La hora de los Campeones

Sólo un día, sólo un examen, un par de horas, sólo un momento para demostrar quiénes somos y lo que podemos lograr; a eso se reduce la esencia del deporte.

Sólo un día, sólo un examen, un par de horas, sólo un momento para demostrar quiénes somos y lo que podemos lograr; a eso se reduce la esencia del deporte, así son los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo, donde sólo cada cuatro años y en un momento determinado se ponen a prueba a los mejores atletas del planeta. De poco sirve ser el mejor un mes antes o un mes después, el día previo o el día posterior; de nada sirve ser el mejor durante cuatro años si el día indicado algo sucede y quedas fuera del podio; esa es la naturaleza del deporte, hay que hacer coincidir la abscisa con la ordenada, el tiempo, el espacio y la inspiración; hay una cita, una fecha, una hora señalada, y es -en ese instante- cuando tienes que ejecutar lo que has entrenado durante más de media vida, no antes, no después.

Te contaré una pequeña historia, el ukraniano Sergei Bubka fue durante catorce años el mejor saltador con pértiga del mundo, de hecho, su récord mundial (6.15 metros) prevalece hasta hoy. Nadie ha sido capaz de acercarse a las alturas que saltaba Bubka. Fue seis veces consecutivas Campeón Mundial, desde 1983 hasta 1997. Bubka no pudo asistir a sus primeros Olímpicos, Los Ángeles ´84, por el boicot soviético a los juegos que organizaron los Estados Unidos. A pesar de que, cuatro años más tarde, conquistó la medalla de oro en los Olímpicos de Seúl´88, Sergei fracasó en Barcelona ´92 cuando eligió mal una garrocha y se le terminó el tiempo para saltar. Cuatro años después, se lesionó el tendón de Aquiles y no pudo asistir a Atlanta ´96. Sergei siguió compitiendo, pero para Sidney 2000, y con 37 años, su mejor época había pasado y tampoco pudo subir al podio. Nadie dudaba que Bubka era el mejor saltador de la historia, pero Sergei no siempre pudo hacer coincidir el tiempo, el espacio y la oportunidad, o como sucede en las matemáticas: la ordenada con la abscisa en el plano cartesiano.   Por eso, reitero mi pregunta: ¿Quién será el mejor el 29 de junio a las 12 del día? ¿Quiénes serán los tres mejores el día que se celebre la Gran Final Nacional The Chance? Nadie puede asegurarlo. Las puertas están abiertas para todos los seleccionados, en especial, para los que lleguen ese día al Estadio Azteca con los “astros alineados”.

Luego de cuatro meses de búsqueda y oportunidades, ya tenemos a los 44 jóvenes que disputarán los tres lugares para viajar a Barcelona a la Final Internacional. Durante una semana, estos chicos afinarán los últimos detalles antes del último reto. Habrá algunos que sean los favoritos de los buscadores de talento, y otros que se encuentren en una posición más discreta; sin embargo, los 44 tienen exactamente las mismas posibilidades de ser seleccionados. Todo se reduce a quién es capaz de lucir mejor su talento, entrega y liderazgo, el viernes 29 de junio a la hora señalada.

Como ocurre siempre en el deporte, habrá algunos favoritos que ese día no saldrán inspirados y cometerán errores importantes, y otros quienes -durante ese par de horas- ofrecerán la mejor versión de sí mismos, la actuación más brillante de su vida. Al final, eso es lo que separa a los buenos de los mejores, a los que llegan a la Primera División de los que se quedarán solamente en las ligas amateurs; se trata de esos competidores que son capaces de preparar su cuerpo, mente y espíritu para aprovechar la ventana de oportunidad y superar la presión.

El 29 de junio en el Estadio Azteca, The Chance pondrá a prueba a los 44 mejores nuevos talentos del país, estoy seguro que habrá más de una refrescante sorpresa. No dejes de asistir a la Final de este fabuloso evento que ha cautivado la imaginación de miles de jóvenes mexicanos.

*Te invito a seguirme en Twitter: Antonio_Rosique

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