Un 'corazón de orina' para los robots

Matar dos pájaros de un tiro. Un grupo de investigadores está dando pasos importantes en el objetivo de conseguir máquinas ecológicas, por un lado, y en el reto de deshacerse de los residuos...
Matar dos pájaros de un tiro. Un grupo de investigadores está dando pasos importantes en el objetivo de conseguir máquinas ecológicas, por un lado, y en el reto de deshacerse de los residuos orgánicos que en cantidades industriales producen los...
 Matar dos pájaros de un tiro. Un grupo de investigadores está dando pasos importantes en el objetivo de conseguir máquinas ecológicas, por un lado, y en el reto de deshacerse de los residuos orgánicos que en cantidades industriales producen los...
  • Los residuos corporales podrían ser la energía del futuro

Matar dos pájaros de un tiro. Un grupo de investigadores está dando pasos importantes en el objetivo de conseguir máquinas ecológicas, por un lado, y en el reto de deshacerse de los residuos orgánicos que en cantidades industriales producen los seres humanos. De ahí que se plantearan que el Ecobot, un prototipo de robot que aspira a ser energéticamente autónomo, debía tener un corazón de orina. Un residuo orgánico que no escasea y que proporciona el combustible que necesita esta máquina sostenible, así lo pulica EsMateria.com Como si se tratara del Hombre de Hojalata, el Ecobot andaba en busca de un corazón. Uno que contara con una fuente de energía limpia -en el sentido ecológico de la palabra-, mantuviera su autonomía y no produjera residuos contaminantes. La orina parece el combustible ideal ya que por otro lado, desde hace años está planteada la necesidad de deshacernos de todos esos residuos que producimos de forma natural. Porque 2.500 millones de personas en el mundo no tienen acceso a sistemas de saneamiento y el resto, aunque tiremos de la cadena, no hacemos desaparecer mágicamente esos excrementos. La orina genera energía de la siguiente manera: los residuos orgánicos son consumidos por unos microorganismos, que habitan en las pilas del robot (celda de combustible biológica), y que al hacerlo producen mínimos destellos de electricidad que, sumando muchas de estas pilas, producen suficiente energía para dar autonomía al robot. Estos mismos investigadores, del Laboratorio de Robótica de Bristol, ya demostraron hace poco que podían cargar un teléfono móvil con orina.

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