo mismo que la puerta de una cabina de un Boeing 757.

Las defensas internas incluyen cámaras de visión nocturna, escopetas laterales y lanzadores de gas lacrimógeno. Por dentro es un auténtico bunker para el Presidente, ya que aloja oxígeno y comunicación vía satélite con línea directa con el Vicepresidente y el Pentágono. Además, cuenta con suministros de plasma sanguíneo del propio Obama por si se llegara a necesitar.

Otro punto a destacar es el habitáculo del conductor, el cual es independiente al que viaja el Presidente. El parabrisas es lo suficientemente grueso como para resistir impactos de bala y las ventanillas laterales abren apenas 7 cm, lo justo para comunicarse con el exterior. El piloto de la limusina cuenta con entrenamiento de la CIA para manejo extremo, además de adiestramiento militar y armas que le acompañan.

"La Bestia" ofrece una aceleración de 0 a 100 en 15 segundos gracias a su mecánica turbodiesel y una velocidad máxima de 120Km/h, por lo cual sería interesante saber cuánto pesa.

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