Las toallas de baño acumulan suciedad al estar en contacto constante con la piel. Además, después de cada uso pueden conservar humedad, sudor, células muertas y otros residuos que favorecen la aparición de malos olores.
Aunque no es necesario lavarlas después de cada uso, la frecuencia dependerá del tipo de toalla. Si quieres mantenerlas limpias y evitar que acumulen humedad, conoce cada cuánto debes lavarlas.
¿Cada cuánto debes lavar las toallas?
No es necesario lavar las toallas de baño después de cada uso. Sin embargo, esto cambia en el caso de las toallas faciales, de manos, de playa o gimnasio. El tiempo entre cada lavado dependerá de la frecuencia y el uso que se les dé.
- Toallas de baño: Las que utilizas después de ducharte deben lavarse cada tres a cinco usos.
- Toallas de mano: Se deben lavar cada uno a tres días, ya que suelen utilizarse varias veces durante el día. La frecuencia debe aumentar si la toalla en compartida.
- Toallas de cara: Las toallas faciales deben lavarse diariamente, debido a su contacto con el rostro.
- Toallas de playa: Deben lavarse después de cada uso, ya que acumulan arena, residuos, protector solar y suciedad.
- Toallas de gimnasio: También deben lavarse después de cada uso, debido a la acumulación de sudor, células muertas y bacterias.
¿Qué pasa si no lavas las toallas con frecuencia?
¿Cómo lavar las toallas?
Al lavar las toallas evita mezclarlas con los trapos de la cocina para reducir el riesgo de contaminación cruzada. También es recomendable separarlas por colores para evitar que las prendas oscuras manchen las blancas.
Utiliza un detergente suave y evita exceder la cantidad recomendada, ya que los residuos pueden acumularse entre las fibras y hacer que las toallas queden rígidas.
Después del lavado, en lugar de suavizante puedes utilizar una taza de vinagre para ayudar a neutralizar los olores. Finalmente, sécalas por completo y, de preferencia, déjalas extendidas en un lugar ventilado.
Lavar las toallas con la frecuencia adecuada, dejarlas extendidas después de cada uso y asegurarse que estén completamente secas antes de guardarlas ayuda a mantenerlas limpias y evitar los malos olores.




